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14 de Oct de 2019

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Columnistas

La Pedagogía en el Siglo XXI

“Se trata de poseer un conjunto de herramientas analíticas y redes conceptuales para dar sentido a las tendencias pedagógicas en curso, con la finalidad de evitar los extremos de: simplificar excesivamente y generar confusiones”

La Pedagogía es una de las ciencias fundamentales de la educación. Contribuye a descubrir, crear, sistematizar, transferir y aplicar principios, teorías, enfoques y procesos relacionados con los aprendizajes de las personas en todas las edades; utilizando expresiones formales y no formales, mediante modalidades presenciales, semipresenciales y virtuales. (Bernal, 2019).

Su estudio y desarrollo se desenvuelve en el marco de las Ciencias Sociales y del contexto económico, político y sociocultural de los países y del mundo global. La Pedagogía, como fenómeno complejo y multirreferencial, es apoyada por otras ciencias, como la Filosofía, la Antropología, la Psicología, la Política, Sociología y la Historia, entre otras.

La convergencia de los saberes constituye una fuente inestimable, para abordar y explicar fenómenos que contribuyan a superar las barreras en el aprendizaje humano que, con frecuencia, se erigen con el conocimiento compartimentalizado de las especialidades. El fenómeno de la convergencia de las ciencias es abordado de modo inteligente por Watson, cuando dice que “No es exagerado decir que la coherencia y el orden global, que la convergencia de las ciencias revela, está dando paso a una nueva fase de la historia. Ninguna otra forma de conocimiento posee la coherencia y el orden que ha producido la convergencia de las ciencias”. (Watson, 2017).

La gran velocidad de los cambios en el conocimiento y la globalización, también se refleja en la Pedagogía. En la actualidad se observa una asociación muy estrecha entre los principios, enfoques y prácticas pedagógicas con la investigación científica, la tecnología y la innovación. Los grandes avances de las neurociencias, la electrónica, la robótica y la cuarta revolución industrial, tienden a impactar y generar turbulencias en el pensamiento y los procesos pedagógicos, dentro o fuera de las aulas. (Ramírez, 2016).

Como bien lo expresa Reimers, “El campo de la educación no ha sido inmune a esta turbulencia, pues ha habido cambios súbitos dentro y fuera de los sistemas educativos tradicionales: la llegada del aprendizaje en línea, personalizado e internacional, por ejemplo, parece haber hecho permeables los límites de los edificios escolares e incluso de los Estados—nación; la idea de certificación de competencia en la educación introduce nuevas posibilidades en un sistema que durante mucho tiempo se había conducido por la promoción académica automática con base en la edad; además, la necesidad de “aprender a aprender” y la exigencia de proporcionar una educación pertinente para la vida de los estudiantes son más imperiosas ahora, en vista de los cambios repentinos en todo el mundo”. (Reimers, 2016).

Todo lo anterior tiene y tendrá implicaciones directas en las especialidades y líneas de investigación de la Pedagogía, por tratarse de una ciencia con múltiples ramificaciones científicas, como por ejemplo: Currículo, Evaluación de los Aprendizajes, Didáctica, Pedagogía y Atención a la Diversidad, Pedagogía Institucional, Pedagogía y Comunicación, Neuropedagogía, Pedagogía y Arte, Pedagogía y Ética, Pedagogía Diferenciada (Primera infancia, preescolar, primaria, premedia y media, educación superior), Psicopedagogía, Pedagogía Comparada, Pedagogía y Tecnologías Digitales, Pedagogía y Aprendizaje Virtual, Pedagogía y Familia, Pedagogía y Desarrollo Humano Sostenible. Todas estas y otras especialidades pueden ser enriquecidas mediante abordajes inter y multidisciplinarios, tanto en la generación, como en la difusión y aplicación de los nuevos conocimientos y hallazgos que se logren.

La docencia, la investigación y la responsabilidad social universitaria, son espacios privilegiados para crear, actualizar, participar y resolver problemas críticos de la sociedad, en atención, preferentemente, de las necesidades de los grupos vulnerabilizados.

Desde las aulas de clases, los aprendizajes virtuales, los escenarios de práctica universitaria, las aulas de simulación, el trabajo de base en las comunidades, los servicios técnicos especializados (CADI, Clínicas), las comunidades de aprendizaje; la Udelas se proyecta con el sentido social que le caracteriza, para construir un mejor país con oportunidades para todos.

Se trata de poseer un conjunto de herramientas analíticas y redes conceptuales para dar sentido a las tendencias pedagógicas en curso, con la finalidad de evitar los extremos de: simplificar excesivamente y generar confusiones. Igualmente, es importante destacar que existen en el mundo y dentro de los mismos países, diferentes modelos académicos y de investigación, que muchos de ellos apuntan hacia la calidad, por rutas diferentes, en razón de la heterogeneidad de las instituciones de educación superior. (Paredaise, 2017).

Tomando palabras de Mumdorf (2015), la Udelas ha adoptado una especie de modelo utópico, porque se sustenta en la esperanza, en los esfuerzos racionales por reinventar el entorno del ser humano y sus instituciones educativas con la finalidad de enriquecer las posibilidades de su vida en comunidad, y con ello aportar para una renovación de la pedagogía.

Docente