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14 de Nov de 2019

Columnistas

Lesión moral

El concepto de “lesión moral” ha surgido en el proceso de análisis científico de lo que le sucede al ser humano, producto de situaciones muy estresantes. Cuando la sociedad médica de EUA observó que morían (se suicidaban) más soldados al regresar de conflictos bélicos, que los que fallecían en ellos, concluyeron que la explicación va más allá de ser consecuencia de la condición llamada “trastorno por estrés postraumático” (DSM V icd 10 F43.10).

La lesión moral, se produce cuando el conjunto de normas bajo las que se desarrolló la persona son alteradas o modificadas. “Moral” surge del vocablo latino “moris” (“costumbre”). Abarca el conjunto de creencias, costumbres, valores y normas de una persona o grupo social que fija la pauta a seguir. (La moralidad objetiva existe más allá de que el sujeto decida acatarlas o violarlas según su entendimiento).

Cuando termina la guerra, las estadísticas indican que los veteranos que han matado tienen un riesgo tres veces mayor de suicidio que otros veteranos que no han matado, independientemente de una mayor propensión a trastornos de estrés postraumático, depresión y adicción.

Los seres humanos somos criaturas morales. Hacemos preguntas morales y desarrollamos un sistema que da sentido a nuestro lugar en el mundo y define el papel de Dios. Pero la vida está llena de estrés, y este se vuelve tan familiar que la mayoría de nosotros ni siquiera puede pensar en su impacto hasta que ciertas situaciones generan estrés que abruma nuestra capacidad para afrontarlo y superarlo. Los modelos médicos entienden estas experiencias como trauma, pero esta perspectiva no cuenta toda la historia.

La dimensión moral del trauma es un campo emergente. Estudiosos notables, incluyendo a la teóloga Rita Nakashima Brock, han contribuido a nuestra comprensión del daño moral. La lesión moral es una fragmentación duradera de la orientación moral causada por acciones o inacciones que transgreden las expectativas morales del individuo. Gran parte de la atención en el desarrollo temprano del daño moral se refiere al servicio militar y las experiencias en la guerra.

Pero la guerra no es el único contexto donde se experimenta el estrés moral; es importante ampliar nuestra exploración para considerar las fuentes de tensión moral en otras partes. La principal expectativa moral en las comunidades humanas es el valor de la vida; nuestra sociedad se mantiene unida por nuestro compromiso compartido de ser responsables unos de otros. Cuando se hace daño, la sociedad responde de una manera que busca restablecer un equilibrio colectivo. Pero este ideal no es consistentemente realizado. En situaciones donde el ideal moral no se cumple, a nivel personal, interpersonal o social, se crea el estrés moral. Se encuentran ejemplos en todas partes.

Lesión moral es la interrupción en la confianza y las expectativas de un individuo sobre su propia conducta moral o la capacidad de otros de comportarse de una manera justa y ética. El impacto duradero de la lesión moral en la guerra permanece principalmente sin resolver.

La definición del estrés postraumático, no cubre todos los síntomas de daño moral. Las heridas duraderas del alma son causadas por la participación en eventos de combate moralmente ambiguos. A continuación describo los síntomas de cada uno y de aquellos que se superponen.

El trastorno postraumático suele producir con el daño moral angustia, depresión, ansiedad e insomnio. Pero uno de los aspectos singulares del daño moral es la vergüenza que, si no es manejada adecuadamente, aumenta las posibilidades de suicidio. Cuando no tenemos clara nuestra moralidad y ética, ello nos conduce a ser tibios y en esta vena nos acomodamos a nuestra conveniencia, a fin de sobrevivir y no fragmentarnos. En esta línea terminamos siguiendo al que habla con más coherencia (más bonito), y no al que nos habla con la verdad, presentándonos la realidad.

Al no tener claro qué es moralmente correcto, surgen los subsistemas (pandillas, bandas, sectas y hasta partidos políticos) que tratan de encontrar la “verdad” que mejor los ayuda a sobrevivir y no a vivir. Con tristeza observo cómo buscamos cambiar lo que moralmente es correcto y ajustarlo a nuestras circunstancias (si soy de un partido, ¡es bueno cuando lo hace mi partido, pero malo cuando otro lo hace!), y tornamos compleja una situación que no lo es.

“Ama a tu prójimo como a ti mismo” es un precepto que se toma como religioso, cuando en realidad debe ser el núcleo de nuestra convivencia fundamentada en el respeto. No pretendo tener el dominio de la verdad, pero sí observo con preocupación que con nuestras conducta estamos lesionando nuestra moralidad, y esto terminará por destruir todo lo que como sociedad hemos construido.

Especialista en Medicina Familiar.