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10 de Jul de 2020

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Jorge Luis Prosperi Ramírez

Columnistas

Cuarentena: ¿existe la posibilidad de abrir y cerrar más de una vez?

En varios artículos previos he manifestado que, para salir de la cuarentena, necesitábamos, antes que todo, cumplir con las estrictas medidas de distanciamiento físico, a la vez que masificábamos las pruebas de laboratorio para la identificación de personas positivas, el rastreo de contactos y la atención necesaria.

En varios artículos previos he manifestado que, para salir de la cuarentena, necesitábamos, antes que todo, cumplir con las estrictas medidas de distanciamiento físico, a la vez que masificábamos las pruebas de laboratorio para la identificación de personas positivas, el rastreo de contactos y la atención necesaria. También es conocido que esas acciones nos permitirían alcanzar varios hitos, entre los que se destacan la velocidad a la que se transmite el virus (el famoso Rt); el tiempo que demora en doblarse la cantidad de casos; la disminución de los casos nuevos diarios, así como del total y de las defunciones; la disminución del número de pruebas de laboratorio reportadas como positivas y; la existencia de una capacidad disponible suficiente de servicios de salud (camas hospitalarias y ventiladores) y recursos humanos para atender a los enfermos.

Pues bien, conciudadanos, cumplimos manteniendo el confinamiento por más de cuarenta días, hemos alcanzado a nivel nacional y provincial, con algunas excepciones, los indicadores arriba señalados y; estamos listos para comenzar a salir ordenadamente de la cuarentena. Ahora nos corresponde mantener el esfuerzo, pues el virus no se irá. Se mantendrá presentándose periódicamente. Lo que suceda en el futuro dependerá de nosotros, la población, empresa privada y el Gobierno, cada uno cumpliendo con su parte para mantener bajos los casos y las muertes, preservar el empleo y la actividad económica, y preservar el bienestar emocional de las personas.

Para ayudarnos en esta nueva etapa, me encontré con una publicación del INCAE Business School, que nos ofrece algunas ideas para un diálogo nacional que facilite la reactivación económica y social, pues es muy claro que existe la posibilidad real de tener que volver a la cuarentena (total o por niveles regional o local) y levantar nuevamente las medidas de confinamiento, más de una vez, y probablemente por repetidas ocasiones.

De entrada, la publicación de marras subraya que, “la evidencia muestra lo difícil que es hacer una apertura ordenada, prudente, transparente y justa que no arriesgue ni la salud ni la paz social durante la pandemia. Esto no se puede ejecutar ni controlar exclusivamente desde un poder central. Es necesario bajar las decisiones y el seguimiento ciudadano a nivel de cada comunidad y de cada empresa que es en el nivel en que se ejecuta y en el que, por proximidad, lo actuado por unos afecta a todos, y así lograr, con los incentivos correctos, la efectividad requerida tanto para el cierre oportuno como para la apertura prudente”.

Añado yo que, eso del seguimiento ciudadano a nivel comunitario, no es precisamente nuestra fortaleza, por lo que requerirá de un importante esfuerzo adicional. No obstante, la buena noticia es que, el distanciamiento social intermitente es posible. Alineado con las tendencias en la vigilancia de la enfermedad, puede permitir que las intervenciones se relajen temporalmente en ventanas de tiempo relativamente cortas, para reintroducirse de manera inmediata si aumenta el número de casos.

En ese contexto, tomando como referencia el artículo original de Tomás Pueyo, titulado The Hammer and the Dance (El martillo y el baile), el equipo de investigadores del INCAE sugiere que, el enfoque de la estrategia de supresión, la que hemos seguido en Panamá, debe mantenerse por lo menos durante 18 meses, lo cual no implica paralizar durante todo ese tiempo nuestras vidas y eliminar toda actividad económica. Implica medidas muy estrictas al principio, por unas pocas semanas, como las que hemos llevado a cabo, y luego tener mecanismos para ir abriendo poco a poco la actividad, sin perder la capacidad de volver a cerrar rápida y agresivamente ante posibles aumentos en la capacidad de infección del virus. Estas medidas se mantendrían hasta que aparezca la vacuna y se proteja con ella a toda la población.

Para la aplicación de las medidas que hagan falta, el documento propone, y coincido plenamente, que las autoridades de salud, no el sector empresarial, sean las que guíen los ritmos de restricción o relajamiento, pues son los que entienden cómo medir y mantener la tasa de transmisión bajo control. Los criterios tienen que ser el resultado de ponderar riesgo a la salud e importancia para la sociedad; para ser justo, esto requiere una granularidad y precisión mucho mayor, hasta el nivel de empresa, pues es en esta unidad que se pueden evaluar comportamientos riesgosos y aporte a la comunidad; para ser transparente, se requiere de la participación de la ciudadanía activa en la gestión, tanto del cierre como en la planificación y desarrollo de la vuelta a la normalidad.

Médico, exrepresentante de la Organización Mundial de la Salud (OMS).