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30 de May de 2020

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Roberto Antonio Pinnock Rodríguez

Columnistas

La CSS en cuidados intensivos: rechazando el anuncio pascual

Según los evangelios, cuando las mujeres fueron a visitar el sepulcro de Jesús, se produjo una bifurcación de interpretaciones y, por ende, la dicotomía en de posiciones frente al hecho inobjetable de que ellas y los guardias custodios lo encontraron vacío (Cfr.

Según los evangelios, cuando las mujeres fueron a visitar el sepulcro de Jesús, se produjo una bifurcación de interpretaciones y, por ende, la dicotomía en de posiciones frente al hecho inobjetable de que ellas y los guardias custodios lo encontraron vacío (Cfr. Evangelio de San Mateo, 28, 7-13).

A ellas se les encargó anunciar a sus compañeros la buena nueva, que Cristo había resucitado y que se encontraría con sus apóstoles en Galilea. A los guardias del poder imperial, por su parte, se les encargó dar la versión de que se habían robado su cuerpo, por consiguiente, a rechazar toda versión que diera base al anuncio pascual. O sea, un mismo hecho, dos interpretaciones contradictorias entre sí.

En la semana, se pudo conocer de una muy cuestionada licitación en la CSS por 168 millones de dólares presuntamente para “optimizar la entrega de medicamentos a los asegurados y mantener un control de los insumos”, en palabras del Dr. Lau Cortez, se trata de modernizar la institución (La Estrella de Panamá, 8 de abril 2020). En la conferencia de prensa presidencial el mismo día que fue difundida la versión del director de la institución al respecto, se le cuestionó al señor presidente por esa decisión, y su respuesta fue que ya se estaba revisando la transparencia de la tramitación de compra.

Parece que mientras unos vivimos un período de crisis económica, política y sociocultural de cobertura mundial -acelerada, mas no causada por el COVID19- frente a la cual se han estado dando lecciones contundentes de cómo conducirnos como sociedad y en particular en nuestro sistema de salud desde ahora en adelante, hay quienes insisten en hacer más de lo mismo, más de lo que ha convertido al sistema de salud en un ente desahuciado.

En efecto, al igual que lo que se ha suscitado desde hace más de 20 siglos narrado en los evangelios, frente a un mismo hecho, que debería ser el cúmulo de lecciones que se deducen de la crisis que rodea la pandemia, se opta por seguir los caminos de la ostentación, contrario al anuncio que resulta en estos tiempos de Pascua por el CORONAVIRUS; esto es, entre otras cosas, la imperiosa, inaplazable unificación total de las entidades públicas que ofrecen servicios de salud (CSS-Minsa) a partir del criterio de que la salud es un derecho humano no una mercancía.

En consecuencia, no se está pensando en eso para el “Día Después”, porque lo primero que habría que hacer es no tocar los fondos de la CSS para ninguna inversión que ya se haya comprometido con antelación.

Es decir, que la licitación se haya hecho con transparencia o no, es lo más irrelevante. Además, se sabe de muchas licitaciones ultratransparentes que no responden a las necesidades de la población, sino únicamente a la codicia de sus promotores, de manera que la transparencia no debería ser el criterio de evaluación principal para aprobarla, sino si esta es socialmente pertinente y oportuna.

Ciertamente, directores antecesores del actual han intentado resolver el problema, dijo el señor Lau Cortez; lo que no dice es que los estudios para resolverlo de raíz, cuando afectan a los mercaderes de la salud, pasaron a engrosar los desechos sólidos de esta institución, optándose por negar los hechos e introducir medidas tecnocráticas, con los fracasos conocidos. Esto lo podemos decir con propiedad, porque a mediados de la década de 1980, siendo planificador de seguridad social, participamos en estudios que derivaron en propuestas sobre esos tópicos y de todo lo relativo a servicios médicos y fue lo que ocurrió.

Es más, lo que está planteando hacer el director, en desmedro de los fondos de la CSS en plena crisis, puede ser perfectamente organizado, perfectamente ejecutado con la inteligencia disponible y existente en el país; en la UTP y en la Universidad de Panamá.

Se trata de una propuesta organizativa en la administración pública que no es desconocida ni depende únicamente de expertos en logística y tecnología informática… hay en Panamá quienes hemos aplicado esa idea en otros escenarios y hemos visto resultados exitosos. Seguir subestimando el recurso y la inteligencia humana nacional para sacar a la CSS de los cuidados intensivos en los que está, es similar a seguir negando el anuncio pascual y aceptar la ruta de los guardias del imperio y los judíos del templo.

Sociólogo y doctorando en Investigación en Ciencias Sociales.