25 de Feb de 2020

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Roberto Antonio Pinnock Rodríguez

Columnistas

Mitos de las pruebas internacionales y la educación clasista (II)

Para la disminución de las distancias entre la calidad del aprendizaje en el sector privado versus la del sector público, se tienen ideas tales como añadir días calendario en el año lectivo...

Hace poco se conoció que estudiantes de un colegio privado no elitista de la capital ganó concurso internacional creando una APP (aplicación digitalizada) “para combatir el bullying”. Simultáneamente, un grupo del Instituto Nacional (colegio público) ganó concurso internacional en Shanghai (China) en robótica.

Estos eventos ocurrieron solamente este año, pero en el último decenio se han dado diversos acontecimientos estimulantes como éstos. Por tanto, surge aquí una pregunta: ¿Por qué si de acuerdo a las pruebas PISA y otras, estamos detrás de la ambulancia (como dirían los hípicos) en Educación, nuestros estudiantes han superado en otras pruebas a sus pares provenientes de países con mayor desarrollo educativo?

Podemos ensayar varias respuestas, pero se destacan ciertos acontecimientos importantes. Uno de ellos habla del papel de sus docentes, particularmente del sector público donde no obtienen los estímulos y condiciones para un trabajo extra aula. Si esto fuera una política institucionalizada del Estado, muchos más premios estarían ganando nuestros estudiantes del sector público, pero dado que no lo es, solo nos ponen a conformarnos con estos pocos casos.

Otra mirada a estos acontecimientos, desdice la visión absolutizada de que la educación privada elitista (particularmente donde están matriculados los hijos de las élites políticas y económicas del país) siempre es de mejor calidad que la pública o la privada no elitista. El registro de los ganadores de concursos internacionales relevantes en los últimos 15 años tiene muy poca representación de las llamadas escuelas que hoy se autodenominan de élite.

Y una tercera consideración que responde a la contradicción de que Panamá aparezca en últimos lugares en las pruebas como PISA, pero en primeros lugares en eventos importantes también internacionales, viene a ser: Las pruebas como PISA no están orientadas a evaluar lo que el desarrollo del país se haya planteado-por cierto, los docentes se encargaron de enterrar una propuesta coherente que se diseñó en la década de 1970 y han hecho muy poco por compensar ese error histórico-sino lo que las élites económicas aspiran.

De aquí que, existe una gran dispersión en todo el sistema educativo de lo que realmente se necesita, se debe, se puede y se quiere formar como ciudadano (a) panameño(a) más allá de las declaraciones apasionadas de las autoridades y profesionales de la demagogia vernacular.

Los gobernantes de las últimas tres décadas se han empeñado en hacerle coro a los argumentos y manera de plantear lo que debe ser la educación en Panamá, que se discurre en las oficinas de las élites empresariales nativas y transnacionales y sus apologistas.

No es casual, que actores de la sociedad civil alineados-irónicamente algunos ni se han percatado de ello-con la lógica del capitalismo rentista y conservador panameño (Cámara de Comercio-Grupos Unidos por la educación-FUDESPA) plantearon en su propuesta educativa, cinco metas generales más importantes. Una de ellas alude al tema de la “Calidad” que debe alcanzarse en los procesos y resultados del sistema educativo nacional (Meta General No.4) y allí formulan como un objetivo, precisamente el de estar enfilado (acríticamente) con las pruebas internacionales como PISA. Al respecto señalan: “Objetivo 1. Mejorar los resultados en las pruebas de aprendizaje de todos los/as estudiantes.”. (Véase: “La educación en Panamá, 5 metas para mejorar”, 2013).

En el informe que pretende servir de guía al actual gobierno-sin duda una versión ampliada del documento antes citado-no ha cesado de ser incisiva la preocupación por quedar bien con los organismos internacionales y sus pruebas, así, en el documento central del llamado “Compromiso Nacional por la Educación” se plantea una sección sobre “Niveles de competencia de los estudiantes en pruebas internacionales (MEDUCA-PNUD, página 32).

Para la disminución de las distancias entre la calidad del aprendizaje en el sector privado VS la del sector público, se tienen ideas tales como añadir días calendario en el año lectivo. En el papel funciona, en la práctica esto es olímpicamente burlado.

No hay que perder tiempo en debates bizantinos. Establézcase de una vez por todas universal e institucionalmente, programas como el de tutorías. El sector privado lo tiene, pero se paga por ello. En el sector público, debe ser un deber del estado de lo contrario muy difícilmente se podrán abatir las desigualdades sociales.

Sociólogo y docente de la UP