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03 de Jun de 2020

Columnistas

Rostros de mujeres empoderadas

Esas mujeres empoderadas cubren su nariz y boca con una mascarilla. Son parte del equipo presidencial que apoya, tras bastidores, todos los esfuerzos para prevenir y mitigar el contagio de Covid-19

Se mueven, con destreza, entre escritorios y pasillos del vetusto Palacio de Las Garzas, empeñadas en ayudar a ejecutar los exigentes programas de salud, seguridad, sociales, económicos y de comunicación que, por un giro inesperado de la vida, ahora transitan por caminos sinuosos y resbalosos tratando de detener en Panamá una catástrofe sanitaria mundial.

Hoy, esas mujeres empoderadas cubren su nariz y boca con una mascarilla. Son parte del equipo presidencial que apoya, tras bastidores, todos los esfuerzos para prevenir y mitigar el contagio de la pandemia mundial del Covid-19.

Son parte de la audaz escudería del presidente Laurentino Cortizo Cohen. En este difícil momento, intentan trabajar como en los Pit Stop de la Fórmula Uno (F1), quienes, en segundos, cambian neumáticos, reparan o sustituyen piezas y ajustan la carrocería. Tratan de no desalinearse en el combate contra la pandemia del coronavirus, la pobreza, la desigualdad y buscan cómo reactivar la economía.

Sobre la marcha, a toda velocidad, frenan si en la carrera les salta una bandera roja; toman precauciones si le ondean una bandera amarilla con franjas rojas, y corren, corren si divisan una bandera verde. Siguen adelante, aún si la maniobra es peligrosa, cuando se le aparece una bandera negra y blanca; una azul o una bandera negra con un círculo naranja. Saben que a veces están averiadas, pero siguen avanzando con precaución.

Es la primera vez que hay un Gabinete lo más cercano a la igualdad. Son seis mujeres ministras: Rosario Turner (Salud), Doris Zapata Acevedo (Trabajo y Desarrollo Laboral), Inés Samudio (Vivienda y Ordenamiento Territorial), Markova Concepción (Desarrollo Social), Janaina Tewaney Mencomo (Gobierno) y Maruja Gorday de Villalobos (Educación).

 

La pandemia ha puesto bajo los reflectores a la ministra Turner, cirujana, que lidera, con apoyo de médicos y científicos independientes, las principales toma de decisiones sanitarias.

Cree que el empoderamiento de la mujer es un derecho humano como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). La primera semana de julio, recién instalado como presidente de la República, pidió al Sistema de Protección Institucional (SPI) que considerara integrar a una mujer en la Guardia de Honor Presidencial. Desde entonces, allí hay un puesto para una mujer.

También, a pocos pasos, dos discretas y casi invisibles mujeres están entre sus principales escoltas presidenciales, con camisas blancas, negras o rosadas y pantalones negros, salvaguardan su vida y honra, Están en primera línea dispuestas a dar la vida por él. Y, él confía su vida a ellas.

En un mundo de hombres, les ha dado espacio a las mujeres. Su equipo de redes sociales lo lidera, desde campaña presidencial, una joven profesional al mando de un equipo donde el 99 por ciento que manejan las redes en los ministerios son mujeres; y el 72 por ciento del grupo que trabaja con el presidente para sus redes sociales, también son mujeres.

Este año, el 26 por ciento de las embajadas tienen a una mujer como representante principal; el 28 por ciento de los consulados son dirigidos por mujeres. Panamá tiene el 50% de mujeres en el cargo principal en los organismos multilaterales.

Un equipo de mujeres revisa los flujos de los procesos administrativos, de gabinete y cómo compaginar la complicada agenda del presidente entre su vida privada y pública. Una sabe dónde el presidente podría detenerse a respirar en sus discursos para así ponerle los tres puntos suspensivos. Otra adivina lo que dice su mirada. No pueden equivocarse. Ahora, asisten a muchas reuniones virtuales y se esmeran para que salgan bien.

Saben que le roban tiempo a su vida privada y, con habilidad de equilibristas, cumplen sus tareas con la ayuda de su sexto sentido, el tercer ojo, el conocimiento, la experiencia, el qué, cómo, cuándo, dónde, por qué y para qué. Les compensa saber que hacen un importante trabajo para el país, que hay días mejores que otros.

Algunos momentos tienen que ser “circo, maroma y teatro” para cumplir también con sus roles de novias, esposas, madres, dueñas de casa. Que no huyen despavoridas si encuentran en su camino una vaca valiente o una serpiente.

En general, tienen en común ser mujeres perseverantes, constantes, sinceras, transparentes, inteligentes, versátiles, discretas, dinámicas, respetuosas, del campo, humildes, con buena letra, excelente redacción, sentido común, que inspiran confianza, son fuertes, valientes. Eso podría ser porque su carrera presidencial la inició por los casi impenetrables caminos llenos de lodo y malezas de Costa Abajo de Colón, donde las mujeres no podían ser temerosas.

Sus allegados consideran que ese reconocimiento profesional a las mujeres nace por la formación que le dio su madre Ester Cohen de Cortizo; y por su amor, admiración y respeto a su esposa Yazmín Colón de Cortizo, a quien le dice, en público: “mi Yaz”.

Siempre dispuestas a trabajar bajo presión, un letrero colgado en la puerta del despacho presidencial les recuerda que "el único día fácil fue ayer".

Con o sin tacones; en elegantes vestidos, pantalones, faldas; con jeans y zapatillas en giras de trabajo, con don de mando, y, de vez en cuando, a alguna le rueda una lágrima sobre su rostro, con o sin maquillaje, resultado de las fuertes ráfagas que le abren grietas a la carretera que transita y por la frustración de querer salvar más vidas.