Temas Especiales

07 de Jun de 2020

Edwin H. Rodríguez A.

Columnistas

Paradigma de los cinco monos que explica nuestro comportamiento frente al COVID-19

El paradigma a continuación probablemente te hará reflexionar sobre los comportamientos individuales y colectivos que estamos adoptando frente a la pandemia global del COVID-19.

El paradigma a continuación probablemente te hará reflexionar sobre los comportamientos individuales y colectivos que estamos adoptando frente a la pandemia global del COVID-19.

«Un grupo de científicos encerró a cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y sobre ella, un racimo de bananos».

Cuando uno de los primates subía las gradas para apoderarse de los plátanos, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que se quedaban en el suelo.

Pasado algún tiempo, los chimpancés aprendieron la relación entre la escalera y el agua, de modo que cuando un compañero iba a subir, los otros lo molían a palos.

Después de haberse repetido varias veces la experiencia, ningún mico osaba trepar, a pesar de la gran tentación. Entonces, sustituyeron a uno de los simios por otro nuevo.

Lo primero que hizo el principiante, una vez vio las bananas, fue subir la escalera. Los otros, rápidamente, le bajaron y le pegaron antes de que callera el agua fría sobre ellos.

Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo nunca más subió por la grada.

Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo con el que entró en su lugar.

El primer suplantado participó con especial entusiasmo en la paliza al nuevo.

Un tercero fue cambiado, y se repitió el suceso. El cuarto, y finalmente el quinto de los monos originales fueron reemplazados también por otros.

Los científicos se quedaron con un grupo de cinco macacos que, a pesar de no haber recibido nunca una ducha de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentaba llegar hasta los bananos.

Si fuera posible preguntar a alguno de ellos por qué pegaban con tanto ímpetu al que subía por el racimo de bananas, con certeza esta sería la respuesta: “No lo sé. Aquí, las cosas siempre se han hecho así”.

En las ciencias sociales, paradigma, se describe como el conjunto de experiencias, creencias y valores que determinan la forma en la cual el individuo ve e interpreta la realidad, su realidad; y la forma en que responden a esa percepción. Es un patrón o modelo de conducta heredada o aprendida.

Ahora bien, Panamá anunció cuarentena total a partir de las 5:00 a. m. del miércoles 25 de marzo en todo el territorio nacional con el objetivo de detener la pandemia de COVID-19.

Empero, el anuncio cayó como un balde de agua fría, no solo para una gran parte de la población que no cuenta con un empleo formal, sino también para gente que realiza sus actividades económicas normales, clases medias o media bajas.

Sin dudas, esto ha supuesto un impacto social muy importante. Es cambiar ciertos hábitos muy arraigados en nuestras vidas e imponer nuevas conductas cotidianas para poder frenar el COVID-19.

Desafortunadamente, la irresponsabilidad de algunas personas de no someterse a las medidas recomendadas por el Ministerio de Salud, de quedarse en casa, está ocasionando el aumento y propagación de la enfermedad.

También, se ha puesto de relieve lo mejor y lo peor del ser humano: cabe preguntarse hoy día entonces: ¿somos egoístas o solidarios? ¿Amamos al prójimo? ¡Son las dificultades las que sacan nuestro verdadero yo!

Una vez se implementaron las primeras medidas de supresión, gran parte de la población entró en un innecesario estado de pánico social y abarrotó los supermercados para acaparar espontáneamente papel higiénico, gel, desinfectante, entre otros artículos; se transmitió una señal errada que provocó que los otros se cuestionaran: “por algo será”, y acudieron de igual forma a comprar masivamente, pese, en muchas ocasiones, a poseer limitaciones económicas.

Tal como lo señalamos en el paradigma de los monos, los seres humanos también aprendemos de los demás permanentemente, nuestras conductas se transmiten del uno al otro muy rápidamente.

Incluso, aquellos transeúntes, que deambulan por las calles sin un propósito aparente, los que no guardan el correcto distanciamiento físico, los que no portan mascarilla o guantes, ya empiezan a percibir la presión colectiva o de las autoridades, hasta el punto de recibir reprimendas. Lo que hace presumir que han surgido nuevas conductas sociales impuestas por el coronavirus, nuevos paradigmas.

Es hora de cambiar de paradigma: del individualismo al colectivismo. ¿Quizás, esta crisis sea una gran oportunidad de aprendizaje? Posiblemente, este virus nos permita transformarnos convirtiéndonos en una sociedad mejor, formada por individuos más pacientes, más resilientes y empáticos. Hemos aprendido que las fronteras tienen poca importancia, puesto que el virus no necesita pasaporte.

Si demostramos gran solidaridad en tiempos de COVID-19, no solo seremos supervivientes, sino que, luego de la crisis, daremos más valor a la “reconstrucción de la familia y la vida hogareña”, a la responsabilidad compartida, al conocimiento científico, a la importancia de contar con un buen sistema de salud y protegernos unos a los otros.

No vidente y comunicador social.