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16 de Jan de 2020

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Ricardo Arturo Ríos Torres

Columnistas

Miguel Antonio, el civis

El Agitador de conciencias, de Rafael Pérez Jaramillo, es el compendio de una época trágica del devenir panameño, son los testimonios dramáticos de Miguel Antonio Bernal en ciento once capítulos, referentes a la dictadura de Omar Torrijos, Rubén Paredes y Manuel A.

El Agitador de conciencias, de Rafael Pérez Jaramillo, es el compendio de una época trágica del devenir panameño, son los testimonios dramáticos de Miguel Antonio Bernal en ciento once capítulos, referentes a la dictadura de Omar Torrijos, Rubén Paredes y Manuel A. Noriega.

Rafael Pérez nos asedia con una historia social silenciada para que el lector conozca, se instruya, piense y concluya sobre los que asaltaron el erario público, reprimieron y asesinaron a muchos seres humanos. La mentalidad de protectorado llevó a esos panameños a traicionar los intereses nacionales.

Miguel Antonio Bernal es el hilo conductor de una época donde algunos venden la conciencia por las mieles del poder.El Panamá amado por Miguel Antonio, quien es el civis, el ciudadano por excelencia, desnuda sin timidez ni concesiones y sin complacencias, el fraude gigantesco de una época trágica de la nación panameña.

La obra confronta, el Panamá secreto, el de las imposturas de una elite militar, política y empresarial que siempre es amanuense del Coloso del Norte e institucionalizan un supuesto nacionalismo con un liderazgo popular con matices de una izquierda, el cual solo es una fachada de los grandes intereses externos provenientes del Imperio de Wall Street. Los asesores de la Escuela de las Américas arman una “operación psicológica” con el propósito de imponer los tratados que garanticen la hegemonía a perpetuidad de las águilas imperiales en el istmo canalero. La oposición nunca aceptará un canje de territorios por los derechos de intervención ni nuevas perpetuidades, ni el dominio permanente de los estadounidenses en nuestro país.

El agitador desmitifica a Omar Torrijos, lo ve tal cual es como el dictador protegido por Washington en el afán de firmar unos Tratados del Canal que nunca serían aceptados en una sociedad democrática.

Miguel Antonio, el insobornable, se caracteriza por una vida pública vertical, en la lucha contra el autoritarismo y por vivir en una democracia verdadera; y sobre todo contra el militarismo dependiente de Norteamérica, siempre antidemocrático y depredador.

El académico, finaliza los estudios en la Francia vanguardista y al llegar a Panamá en marzo de 1974, se encuentra con un país militarizado. La Facultad de Derecho de la Casa de Méndez Pereira es sede del Movimiento Estudiantil Combativo e Independiente que se enfrenta con hidalguía a la dictadura militar “made in USA”.

Brittmarie Janson, antropóloga panameña, lo impacta con dos libros: Panamá Protesta y el otro, Golpe y Tratados sobre la asonada militar que derrocó a Arnulfo Arias y los motivos subyacentes de los Tratados del Canal que Estados Unidos nos propone y que hieren el sentimiento patrio. La oposición de Miguel a esos tratados provoca su primer exilio en 1976, se intenta silenciarlo.

El rebelde, denuncia a la izquierda oportunista que apoya el pacto de Torrijos con los gringos, el nuevo Panamá Cede. La “línea de Marzo”, desde 1970, somete a los dirigentes de la Federación de Estudiantes y luego al Partido del Pueblo. Torrijos tiene el control absoluto de los sindicalistas y otros gremios afines.

La era del populismo se inicia con el apoyo financiero de los gringos. Fidel Castro lo pinta como un héroe de la izquierda. Y los gringos sonríen…

Olimpo Saéz, Herasto y Nelva Reyes, Virgilio “Villo” Araúz, José y Rodrigo Cambra mantienen con honestidad sus principios contra el aparato militar.

Miguel sustenta con documentos los intereses extranacionales y todo el proceso ideado por los estadounidenses para aprobar los Tratados de 1977. Los millonarios desembolsos, por medio de la AID, para la Reforma Educativa y otros proyectos del mal llamado “proceso revolucionario”, como los Asentamientos Campesinos dirigidos por el Partido del Pueblo, son prueba elocuente del “maridaje” con los gringos.

La aprobación los tratados de 1977, lleva al país del Destino Manifiesto a concederle a la dictadura militar 50 millones para la defensa del Canal, lo cierto es que se usan para militarizar al país y Noriega crea las Fuerzas de Defensa para reprimir la creciente oposición al régimen nacido el 11 de octubre de 1968.

Miguel Antonio se refiere a lo acontecido el 9 de enero de 1964 como la rebelión nacional en demanda de soberanía en el enclave colonial. Agrego, esa noche se organiza en Penonomé, en Cabildo Popular, el Comité de Defensa de la Soberanía de Coclé que se mantiene por dos años. Los coclesanos se toman la Base de Río Hato el 11 de enero de 1964. Luego, en la ciudad canalera, se crea el Comité de Rescate de la Soberanía Nacional en la Universidad de Panamá.

Los tratados de 1977 desconocen la voluntad expresada por Panamá el 9 de enero de 1964. Leopoldo Aragón se inmola al rechazar el Tratado de Neutralidad y las enmiendas que legalizan a perpetuidad las intervenciones de Estados Unidos en Panamá y nos ponen bajo el Paraguas del Pentágono, ese texto lesiona la dignidad nacional y avala la invasión de 1989.

Agrego: La épica de la soberanía no termina hasta eliminar ese Panamá Cede y quitarnos ese infernal paraguas. A mis 84 años estoy dispuesto a luchar como lo hice en 1958, 59 y 64.

Miguel Antonio, el subversivo, hace mención de Floyd Britton cuando divulgó en 1967 el texto de los “Tres en uno”, lo cual le costó la vida, la CIA lo asesinó.

Bernal obtiene los borradores de los tratados de 1977 y lo mandan al exilio. Miguel Antonio le hace un justo reconocimiento al profesor Alberto Quirós Guardia que nunca claudicó ante el poder homicida de los militares.

Bernal señala el apoyo de los norteamericanos para aniquilar la resistencia armada de los panameñistas en Chiriquí, Coclé y Cerro Azul, así como las guerrillas urbanas de la izquierda independiente, así matan a Narciso Cubas, uno de los dirigentes de la Generación del 58. Ya la CIA había asesinado a Polidoro Pinzón, líder estudiantil de Veraguas. Heliodoro Portugal y Encarnación González también son víctimas de los militares. Menciona a Cleto Hernández el tenebroso G-2 y a los amanuenses de la FEP, Roberto Gómez, Lucho Gómez, Germán Arrocha y Patacón Ortega al atacar a Radio Impacto siguiendo órdenes de Noriega.

La década del setenta crea un sentimiento nacionalista que asegure el apoyo de los Tratados. La dictadura glorifica el despilfarro con los millones que los gringos les dan. Roberto Durán es el ícono perfecto en la política de PAN Y CIRCO.

Referencia Bibliográfica. Pérez Jaramillo, Rafael. El agitador de conciencias. Miguel Antonio Bernal /Panamá: Instituto de Estudios Políticos e Internacionles, 453p. Un texto para muchas reflexiones.

Historiador, escritor y docente