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22 de Sep de 2020

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Guillermo A. Cochez

Columnistas

El aporte nacional de la Democracia Cristiana

Ahora que el Partido Popular, antes Demócrata Cristiano, se plantea su renovación, después de su desastre electoral en 2019, donde ni un diputado logra tener, me parece obligatorio hacer un breve recuento de por qué los demócratas cristianos panameños debemos sentirnos orgullosos del aporte que hemos hecho a la consolidación democrática de Panamá.

Ahora que el Partido Popular, antes Demócrata Cristiano, se plantea su renovación, después de su desastre electoral en 2019, donde ni un diputado logra tener, me parece obligatorio hacer un breve recuento de por qué los demócratas cristianos panameños debemos sentirnos orgullosos del aporte que hemos hecho a la consolidación democrática de Panamá.

Ya en 1962, jóvenes demócratas cristianos, el día que se inauguraba el puente Thatcher sobre el Canal, en manifestación pública allí, lo bautizaron como “Puente de las Américas”, poco después así reiterado por ley aprobada en la Asamblea Nacional. Esos jóvenes idealistas que también se hacían sentir en las calles, como Carlos Arellano Lennox, Julio Rovi, Clovis Alemán, entre otros, dieron fe de su dedicación por la recuperación del Canal a manos panameños, junto con otros grandes patriotas. En 1965, 25 jóvenes del partido caímos presos, tras las protestas contra las arbitrariedades y la corrupción del Gobierno liberal. Fui de aquellos de los que caía preso, tanto en “democracia” (1965) como en dictadura (1989).

Antes del golpe de Estado de 1968, quedó demostrado que no era un partido electorero como los que existían en la plaza. Inscrito en 1960, no participó en la contienda por no existir condiciones democráticas para hacerlo. En 1964 lo hizo con un partido tan organizado, aunque pequeño, que fue quien tuvo que decir que el doctor Arias Madrid había ganado los comicios y no el liberal Marco Robles, como terminó afirmando el fraude que consumaron. Así también ocurrió en 1968, cuando por su decisión de reiterar lo que las actas de votación decían, hizo que el doctor Arias Madrid fuera proclamado y no el candidato liberal, que también tenía esperanzas en un nuevo fraude.

En 1977, cuando se discutieron los tratados del Canal de Panamá, el PDC evaluó la situación, aún sin estar el país en condiciones para discutir los textos, señalando lo positivo y lo negativo de lo logrado por Omar Torrijos. A diferencia de otros que, quizás sin siquiera leer lo propuesto, se opusieron por oponerse, manteniendo igual posición negativa en el referéndum de 2006 cuando se discutió la ampliación del Canal.

En 1983, a través de su representante, José Antonio Sossa, en la Comisión de Reformas Constitucionales, el PDC hizo muchos aportes para lograr afianzar el retorno a las reglas democráticas, suspendidas desde 1968. En ese tiempo estuvimos permanentemente en las calles apoyando a educadores, médicos y los cambios sociales y políticos que el país requería.

Los demócratas cristianos, cuando muchos titubearon, se le plantaron a la dictadura militar desde el primer día en 1968 y ayudaron enormemente en el esfuerzo final para sacarlos del poder en 1989, dando toda clase de testimonios. Uno de esos fue el dado por Ricardo Arias Calderón que, por su lealtad ciudadana y compromiso democrático, se desprendió gallardamente de sus lógicas y merecidas aspiraciones, para lograr la unidad opositora que encabezó Guillermo Endara, a pesar de todos los esfuerzos de los militares para dividir la oposición.

La historia recordará al primer ministro de Gobierno y Justicia de la era democrática, Ricardo Arias Calderón, como el artífice de la desmilitarización del país y la profesionalización de la Fuerza Pública. En ese esfuerzo, Arias Calderón casi pierde la vida ese 22 de diciembre, cuando antiguos militares dispararon a su vehículo potentes bazucas. Afortunadamente no hubo bajas que lamentar.

Hoy, cuando la Patria requiere de la renovación de sus fuerzas políticas ante el aumento de una clase dirigente únicamente preocupada en la satisfacción de sus egoístas intereses personales, es preciso que, en momentos de su anhelada renovación, los antiguos demócratas cristianos, hoy populares, se esfuercen en dotar de otra dinámica a sus actividades políticas en el panorama nacional, para lograr afianzar la democracia que pareciera que cada vez estamos perdiendo. El testimonio permanente del pasado, puede servir de inspiración para lo que se espera se produzca en el presente.

Secretario general y vicepresidente del PDC (1978-1991).