Temas Especiales

31 de Oct de 2020

Rafael Spalding

Columnistas

COVID-19 en Panamá

Agradecemos de corazón la gran labor y sacrificios del personal que nos defiende de la COVID-19, en especial aquellos que diariamente se exponen en las distintas áreas de contagio.

Agradecemos de corazón la gran labor y sacrificios del personal que nos defiende de la COVID-19, en especial aquellos que diariamente se exponen en las distintas áreas de contagio.

Se habla de que no volveremos a la vida normal de hace apenas tres meses. Hay mucho de qué hablar, todos seremos parte del nuevo “normal”. El propósito de esta nota es buscar soluciones creativas para un problema complejo. Se requiere una participación ciudadana de inclusión total.

El distanciamiento físico es una buena táctica, porque ralentiza el contagio del virus. Sin embargo, en Panamá tenemos un gran número de habitantes que vive en casas de una densidad poblacional alta. Por ejemplo, 6-10 personas en casas de dos cuartos y un baño. En esta condición, si fuera necesario, es prácticamente imposible guardar en familia un distanciamiento físico efectivo.

Panamá usa la prueba PCR para detectar a personas infectadas con el virus. Algunos piensan que no se realizan suficientes pruebas y que los resultados son demorados, a veces tomando varios días. Frecuentemente hay resultados falso-negativo; es decir, no detectan virus cuando sí existen; y hay contagiados sin síntomas. El número de contagiados no detectados es mayor de lo que sabemos, cuando las pruebas son infrecuentes y cuando hay resultados falso-negativos. Sin suficientes pruebas jamás sabremos con certeza ni quiénes están infectados ni cuántos infectados están retransmitiendo el virus. Los informes semanales frecuentemente traen “sorpresas” de nuevos contagios. Los técnicos nos aseguran que el número de contagios volverá a subir. ¿Está COVID-19 bajo control en Panamá?

Los técnicos del Ministerio de Salud saben los detalles, pero es muy importante que la población entienda sobre la dinámica del contagio. El rol ciudadano es clave. Las debilidades descritas en los dos párrafos anteriores contribuyen a aumentar los números de contagios y muertes. Sin embargo, se podría luchar con más efectividad contra los embates del virus sabiendo con certeza quiénes son los infectados. Se requeriría realizar mensualmente unas 30 mil o más pruebas de resultados rápidos y confiables; rastrear la trayectoria del contagio y proceder prontamente a tratar a los infectados. Taiwán y otros han tenido éxito usando estas prácticas. Taiwán, con 24 millones de habitantes, tienen 6 muertos y Panamá, con 4 millones de habitantes, tiene 564 muertos hasta el jueves recién pasado.

Por otra parte, la pandemia está causando un gran revuelo nacional. Nuestra sociedad es eminentemente desigual, causado por otro tipo de distanciamiento social que genera una población de excluidos. Algunos ejemplos son los defectos en el sistema educacional público; un sistema de salud desabastecido de medicamentos; y una distribución de riqueza dispareja, ocupando Panamá el antepenúltimo lugar en la lista de naciones. En general, los “excluidos” están más expuestos a sucumbir al virus. Y el otro virus de antaño, la corrupción, empeora las condiciones, es intolerable.

La COVID-19 ha causado serios problemas de salud pública. La idea de “reactivar” la economía requiere un diálogo serio y abierto. ¿Cómo se planea reactivar la economía en un espacio donde problemas de salud pública pueden causarle la muerte indiscriminadamente a cualquiera de sus habitantes? ¿Cómo se pretende proteger a los más susceptibles al embate del virus? ¿Quién mandará a sus hijos a la escuela, si no hay seguridad de que regresarán sanos a casa? Además, reactivar la economía no es solo abrir la oferta. La frase completa es “oferta y demanda”. ¿Qué hay de la demanda? La población necesita entender el problema para participar en la creación y ejecución del plan.

Ciudadanos en la actual cuarentena reciben de nuestro Gobierno un apoyo económico familiar de B/100 mensual o dos bolsas de comida al mes, ambos de un valor monetario menor que la canasta básica familiar. ES INSUFICIENTE. ¡Los ciudadanos pasarán hambre y buscarán comida! Esto también es intolerable. Acabaría con la separación física deseada; y no creemos que los agentes antimotines sean la solución. Proponemos lo siguiente, lo cual, entre otros beneficios. facilitará la demanda:

Embarcarnos urgentemente en un diálogo inclusivo sobre COVID-19 y desarrollo nacional.

Apoyar mensualmente a la ciudadanía más necesitada mientras se acelera el saneamiento del país. Un ejemplo:

Familia, cinco personas: aportar B/400.

Familia, menos de cinco personas: aportar B/80 por persona.

Familia, seis a diez personas: aportar B/400, más B/40 por cada número adicional de personas mayor de cinco, hasta un máximo de B/600 por familia.

Se estima que el costo del apoyo económico a los ciudadanos por tres meses sería aproximado B/700 millones; una cantidad significativamente menor a los estragos causado por la pandemia.

Ingeniero mecánico.