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16 de Jan de 2020

Antonio Saldañaopinion@laestrella.com.pa

Columnistas

9 de enero de 1964 y los Tratados del Canal

La posición de la oligarquía en la negociación de tratados concernientes al Canal, antes y después de 1964 fue similar: Revisionista, entreguista y antinacional

Este 9 de enero de 2020 se cumple el 56 aniversario de una de las agresiones más perversas realizada por el ejército estadounidense, el más poderoso de la Tierra donde fueron asesinados a mansalva 21 panameños y heridos otros 500 ese hecho luctuoso para los panameños de a pie y vil para los estadounidenses, particularmente, para el gobierno del “Norte revuelto y brutal”; se dice, tuvo un “antes y un después”. Sin embargo, sí lo examinamos a la luz de los tratados del Canal negociados entre ambos Estados, nos percataremos que dicha afirmación no es exactamente verdadera.

La República de Panamá y los Estados Unidos de América, hasta el día de hoy, han negociado un total de cinco (5) tratados relativos al Canal. 1. Convención del Canal de 1903 o Tratado Hay-Bunau Varilla de 1903. 2. Tratado General de Amistad y Cooperación o Tratado Arias-Roosevelt de 1936. 3. Tratado de Mutuo Entendimiento y Cooperación entre la República de Panamá y los EEUU o Tratado Remón-Eisenhower de 1955. 4. Proyectos de Tratados Robles- Johnson o Tratados “3 en 1” de 1967. 5. Tratado del Canal de Panamá y Tratado Concerniente a la Neutralidad permanente del Canal y al Funcionamiento del Canal de Panamá o Tratados Torrijos-Carter de 1977.

La posición de la oligarquía en la negociación de tratados concernientes al Canal, antes y después de 1964 fue similar: Revisionista, entreguista y antinacional. En consecuencia es absolutamente falso, que los gobiernos oligárquicos asumieron una conducta diferente en las relaciones con los norteamericanos y en virtud de la existencia del Canal, después de la agresión estadounidense de enero de 1964. Antes de 1964, los dos tratados pactados con los gringos, luego de negociado el Tratado de 1903, tuvieron por objeto obtener algunas ventajas económicas y reivindicaciones revisionistas del Tratado Hay- Bunau Varilla; pero también después, los proyectos de tratados de 1967 eran más canallas, entreguistas e ignominiosos que los tres anteriores juntos, es decir, la posición de la oligarquía siempre fue y sigue siendo anti nacional, anti popular, pro yanqui y pro imperialista. ¡No se engañen!

Pero lo más probable es que la mayoría de los panameños –sometidos durante toda la existencia de la República a una educación bastarda y antinacional- desconozca la existencia de estos convenios canaleros y de las relaciones de Panamá con los Estados Unidos de América signada, en los primeros 65 años de la República, por la indignante sumisión y revisionismo de la oligarquía del “ancien régime”. Pero esa conducta no ha desaparecido, por el contrario, en los gobiernos pos invasión todas las administraciones sin excepción ha procurado borrar la memoria histórica o generar burdas historietas en procura de una verdad “cosmética”, no solo de las tormentosas relaciones con los Estados Unidos, sino del penoso desempeño antinacional de la plutocracia dominante desde hace 30 años.

Finalmente, debemos reconocer autocríticamente, que los tratados Torrijos Carter, que dieron vida jurídica a dos instrumentos internacionales de carácter bilateral, uno de los cuales permanece vigente - Tratado Concerniente a la Neutralidad permanente del Canal y al Funcionamiento del Canal de Panamá de 1977- cambió “amos blancos por amos chocolates”, creó la “otra República” y nos dejó “bajo el paraguas del Pentágono”; constituye, pues, una tarea pendiente para las presentes y futuras generaciones luchar por la subrogación de este tratado y por la neutralidad de todo el territorio nacional. Los acontecimientos recientes en el Medio Oriente, que ponen en un vilo la paz y seguridad mundial, sitúan al Canal de Panamá y a la República entera en la mira de los enemigos de los Estados Unidos, convertidos en “nuestros enemigos” por la existencia del Tratado de Neutralidad del Canal de Panamá, neutralidad garantizada por los gringos a perpetuidad; así como también por las erráticas políticas internacionales recientes, para solo dar dos ejemplos, la unión a la coalición militar anti ISIS y la participación en grupos agresivos e intervencionistas como el “Cartel de Lima”, ambos al margen de las instituciones de derecho internacional. ¡Así de sencilla es la cosa!