Temas Especiales

24 de Sep de 2020

Rubén E. Rodríguez Samudio

Columnistas

El coronavirus y su efecto en Japón

Japón es la tercera economía del mundo. También es uno de los países vecinos de China, lo que lo convierte en uno de los potenciales destinos del nuevo coronavirus.

Japón es la tercera economía del mundo. También es uno de los países vecinos de China, lo que lo convierte en uno de los potenciales destinos del nuevo coronavirus. Recientemente, se ha registrado el primer caso de una víctima fatal infectada en Japón, una mujer de 80 años que residía en Kanagawa, la prefectura contigua a Tokio. Actualmente, se maneja información de que contrajo el virus de un familiar que labora como taxista en la capital nipona. Sin embargo, este no es el primer caso de contagio dentro del territorio japonés. A finales de enero se reportaron dos casos en la prefectura de Nara, un conductor de autobús y una guía turística que ofrecían servicios de transporte guía a turistas de China. Ambos se recuperaron satisfactoriamente y han sido dados de alta.

Económicamente, el efecto del virus se ha notado casi de inmediato. Wuhan, la región de China epicentro del virus, alberga también las fábricas de varias compañías japonesas. JETRO, la organización de comercio exterior nipona, reporta que alrededor de 160 compañías, muchas de ellas de la industria automotriz, tienen algún tipo de presencia en Wuhan o áreas aledañas. La cuarentena impuesta por el Gobierno chino no solo significa el cierra de fábricas, sino la evacuación de personal calificado de la zona. En efecto, el Gobierno japonés evacuó a todos sus nacionales poco después de declarada la cuarentena. Estos ciudadanos han sido puestos en observaciones en varios hoteles privados, y algunos han dado positivo al ser sometidos a los exámenes médicos.

La respuesta del Gobierno japonés ante una posible crisis ha sido objeto de críticas a nivel local. Por una parte, el Gobierno no ha prohibido la entrada de visitantes chinos, limitando la prohibición únicamente a personas que hayan visitado Wuhan. Además, los oficiales del Gobierno no han adoptado una política de examen obligatorio, bajo el argumento de que el sistema legal japonés no permite obligar a un individuo a someterse a exámenes médicos sin su consentimiento.

A nivel interno, la prohibición de “tours” grupales por parte del Gobierno chino se ha traducido en una gran cantidad de cancelaciones en hoteles, “resorts” y otras áreas turísticas. El festival de nieve de Sapporo, uno de los eventos más importantes de invierno, vio una disminución de 70 mil visitantes, según cifras oficiales. El temor se ha extendido al turismo interno. Varios negocios reportan que han recibido llamadas preguntando sobre la presencia de visitantes de China, resultando en una gran cantidad de cancelaciones.

Aunado a esto, las relaciones de Japón con Corea del Sur, otro importante socio comercial, se han visto afectadas por una serie de disputas producto de decisiones de las cortes coreanas referentes a reclamaciones por actos del ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial y que se han convertido en una disputa comercial entre las dos naciones. Esto ha provocado un marcado sentimiento antijaponés en Corea del Sur, con “boicots” a compañías y productos japoneses. Por ejemplo, el número de turistas coreanos disminuyó un 60 % de agosto a diciembre. De igual manera, las exportaciones de cerveza japonesas a Corea del Sur cayeron un 90 % el año pasado, y el Gobierno coreano ha redoblado esfuerzos en desarrollar los medios necesarios para obtener la materia prima que antes era proporcionada por compañías japonesas.

A esta situación puede añadirse la preocupación por las olimpiadas, programadas para finales de julio. Representantes del Comité Olímpico Japonés, han afirmado en reiteradas ocasiones que no existen planes de cancelar o posponer las olimpiadas. El Gobierno japonés ha invertido más de 9 mil millones de dólares de manera directa a diciembre de 2019. Si bien actualmente la expansión del virus parece no amenazar la celebración de los juegos, una posible cancelación tendría efectos desastrosos sobre la economía japonesa, en especial si se toma en cuenta que no puede contar con el apoyo de sus dos socios comerciales más cercanos.

Por el momento la situación no parece ameritar el pánico. Los servicios médicos japoneses han sido capaces de tratar a los pacientes que presentan síntomas de una manera eficiente y la cultura japonesa, con su énfasis en la limpieza y el orden, se configura en un excelente escudo contra la expansión del virus. No obstante, no hay que confiarse, todos estamos poniendo de nuestra parte para evitar que la situación se salga de control.

*Doctor en Derecho, Universidad de Hokkaido; profesor en la Facultad de Derecho, Universidad de Keio, Japón; investigador en la Facultad de Derecho, Universidad de Hokkaido, Japón.