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27 de Oct de 2020

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Jaime Raúl Molina

Columnistas

¿Guías médicas manipuladas en la OMS?

Lo revelado por la investigación periodística de LA Times y corroborado por la investigación congresional de los representantes Clark y Rogers, delata una estela de conspiración criminal para exagerar beneficios y minimizar peligros y efectos adversos de opioides...

La Organización Mundial de la Salud ha retractado dos de sus principales guías sobre manejo clínico del dolor, luego de que una investigación arrojase que varios de los expertos que participaron en su elaboración estaban llenos de conflictos de intereses con compañías que fabrican opioides para tratamiento farmacológico del dolor. Es decir, expertos pagados por el zorro habían asesorado al dueño del gallinero en cómo cuidar el gallinero.

El asunto surgió primero de una investigación del diario estadounidense Los Angeles Times (LA Times) con publicaciones en el año 2016. A raíz de dicha investigación periodística, los congresistas Katherine Clark y Hal Rogers, de la Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos de América, hicieron también una investigación que culminó en un reporte presentado en mayo del pasado 2019. Tanto la investigación periodística de LA Times como la investigación de los congresistas se basó en información que reposa en documentos de acceso público, así como información que ha sido hecha pública a raíz de litigios en que se han visto involucradas compañías farmacéuticas por demandas relacionadas con la 'epidemia de los opioides'.

Lo revelado por la investigación periodística de LA Times y corroborado por la investigación congresional de los representantes Clark y Rogers, delata una estela de conspiración criminal para exagerar beneficios y minimizar peligros y efectos adversos de opioides en manejo clínico del dolor. Entre los hechos revelados se observa manipulación de parte de la compañía farmacéutica Purdue Pharma, a través de los expertos que asesoraban a la OMS mientras recibían pagos —directos o indirectos— de la compañía, para promover la idea de que la incidencia de dependencia de opioides era menor al 1% de pacientes. Este esfuerzo fue plenamente exitoso, pues en las guías de la OMS de manejo del dolor, emitidas en 2011 y 2012, se repite ese mantra. El Instituto Nacional de Abuso de Drogas (NIDA, por sus siglas en inglés) ha estimado que la incidencia real oscila entre 8 y 12%. Los médicos siguen guías, y si las guías están manipuladas por la industria, aplica aquello de que engañado el médico, engañado (y dañado) el paciente.

Otro elemento que lleva la huella de la estrategia de mercadeo de la industria farmacéutica es el uso del término 'opiofobia' en las guías de la OMS. El término opiofobia fue un truco de mercadeo creado por la industria farmacéutica para la promoción de los opioides, que llevaba como fin neutralizar la sana precaución y escepticismo de los médicos frente a tales fármacos, por su potencial de crear adicción. El afán de vender más opioides requería superar ese saludable escepticismo y cautela, de modo que se creó ese término, que comenzó a ser utilizado hace décadas por la industria a través de los médicos KOL (líderes de opinión) pagados por la industria para promover su mensaje. Las guías de la OMS incorporaban ese mensaje de la 'opiofobia' y, en lugar de reconocer el alto riesgo de adicción que conllevan los opioides, insinuaba que tanto los pacientes como los médicos clínicos que expresaban preocupación por el riesgo de adicción de dichos fármacos, pecaban de ignorantes.

El reporte congresional de los representantes Clark y Rogers señala que incluso la huella de la influencia de la industria en las guías de la OMS llegaba al extremo de que en una de ellas, dirigida al manejo clínico de dolor en niños —ni más ni menos— se afirmaba que no había una dosis máxima tolerable, y que la dosis debía ser determinada en función de cada paciente, pero sin un límite superior predeterminado. Estamos hablando de una guía de la OMS para tratamiento de dolor, que decía que en niños no hay una dosis máxima tolerable de un derivado del opio. ¡En niños!

El reporte congresional de mayo de 2019 concluye: “La OMS es depositaria de la confianza pública. Al permitir a Purdue y la industria de opioides influenciar las guías sobre cómo deben ser recetados y regulados los opioides, la OMS ha violado esa confianza. La agencia debe al público una explicación. La OMS debe explicar por qué estos documentos han sido redactados con la ayuda de personas con décadas de relaciones financieras con la industria de opioides, y escritos para incluir cambios de políticas específicamente diseñados por Purdue”. Hombre, yo diría que como mínimo la OMS nos debe a todos estas explicaciones.

En junio de 2019, la OMS anunció que descontinuaba las guías en cuestión, pero el comunicado no entra en las explicaciones a que exhorta el reporte congresional. El comunicado de la OMS más bien parece redactado con la intención de no hacer olas. Hace referencia a que las guías han sido descontinuadas “a la luz de nueva evidencia científica que ha emergido desde su publicación. Esto atenderá también cualesquiera preocupaciones sobre conflictos de intereses de los expertos, que han surgido”. Y ya, vuelta de hoja, aquí no ha pasado nada.

El comunicado continúa haciendo referencia a que ha surgido evidencia de efectos adversos y de riesgo de dependencia, y reiteradamente hace referencia a 'reciente evidencia'. Es decir, pareciera comunicar que el problema no estaba en que las guías habían sido manipuladas desde un inicio, sino que posteriormente ha surgido evidencia científica que ha hecho que la OMS, muy responsablemente, haya decidido retirar las guías. Y esto, claramente, es faltar a la verdad.

Si los encargados de generar confianza pública reaccionan, ante lo que debería ser un escándalo, con comunicados que no explican nada, lo que hacen es que en lugar de apuntalar la confianza pública, la erosionan aún más. Si cuando investigaciones periodísticas revelan estas tramas de manipulación criminal que resultan en grave daño iatrogénico a la población —incluyendo muertes— en que hay involucrados serios conflictos de intereses no debidamente revelados en su momento, lo único que hacen los organismos involucrados es retirar las guías manipuladas, pero sin dar mayores explicaciones, lo que logran es minar la confianza del público.

Abogado