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14 de Oct de 2019

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Columnistas

3 de octubre de 1934, rememorando los antecedentes de la primera ley de radio en Panamá (I)

El 29 de diciembre de 1930, sin saber que faltaban solo dos días para que lo obligaran a entregar el poder por la fuerza, frente al primer levantamiento armado en la historia de la República de Panamá.

El 29 de diciembre de 1930, sin saber que faltaban solo dos días para que lo obligaran a entregar el poder por la fuerza, frente al primer levantamiento armado en la historia de la República de Panamá, el presidente Florencio Harmodio Arosemena, como un último gesto de patriotismo, derogó el infame Decreto 130 de 29 de agosto de 1914, por el cual la República de Panamá otorgó a los Estados Unidos de América el control permanente y completo sobre las comunicaciones inalámbricas en el territorio panameño.

Al comenzar 1931 la depresión económica mundial y la intranquilidad política interna en el país, mantenían a la población panameña sumida en una intensa incertidumbre, y a la administración pública ocupada en otros quehaceres distintos del progreso de la radio. Para entonces las autoridades norteamericanas ya no impedían que los panameños poseyeran receptores de radio y los panameños, especialmente los habitantes de la capital, no eran indiferentes a las dimensiones que les abrían la ciencia y los avances tecnológicos de artefactos, como el automóvil, el teléfono y, por supuesto, la radio que desde la década anterior había progresado muchísimo en su desarrollo.

El veloz adelanto de la radio se hacía sentir en el país con el incremento en la calidad y en la cantidad de las transmisiones radiofónicas que se recibían desde Estados Unidos, Ecuador, Cuba, Argentina, Colombia y otros países del continente. Es entonces cuando comienzan a aparecer los aparatos receptores de radio en las listas oficiales de los artículos que se importan al país. Los radioreceptores de onda corta ya se pueden adquirir fácilmente y a costo módico en los almacenes de la ciudad. Las populares Radiolas y Electrolas de la RCA Víctor se venden en el almacén La Postal de don Gervasio García, en la casa comercial de don Alberto Lindo y en la Panama Radio Corporation, de don David Leslie Sasso. En ese tiempo se fundan también establecimientos comerciales donde se reparan o se venden piezas de radios, como el taller “The Antenna” del ciudadano norteamericano M. A. Smith, en Calle 5ta, N° 28, cerca del Hotel Central; la Compañía Panameña de Fuerza y Luz y el almacén de G. H. Luria y Cía, del señor Germán Luria, atrás del Bazar Francés, en avenida B, No. 14.

Los rotativos alentaban la radiofonía y a menudo publicaban los horarios y la programación de algunas de las más importantes estaciones radiodifusoras extranjeras que se podían escuchar en Panamá. Anunciaban también las actividades radiofónicas de interés especial para los panameños que se transmitían desde el extranjero. Por ejemplo, el 25 de julio de 1931 la radiodifusora W2XAX difundió desde Nueva York, en la banda de 31.48 metros, el excelente concierto promovido por la General Electric Co., en el cual se transmitieron las palabras de Enoch Adames, cónsul general de Panamá en Nueva York, y las de Luis Alfaro; además de las canciones de Ricardo Fábrega, María Esther Pacheco y J. Medina Barrios.

Entrada la segunda mitad de 1931 el Gobierno nacional todavía no había establecido una política pública ni dictado regulación con respecto a las estaciones inalámbricas en el país. El 2 de octubre de ese año, el señor José Almillategui H. apeló “a las ideas progresistas y altamente patrióticas” del Dr. Ricardo J. Alfaro, entonces presidente de la República en su carácter de Primer Designado, para organizar un club de radio en Panamá, “con el objeto de establecer aquí una estación difusora que pueda transmitir las noticias locales y conciertos al resto de la República y al exterior” Sin embargo, a pesar de que se había derogado el Decreto 130 de 1914, el Departamento de la Marina de los Estados Unidos objetaba ante el Gobierno nacional que se instalaran y operaran estaciones transmisoras en el territorio panameño, ahora basados en lo que disponía en el Tratado de 1903 con respecto a la seguridad y a la defensa del Canal.

El año siguiente, 1932, fue un año de agitada contienda electoral. El 1 de octubre, luego de una campaña política muy ruda, pero de gran altura cívica, tomó posesión del cargo de presidente de la República de Panamá el doctor Harmodio Arias Madrid. “Cuando el Dr. Arias ascendió a la Presidencia, en 1932, la situación en cuanto a la radio era delicada: por un lado, pendía la obligatoriedad de una cláusula del Tratado de 1903 y, por otro, había la presión pública que exigía el uso de un medio ya extendido profusamente en todo el mundo”.

Desde que comenzó su administración el Dr. Arias Madrid se dispuso a enfrentar, “con el más brillante éxito, la crisis económica que angustiaba a la nación, mediante hábiles y sabias medidas que adoptó en colaboración con la Asamblea Nacional”. En el campo de las relaciones exteriores, se propuso revisar algunas de las cláusulas más lesivas del Tratado de 1903, incluyendo lo referente a los impedimentos por parte del Departamento de la Marina de los Estados Unidos contra Panamá para la instalación y operación de estaciones inalámbricas.

Ya para entonces, existía en la República de Panamá una fuerte presión popular para que se instalaran estaciones radiodifusoras y las tan necesarias estaciones de comunicación radiotelegráficas. Al respecto, el secretario de Gobierno y Justicia, Dr. Galileo Solís, manifestó que “desde el punto de vista cultural, es decir, desde el punto de vista del avance de las nacionalidades modernas en el goce de las conquistas de la civilización y de la ciencia, la República de Panamá es la única Nación civilizada en el mundo que carece de estaciones radiodifusoras y esto es ya motivo de hondas críticas para nuestro país”.

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