25 de Feb de 2020

Eliécer Del Cid Branda

Columnistas

Navidad

¿Quién no ha celebrado la Navidad? Esta fiesta que celebramos por el nacimiento del Niño Jesús en el mes de diciembre; y que casi todos festejamos con mucho amor y mucha muestra de bondad a nuestros seres queridos y amigos, podría tener un origen distinto al enseñado en nuestra familia, o en nuestra iglesia, o en nuestra escuela.

La obra “Orígenes de la Navidad” del teólogo Richard Carlton dice que los antecedentes de la Navidad se remontan al poderoso imperio romano, a ritos paganos que nada tienen que ver con el nacimiento del niño Jesús.

Janet Harrison señala que en la obra Happy Cristmas: “se desconoce el día exacto del nacimiento de Jesús”. Fragmentos de los evangelios encontrados en el Medio Oriente, después de análisis científicos han generado distintas hipótesis (opiniones) acerca de la fecha de nacimiento del Niño Jesús. Algunos dicen que fue para los meses de abril o mayo, otros dice que fue para septiembre u octubre.

Por lo general, celebramos la Navidad con mucha alegría. A mi criterio, la verdadera esencia de esta fiesta es compartir entre familias y entre amistades, fortalecer la creencia religiosa, y mostrar nuestra educación (buenos modales) con nuestros semejantes.

Sin embargo, lo señalado en el segundo párrafo, de ser verdad, tendría consecuencias contrarias a nuestra celebración de la Navidad. Implica que nuestros padres, nuestra iglesia y nuestra escuela no nos enseñaron la verdadera fecha de nacimiento de Jesús, sino que en el mejor de los casos, moldearon un comportamiento fraterno para el 25 de diciembre. Y sugiere que la Navidad no es el nacimiento del niño Jesús sino más bien, es una costumbre intuitiva de compartir amor y bondad a nuestros seres queridos y a otros.

Gran parte de la evidencia de la celebración de la Navidad es el consumismo. Gastamos, en ocasiones más de lo que ganamos. Compramos de todo, y a veces hasta cosas innecesarias, probablemente, sólo deseos; algunos expertos llaman esta fiesta “el negocio del año para los comerciantes”.

Este 25 de diciembre celebremos lo que nos han enseñado nuestros padres, nuestra iglesia, nuestra escuela. Lo importante es celebrar en unión, la amistad, la bondad y la paz entre familia y entre sociedad, eso es necesario.

Los acontecimientos sociales, económicos y políticos ocurridos en nuestro país, este 2019, así lo requieren. Saber convivir juntos a pesar de nuestras diferencias, los buenos hábitos deben estar por encima de nuestros intereses personales.

¡Feliz Navidad!

Abogado y bibliotecólogo