Temas Especiales

26 de Oct de 2020

Miriam Cañizales

Columnistas

Impermanencia

“Nunca la comunicación entre medios y la sociedad se había visto tan marcada en las redes. Hoy todos opinan, hoy todos escriben y se nos olvida que es parte de la libertad de expresión”

Miles de años atrás, a alguien se le ocurrió la noción de la impermanencia. De la inevitabilidad del cambio. Tuve mucho en este tiempo para considerar el valor de la memoria y de la idea que solo porque algo no dura para siempre, no significa que su valor disminuye. Quizás solo fue una racionalización al momento que pasamos todos, pero aceptarla al hecho de emplearla, fue lo más difícil.

Esta palabra es un tema central en muchas creencias, aunque a menudo se asocia con el sufrimiento. En estos casos, se sugiere que su fin puede lograr elevarse por el mundo de la temporalidad. Todo cambia, nada se mantiene igual. De hecho, ocurre el sufrimiento cuando olvidamos esa verdad.

“Tendremos que hacer jugar las neuronas dormidas, yendo en el cambio a nuevos temas para aliviar. Es el ejemplo que puedo agregar al significado de la impermanencia en que vivimos”

Estos meses fueron la impermanencia a todas esas fases que nos sobrevienen en la salud de todos, en este caso, el cambio da importancia debida a ese sector, valorizando su labor y recompensa debida a su título de lo que empezó invisiblemente al dolor de muchos. A la OMS en conflicto de verdades ocultas y el desasosiego de ciertas investigaciones de científicos enlazados en la política de los estatutos gubernamentales, que dejaron las dudas sembradas en muchas mentes.

En la educación de los futuros cuentistas de este hecho y que nos despertaron con la calidad que tenían en sus aulas y en la capacidad motora acompañada de la inserción tecnológica en módulos y clases virtuales, acomodándolas en los rincones de sus casas y dividiendo dos sectores en el que uno fue más afectado en carencia de igualdades. Su presupuesto, se vio más expuesto que nunca. Cuando sintieron que los meses ya no eran suficientes al cambio.

En la economía de nuestro país, jugaron las grandes ligas en variables, la impermanencia ante la recesión de todas sus labores, en el que paso a paso fueron nombrándose los sustitutos de la deuda externa y a la vez viendo cómo se podían utilizar los impuestos entre la balanza de los no cotizantes ante el desempleo de muchos. La CSS volvió a ser la caja de Pandora, el período de tiempo le corrió como tic tac. ¡Se nos acaba el suministro! Esta vez pegó más duro el desbalance, hay una sociedad más despierta, que aboga al unísono del mundo entero. Comparte el mismo dolor de ser parte de las gráficas de luto. Estadística que a nadie se le ocurriría pasar por alto mandar bien la tarea, explicando los libros contables del país.

"[...] se necesitará una fase psicológica de la conducta humana. De cómo asomarnos poco a poco en la aceptación de un cambio global. Porque, ¡ya no somos los mismos!"

De nuestra seguridad social, cuando llegó al momento de aceptar nuestro permiso de salida. Estar bien guardados, ya no era un deber, sino cuestión moral. Para quienes vivimos la Invasión de 1989 se nos quedó corta la comparación. El estar bien cuidados por un equipo que a su debatir de mando, cambiaron al inicio para su fiel cumplimiento del deber. Esta vez no fue alto el desenfreno. Más allá, destaco la impermanencia de la seguridad de nuestras mentes, de mantenerlas ocupadas y de reinventarse para no caer en depresión y soledad. “El que no cayó, tire todas las piedras, pero al piso” y léase en pasado, y ahora póngale el futuro, porque aún lo viviremos por buen rato.

Es donde los protagonistas de las redes sociales empezaron a innovar. La cocina, nunca fue más fácil hacer pan, y hasta inventarse cómo hacer levadura. Interesante fue ver su transformación por varios días. Paciencia que admiré por lograr ver un rico pan. Los que se sintieron orgullosos en clases de ejercicios extremos, actores al estilo Tik Tok, reuniones en Zoom, el paraíso no visto al volverse a ver. Cosa que luego las ópticas se encargarán de todo ello.

Aquí es donde pica la bola y no se extiende mucho, al no conocer ese día a día que se aproxima frente a frente. Dejando las redes a un lado… las siguientes fases nos llevan de la mano a volver a reencontrarnos. En verdad nadie aún está listo para ello. Al futuro cese de una moratoria y hacerle frente, aun cuando el trabajo haya disminuido. A soportar una mascarilla y a intensificar el lavado de manos. Si será lo suficiente o no, porque el miedo se respira. Se grita a voces querer salir y no se sabe lo que se pide. Es comprensible, pero está en tela de duda si intentarlo nos retroceda.

Previa, se necesitará una fase psicológica de la conducta humana. De cómo asomarnos poco a poco en la aceptación de un cambio global. Porque, ¡ya no somos los mismos! Tenemos nuevo manual, deberemos arraigarnos a la conciencia, inteligencia y fe. Y aferrarnos a aquellos que por gracia lo poseen.

Nunca la comunicación entre medios y la sociedad se había visto tan marcada en las redes. Hoy todos opinan, hoy todos escriben y se nos olvida que es parte de la libertad de expresión. Ante tal cambio y a la par de las “fake news” que han trillado por siglos. Debemos ser más conscientes en ello y alzar esas voces en defensa de todos. Está en nosotros trabajar a la par del libro, del papel y del virtual. Tendremos que hacer jugar las neuronas dormidas, yendo en el cambio a nuevos temas para aliviar. Es el ejemplo que puedo agregar al significado de la impermanencia en que vivimos.

Periodista