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13 de Jul de 2020

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Orlando Acosta Patiño

Columnistas

Día Internacional de los Museos; Museo del Canal

El Consejo Internacional de los Museos, ICOM, celebra todos los 18 de mayo el Día Internacional de los Museos. Esta fecha abre el escenario para hacer un análisis y una propuesta que apoye a la construcción de una imagen de nuestra condición de tránsito.

El Consejo Internacional de los Museos, ICOM, celebra todos los 18 de mayo el Día Internacional de los Museos. Esta fecha abre el escenario para hacer un análisis y una propuesta que apoye a la construcción de una imagen de nuestra condición de tránsito.

El MUCI, en el contexto local, es uno de los museos que mejor proyección ha tenido. El trabajo ha sido profesional y de buenos resultados. Abre puertas en el contexto del Congreso Universal del Canal en 1997. Es administrado por un patronato y funciona con un fuerte subsidio que ha recibido del Canal, por más de 20 años: allí la diferencia de otros museos.

¿Cuál es el rol de la institución y cuáles serían las nuevas tareas para transformarse en una herramienta que contribuya a estructurar nuestra historia y apoyar en la construcción de nuestra identidad? Responder a esta pregunta demanda repasar el carácter y naturaleza de ese instrumento de educación. Es necesario mencionar la materialidad del Canal que administra; la composición y representatividad de los miembros de su patronato y reflexionar sobre el contenido de las muestras y exhibiciones para conectar las gentes con su realidad y que mediante productos de consumo educativos evocara a nuestra historia y realidad actual.

El Canal en tiempos del COVID-19 ha estado atendiendo de manera ininterrumpida el tránsito de buques por la vía, demostrando resiliencia para ajustarse, casi de manera inmediata, a los cambios globales.

Desde su inauguración, en 1997, el MUCI ha producido un número importante de exhibiciones. Cuando abre, bajo el lema La Ruta, el Agua y la Gente, de nuestra autoría (Acosta, Fitzgerald, Vélez, 1997), ha aportado en el proceso de entender nuestra historia; de ello no hay duda. La tarea no se agota allí y pregunto: ¿cómo se conectaría de manera efectiva para generar conocimiento, imágenes audiovisuales, publicaciones, investigación en una nueva realidad?

Considero que el MUCI puede transformarse en una institución dinámica en la gestión del gran acervo que custodia.

El Canal posee invaluable información que documenta las actividades de tránsito, producción de agua y tecnología. Tiene capacidad de conservación documental que guarda más de cien años de historia. Planos, fotografías, cartas, documentos, objetos, testimonios se encuentran organizados por y en la empresa. Es necesario recordar que conservar ese acervo no es una responsabilidad del Canal, pero sí puede concertar otros actores para lograr ese fin.

Existe en el MUCI capacidad técnica y administrativa que podría colaborar en lo que he llamado la conformación de la Colección del Canal de Panamá: acervo histórico de carácter exhaustivo, que serviría a locales y extranjeros para consultar, investigar y comunicar una excepcional historia de tránsito. Un repositorio público y disponible para estudiosos, artistas e investigadores. Una historia que no solo es local, sino universal.

Rasgos de nuestra historia han sido contados con éxito por algunas producciones de cine, como, por ejemplo, Caja 25. Historias del Canal es otro resultado creativo por parte de un colectivo de cineastas locales. Hay una sólida plataforma, como la que ofrece el Festival Internacional de Cine de Panamá, IFF, con capacidad de concertar a cineastas, productores, guionistas, donde el tema de Canal es una fuente inagotable de historias y producciones audiovisuales.

El actual Fondo de Cine DICINE que ha favorecido la producción de películas.

El recién creado Ministerio de Cultura –que incluye en su desarrollo de Ley, novedosas categorías de protección, incluyendo el industrial, del cual el Canal tiene un acervo único y sin proteger aún.

Identifico una oportunidad donde todos estos actores podrían apalancar una poderosa sinergia de recursos administrativos, materiales, humanos, financieros y tecnológicos, para transformarse en un brazo con capacidad de impulsar la generación de productos de consumos educativos, artísticos y de investigación para acercar a la gente al Canal y apoyar a la construcción de nuestra propia historia.

Veo también participación de la academia, en este esquema. El arte, el cine, las humanidades podrían florecer y contribuir a entender nuestro fascinante, único y excepcional historia de tránsito.

Sería recomendable examinar la composición de los miembros del Patronato del MUCI y encontrar una nueva representatividad de sus miembros, para fortalecer el planteamiento que acá proponemos. Asignar posiblemente más recursos, pero no precisamente sería la fórmula.

Posicionar el Museo del Canal en una nueva realidad apoyaría a fortalecer nuestra identidad con una visión de orgullo de lugar más del tamborito y polleras -elementos de identidad que no desmerito-, pero que considero debe moverse hacia adelante, para colocarnos en un mundo global que ha abierto la geografía de Panamá, y que el Canal posiciona de forma única, a partir del siglo XX y que proyecta con un Canal Ampliado más allá del XXI.

Las piezas del rompecabezas están sobre la mesa.

Las tareas de construcción de una identidad de tránsito y democratizar nuestra historia están en su momento. Es posible contribuir a la construcción de un Panamá nuevo.

Panamá tiene la tarea de favorecer a cimentar un nuevo escenario y comenzar a contar una nueva historia donde todos tenemos derecho a ser incluidos, representados, vistos, entendidos e interpretados. Lo propuesto, sería una manera de honrar el lema del Día Internacional de los Museos y probablemente de articular una nueva institucionalidad de cara a una nueva realidad.

Ingeniero