Temas Especiales

31 de Mar de 2020

Miguel Sanchíz Jr.

Columnistas

¿Se acaba la Unión Europea?

El triunfo de Boris Johnson con el brexit en el Reino Unido abre múltiples interrogantes.

El triunfo de Boris Johnson con el brexit en el Reino Unido abre múltiples interrogantes. Lo más importante es ponderar lo que la decisión del electorado británico significa en términos políticos: un golpe, si no mortal, pero, sin dudas, muy duro a un proyecto comunitario que cuando adquirió una connotación social y política progresista fue secuestrado, tergiversado y prostituido por la oligarquía europea.

Con la deserción de Londres —un divorcio litigioso y no consentido, al decir de algunos—, la UE pierde a la segunda economía y al segundo país en población, lo que debilita a una Europa que, con la estructuración supranacional gobernada por Bruselas, trató de reposicionarse en términos más protagónicos en el turbulento tablero de la política internacional.

Si con el Reino Unido en sus filas, la UE no era más que un aburrido segundo violín en el concierto de naciones, con los británicos afuera su gravitación global disminuye aún más vis a vis China, Rusia y los nuevos centros de poder internacional.

Esa Europa de las clases dominantes y burocráticas es la que recibió un mazazo brutal desde el Reino Unido y no hay razón para lamentarse por ello. La UE ahora recoge los amargos frutos.

No sería de extrañar que lo ocurrido en el Reino Unido precipitara un “efecto dominó” en donde diversos países tengan que someter su permanencia en la UE al veredicto popular. La derecha en Francia y en Holanda ya está hablando de ello, y en otros países ya hay quienes lo están pensando.

La crisis puede inclusive tornar inevitable un nuevo plebiscito en Escocia para decidir sobre su permanencia en Gran Bretaña. Los escoceses querían permanecer en Europa y votaron en ese sentido en el referendo de hace algún tiempo. Uno de los coletazos de lo que pasó en el Reino Unido y el brexit, podría llegar a ser una Escocia independiente y la desaparición de la Gran Bretaña tal como hoy la conocemos.

Lo bueno de esta situación es que el debilitamiento de la Unión Europea agrega fuerzas a los pueblos del mundo que luchan para librarse del yugo de la dominación imperialista.

Que Londres pegó un portazo y se retire de la UE es un problema, porque ahora la armonización de políticas se torna más complicada por la división entre el Reino Unido y los demás países europeos, y las heridas que deja este “divorcio no consentido” entre quienes antes formaban parte de una misma institución supranacional.

El mundo está cambiando muy rápidamente y las sólidas certezas de antaño parecen estar comenzando a volatilizarse.

Consultor de Comunicación.