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21 de Jan de 2020

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Julio César Caicedo Mendietaopinion@laestrella.com.pa

Columnistas

La absurda amanecida en Los Uveros de Penonomé

Con este van cinco años en que me quedo atascado en el tranque vehicular que se forma por la bendita amanecida en Los Uveros de Penonomé. Se trata de un gran baile típico que organizan para el primer día del año y que son las once de la mañana del día siguiente a pleno sol y usted observa a muchos padres de familia con sus hijos pendidos de la diestra y en el otro brazo blandiendo una cerveza mientras apartan con sus pies para poder caminar, los promontorios de latas vacías de diferentes marcas. Damas de todas las edades y vestidas de todas las formas inimaginables caminan como arrieras sin antenas rumbo a la localización del busito que las trajo o el sitio en donde quedó determinado grupo de encontrarse después del jolgorio. Yo me alegro por la alegría desbordante, pero me entristece el mal ejemplo.

Esta absurda amanecida como escuché decir a familias del mismo sector Los Uveros, de seguir así pronto va a reemplazar, a pesar que dura solo día y medio, a las miadas y cagadas que le dan a las cabezas de las estatuas de: La virgen María, Harmodio Arias Madrid y Victoriano Lorenzo, durante los cuatro días de carnaval en el parque central de Penonomé, en donde los vecinos cercanos a la Catedral forran con vallas de zinc sus propiedades, mudándose a otras regiones, mientras las escorrentías de miasma viajan disparadas por los zaguanes hasta el mercado público.

Esta absurda amanecida no concuerda con una provincia que le ha dado al país cinco presidentes de la República, un cholo guerrillero emblemático, a Gladys de la Lastra y a innumerables poetas y escritores de prosapia. Echemos a un lado la sal y el azúcar y el oro y el cobre que se llevan los extranjeros impíos (con gente del país), y que amenazan con dejarnos miles de kilómetros invivibles por siglos y parte de la plataforma continental del caribe sin peces ni algas, déjenle esos entuertos a los “borrachos” de los sindicatos a las ONG,S y a los gobiernos.

Yo participaré sin invitación en cualquier absurda amanecida y hasta con pacha, caneca o cerveza en mano si es para que los gobiernos retomen la construcción del Hospital de la CSS de Penonomé, cuya millonaria fundación la taparon serulacas y faraguas a unos pasos de la ciudad judicial. También participaría en otra absurda amanecida con hembra atrapada por la cintura, si es para que los gobiernos construyan un oncológico interiorano acá en Coclé y un paso vehicular sobre la interamericana entre el Renacer y el Iguana Mall. A la absurda amanecida por el Hospital de Penonomé, porque no se cabe en la pequeña policlínica. Por el oncológico interiorano, por lo que sufren los enfermos de cáncer en estas provincias y por el paso vehicular sobre la interamericana, porque pareciera que el parque vehicular de Panamá entero, que pasa del millón de vehículos, le da por pasar todos los fines de semana en caravana continua. Pueda que sea absurdo mi comentario, pero Panamá es libre y hasta los perros pueden ladrar frente a los espejos, sobre todo porque la deuda millonaria del Estado no demora en ahogarnos en ayes y pesares.

Economista y escritor costumbrista