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07 de Dec de 2019

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Franklin Castrellón

Columnistas

J. L. Quijano: honor al profesionalismo y a la virtud

Ulloa destacó que, en medio de las adversidades, Quijano había demostrado siempre ser un ciudadano ‘apegado a los valores y principios'.

En alguna ocasión el filósofo griego Aristóteles pronunciaría la frase ‘En las adversidades sale a la luz la virtud'. Ella vino a mi memoria cuando el arzobispo y canciller de la Universidad Santa María la Antigua (USMA), Mons. José D. Ulloa, ponderaba el profesionalismo y las virtudes de Jorge L. Quijano, administrador de la Autoridad del Canal de Panamá, en acto solemne en que la USMA le confirió el título de Doctor Honoris Causa en Ingeniería y Tecnología el 5 de julio de 2019.

Ulloa destacó que, en medio de las adversidades, Quijano había demostrado siempre ser un ciudadano ‘apegado a los valores y principios'. Y es que esa adversidad la percibió Quijano desde el mismo momento en que ingresó a la Compañía del Canal en 1975, en medio de la animadversión de empleados zoneítas que lo miraban con reserva, pues había sido contratado para hacer más eficiente y económico el mantenimiento de las esclusas.

La animosidad de los zoneítas había sido estimulada por la negociación de los tratados, que ya estaban en etapa avanzada. Al respecto, Quijano recuerda que la animosidad era tal que durante el mantenimiento de las esclusas en 1976, los trabajadores ralentizaron la reinstalación de los equipos en lo que se conoció como ‘slowdown' en rechazo de los tratados.

La aprobación de los pactos el 7 de septiembre de 1977 estableció un programa de transición del Canal a manos panameñas, en cuyo proceso Quijano participó activamente. Su ejecución a partir del 1 de octubre de 1979 traería nuevos desafíos para él y para otros panameños empeñados en su cumplimiento. Gracias a sus méritos y al apoyo que recibió del subadministrador de la Comisión del Canal, Fernando Manfredo, y de Carlos Alvarado, ingeniero de planta en las esclusas, ascendió en 1984 a gerente de Mantenimiento de las Esclusas del Pacífico y, en 1989, a gerente de la División de Esclusas.

Inmediatamente después de la invasión de Estados Unidos sobrevendrían hechos que lo colocarían como protagonista directo de la fase final de la transición. Tras la designación por el presidente Guillermo Endara de la Comisión responsable de la elaboración del Título Constitucional del Canal, Quijano se involucró —junto a otros canaleros— en ese proceso. ‘Mi participación y la de mis compañeros no era bien vista por los jerarcas estadounidenses que permanecían en el Canal, y que no deseaban una transición efectiva hacia una administración panameña', recuerda.

Conforme al procedimiento constitucional, el Título fue aprobado por la última legislatura del Gobierno de Endara y la primera de Ernesto Pérez Balladares. El título blindó a la ACP contra la influencia político partidista, sentó las bases para su ley orgánica y permitió los ajustes para optimizar la rentabilidad del Canal.

Pero mientras se producían esos avances, Quijano y Rodolfo Sabonge, ingenieros de las esclusas, intercambiaban ideas sobre el deterioro de la infraestructura canalera. Estaban conscientes de que, si no se corregía esa situación, Panamá no recibiría un Canal en ‘condiciones de funcionamiento', conforme lo estipulaba el Tratado. Fue así como invitaron a una decena de canaleros a integrar el ‘Grupo Matraca', con la misión de hacer las gestiones para que Panamá recibiera un Canal en óptimas condiciones de operación. El grupo se activó a nivel interno, ante los directivos panameños, el Ejecutivo, la Asamblea y con los medios de comunicación.

El activista cívico Carlos Ernesto González de la Lastra sirvió de enlace para una reunión con el directivo Emanuel González Revilla, quien tomó nota del grave problema y armó una presentación (clandestina) sobre la situación de Sabonge al presidente Pérez Balladares y su gabinete. Sabonge advirtió el grave riesgo de que Panamá recibiese en 1999 un Canal que en pocos años podría tener problemas operativos y de seguridad.

‘En 1995 Sabonge y yo nos reunimos con el canciller Gabriel Lewis Galindo, y le llevamos un borrador de carta al presidente de la Junta Directiva de la CCP, proponiéndole una auditoría de la infraestructura y los sistemas del Canal, para conocer las inversiones necesarias para asegurar que Panamá recibiera el Canal en buen estado y con un programa de mejoras y modernización', recuerda Quijano.

La iniciativa fue aprobada, pero en vez de ser ejecutada por un tercero, la Junta Directiva decidió que lo hiciese el Cuerpo de Ingenieros de EU. Ante esto los directores panameños propusieron un grupo de profesionales panameños liderados por Alberto Alemán Zubieta, para que se le diera seguimiento riguroso al programa de áudito asignado al Cuerpo de Ingenieros. Lo que se conoció como ‘Blue Ribbon Committee', realizó un trabajo impecable, que dio lugar a un programa de modernización y mejoras por más de $1400 millones en los subsiguientes 10 años. El programa permitió elevar las viejas esclusas a su máxima capacidad.

La ampliación del Canal, aprobada mediante referéndum el 22 de octubre de 2006, pondría a prueba el patriotismo, liderazgo y capacidad de Quijano. Dos meses antes, el administrador Alberto Alemán Zubieta le solicitó que liderara el proyecto, lo que implicaba ‘crear el cronograma para atender las necesidades de la ampliación, establecer el presupuesto, reclutar el personal calificado' y otras tareas, todas delicadas. ¡Un enorme reto!

El 15 de julio de 2009, atendiendo recomendación de los comités técnicos que evaluaron las propuestas, se otorgó al Grupo Unidos por el Canal (GUPC) el contrato para el diseño y construcción de las nuevas esclusas. Y al concluir el periodo de Alemán Zubieta en marzo de 2012, la Junta Directiva designó a Quijano en su reemplazo, lo que añadía responsabilidades a su ya pesada carga, carga que compartió con su viejo amigo Manuel Benítez, designado subadministrador, y con Ilya Espino de Marotta, quien lo reemplazó en el programa de ampliación.

El cargo de administrador de la ACP puso a prueba el patriotismo y carácter de Quijano. A fines de 2013, cuando la obra alcanzaba un avance de 65 %, GUPC amenazó con suspender los trabajos si no se le concedían pagos adicionales, sin seguir los pasos del contrato para los reclamos. Peor aún, tan irresponsable exigencia generó presiones políticas externas e internas para que al contrato ACP-GUPC se le aplicara la Ley de Contratación Pública del Gobierno, régimen muy diferente al del Canal. ¡Feliz oportunidad para los corruptos locales y extranjeros!

Pero las presiones chocaron con la posición firme y patriótica de Quijano, y el respaldo de organizaciones del sector privado y la sociedad civil. Inspirado en la ‘defensa de la plata del pueblo panameño', el Movimiento de Jubilados Canaleros respaldó la posición de Quijano de negarse a resolver el diferendo fuera del contrato. La batalla la ganó Panamá, y la ampliación fue inaugurada el 26 de junio de 2016 con la participación del pueblo panameño.

Con su posición de principios, Quijano demostró que ‘son de más valor la honradez y el talento que la riqueza' (John Dryden, 1659). En su Laudatio de sustento a la distinción, Mons. Ulloa lo resumió en una frase: ‘El Ing. Quijano ha sido un ejemplo a seguir por todos aquellos que se dedican al servicio a la Patria'.

PERIODISTA

‘[...] Mons. Ulloa lo resumió [...]: ‘El Ing. Quijano ha sido un ejemplo a seguir por todos aquellos que se dedican al servicio a la Patria'.'