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21 de Jan de 2020

Lesbia Gonzálezcomunicacion@udelas.ac.pa

Columnistas

Quedarse en la mofa es retrasar nuestro progreso humano, la broma siempre tiene limites...

Llevo varios años estudiando los “memes”, hace 50 años solo se llamaban sarcasmos y se publicitaban también, claro nada se compara a esta época de masificación de la comunicación.

El sentido es el mismo, la burla hacia algo que consideremos digno de ella; sin embargo hace siglos, la se consideraría muy “normal” mofarse de otros, hace unos 100 años la gente vivía en desesperanza aprendida y aceptaba mucho de esas burlas y las propagaba, hace 50 años aun cuando muchos callaban y aceptaban, otros continuaron luchas viejas de reivindicación social y pusieron de moda el Derecho de todos a recibir respeto, sea cual fuere, tu sexo, raza, religión, cultura, etc..

Pero… la humanidad mantiene en su cerebro primitivo (o reptiliano), conductas que se han quedado allí y como el mesocerebro (o cerebro emocional), no desarrolla la suficiente inteligencia emocional, se vale de los sarcasmos, que ahora en forma de “memes”, hace lo mismo: burlarse de otros…

Que hay detrás de la cultura memística (disculpen el neologismo), sin el desarrollo completo del neocórtex (o cerebro superior), la mayoría de las personas se consideran a sí mismas perfectas; ojo saben que no lo son, pero es mil veces mejor caer sobre otros “defectuosos”, porque es una forma de evadir los propios, cuando te refieres a alguien por “viejo”, “mujer”, “homosexual”, “enano”, “bruto” y muchos más que por respeto no quiero escribir, te refieres a ti mismo como lo contrario de ello. He visto memes burlarse de un aspecto cultural de un grupo social, ¡que absurdo!

Entiendo que, dentro del perfil psicológico del ser humano, está el considerase superior, mejor o más bonito que otro, para el cerebro reptiliano hace miles de años fue necesario, para escapar, comer, reproducirse y ganar batallas, pero los humanos somos más que supervivencia, por ello desarrollamos el cerebro emocional y el neocórtex para que nos lleven a la mejor existencia y capacidad humana, pero hay que neuroeducar al cerebro para que use tales habilidades.

Quedarse en la mofa es retrasar nuestro progreso humano, la broma siempre tiene limites y no es que ahora la gente sea menos fuerte, al contario es más consciente y sensible, de la diferencia entre burla por lo que eres, tipo bullying y una broma sana.

Los memes están de lo más pesados y pasados en abuso y acoso, pero lo peor, es la inconciencia y la ignorancia supina de quienes lo escriben, los repiten y los aplauden, escudándose en la broma, no es más que maltrato disfrazado de meme, el perfil del “memístico” oculta su propia impotencia, su inseguridad y en otros su ridícula creencia que es mejor de quien se burla.

Por otro lado, también su uso es evidentemente para hacer daño, con saña y alevosía contra quien consideramos enemigo o que en nuestro concepto lo merezca.

De igual forma, que lo veamos o lo justifiquemos, el meme es burla, es considerado inapropiado, primitivo y no contribuye a la mejora social o al interés de todos, por lo que no recomendamos desde la psicología su uso contra nadie, eduquemos en valorarnos a nosotros mismos, al amor sincero y sano propio no admite daño a los demás. ¡No a la cultura memística!

Psicóloga Forense