10 de Ago de 2022

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    Roberto Antonio Pinnock Rodríguez

Columnistas

Pedro Prestán o... ¿y qué historia enseñan nuestros docentes?

Esta realidad, tira por tierra lo que le he escuchado a un charlatán prolijo en falacias difundidas desde una cadena televisiva de EUA

Desde hace varios años, he tenido la curiosidad de saber si los estudiantes que provienen de la secundaria tienen idea de quién fue Pedro Prestán, la respuesta obtenida a mi interrogante ha sido unánime todo este tiempo... ni idea (¡!).

Esta realidad, tira por tierra lo que le he escuchado a un charlatán prolijo en falacias difundidas desde una cadena televisiva de EUA, señalando que en Latinoamérica seguimos subdesarrollados porque nuestra educación enseña a venerar a nuestros ‘próceres del pasado', en vez de enseñar a venerar a los ‘innovadores del futuro'.

Digo tira por tierra, porque en nuestro país a duras penas los estudiantes tienen idea de quiénes han sido personalidades que deben ser de obligado tratamiento en asignaturas como Relaciones de Panamá con los EUA, destinadas a generar una identidad de patria y conciencia crítica de la nación, como es el caso de Pedro Prestán. O ¿para qué fue restituida esta materia con carácter obligatorio en el pensum académico? Lo lamentable es que la misma pregunta se las hago a los que ya han dado esta asignatura en niveles universitarios y la respuesta suele ser la misma que la de los chicos y chicas recién salidos de bachilleratos.

¿Y por qué me refiero a Prestán en esta ocasión? Porque un día como hoy en 1885, fue condenado a la pena de muerte y el día siguiente (18 de agosto) fue ahorcado sobre una tarima colocada encima de los rieles del ferrocarril estadounidense, lo que simbólicamente daba el mensaje de qué le esperaba a quienes se atrevieran a desafiar al imperio norteamericano. Su osadía para el poder del norte estuvo no solamente en la defensa de la autonomización y democratización del país, sino en haber apresado a William Connor, de la Compañía Naviera Pacific Mail Steam Co. y al cónsul estadounidense, Robert Wright, en su enfrentamiento directo con los norteamericanos y conservadores colombianos, al servicio de aquellos.

El resultado de los enfrentamientos en la ciudad capital había dejado varios muertos y robos al comercio local, mientras que en Colón culminó con un gran incendio, el cual se le responsabilizó a Prestán. Sus enemigos directos, entre ellos el conservador colombiano, el coronel Ulloa, Clemente De Dupuy —superintendente de la Compañía del Ferrocarril estadounidense— Hugo Dietrich y William Connor, estadounidenses de la Compañía Naviera, declararon falsamente en su contra. Prestán asumió su defensa, desenmascarando la trama de sus enemigos personales y políticos, no obstante la decisión imperial estaba formulada desde mucho antes.

En efecto, desde el 6 de mayo se había abierto juicio contra los acusados del incendio de Colón y fueron ahorcados públicamente en esa ciudad el haitiano Antonio Pautrizelle y el jamaicano George Davis. Se les acusó de ‘cómplices de Prestán en el incendio de Colón' y se les halló culpables, aunque ambos habían sido detenidos por los ‘marines' norteamericanos, los cuales estaban en tierra, antes de que se produjera el incendio de la ciudad.

¿Qué nos enseñan estos sucesos? Entre otras lecciones, que los intereses del imperio norteamericano, de índole empresarial, siempre han sido respaldados por su poderío militar. Consecuentemente, toman partido en las luchas internas de un país por aquellos que se entregan a sus intereses, como los ‘conservadores' de aquella época decimonónica. Por otro lado, que no escatiman emplear los recursos de calumnia o cualquier proceso amañado en la administración de justicia para condenar a los que osen levantarse por la defensa de los intereses que les son contrarios a los suyos. En este ámbito judicial, hacen lo mismo también a la inversa, si es para proteger a los suyos o a sus ‘aliados' más sensitivos. De manera que por más que existan pruebas condenatorias, se termina con acciones o veredictos de impunidad con estos delincuentes. Recuérdese el suceso de la tajada de sandía o más recientemente con casos de alto perfil, en el que han intervenido muy discretamente para protegerlos.

Finalmente, se hace evidente quiénes resultaron condenados siendo inocentes de lo que se les acusó en ese momento: miembros de etnia afrodescendiente, promotores de autodeterminación popular (soberanía) y defensores de intereses de una clase social que se enfrentaba directamente a los intereses del empresariado imperial. Sería pertinente que un prócer como Prestán, sirva a nuestros gremios docentes para reflexionar acerca de su aporte real a la construcción de una juventud con identidad de patria.

SOCIÓLOGO Y DOCENTE UNIVERSITARIO.