Temas Especiales

05 de Aug de 2020

Vilma Chiriboga

Columnistas

El 4 de Julio y las políticas imperiales

En el contexto de las políticas imperiales, la organización de las fiestas cívicas para conmemorar eventos históricos como el día de la independencia fueron -dispositivos de poder no coercitivos- empleados para despertar y fomentar en las colonias sentimientos de patriotismo, lealtad y solidaridad hacia el imperio.

En el contexto de las políticas imperiales, la organización de las fiestas cívicas para conmemorar eventos históricos como el día de la independencia fueron -dispositivos de poder no coercitivos- empleados para despertar y fomentar en las colonias sentimientos de patriotismo, lealtad y solidaridad hacia el imperio. Pronto descubrieron que representaba una estrategia para mantener y hacer más sólidos, más fuertes, los vínculos que unían a dichas colonias con la “madre patria”. En este sentido “los estadistas ingleses opinaban que estos acontecimientos debían ser celebrados en las escuelas y que los maestros aprovecharían la ocasión para hacerle entender a los niños del Reino Unido, aun en las colonias más remotas, lo que representa el pabellón británico, símbolo de orgullo de lo que significaba ser súbditos de ese imperio” (La Estrella de Panamá, junio 1905).

Iguales estrategias utilizaron los Estados Unidos, que tenían la tendencia de “incorporar a las élites en sus proyectos coloniales para que los imitasen en sus modelos económicos, sociales y políticos y fueran un medio difusor entre la población de dichos modelos”. En este sentido, las fiestas cívicas, vinculadas con fechas de independencia, se convirtieron en un pilar fundamental de las políticas para forjar identidades acordes con la visión de los países imperiales. De esta manera, los eventos festivos y demás ritos representaron espacios disputados por el poder, donde se legitimaron discursos que promovían sentimientos nacionalistas, de cohesión, unidad, apego al país y un vehículo cultural para naturalizar subjetividades raciales, de género y clase en el proceso de instauración o reafirmación de un orden social. Así lo evidenció la organización de los eventos del 4 de Julio -decretado día de fiesta nacional a partir de 1904- en la Zona del Canal de Panamá, con motivo de la independencia de los Estados Unidos. En esa fecha, las autoridades zoneítas ordenaron el cese de toda actividad pública, a través de un comunicado anunciado en Panama Canal Record. Inclusive, las mujeres suspendían sus actividades de grupo, para acogerse al día de celebración.

Como parte de las actividades de la conmemoración del 4 de Julio, la bandera, uniformes, estandartes, retratos de Theodore Roosevelt, George Washington fueron desplegados en los desfiles realizados no solo en la Zona del Canal; sino también en la Ciudad de Panamá; actividades estas que transmitían un imaginario de cohesión, unidad, integración social y de reafirmación del significado del ser estadounidense en un espacio habitado por trabajadores de diferentes nacionalidades y con baúles culturales diferentes. Es decir, la organización del desfile en la Zona del Canal dejó en evidencia el “uso de “la maquinaria estatal… para comunicarse con sus habitantes…, con el objetivo de propagar la imagen y la herencia de la “nación”, e inculcar el apego a ella y unirlo todo al país y la bandera, a menudo “inventando tradiciones”…”.

A nivel extragrupal, la fiesta del 4 de Julio fue utilizada para afianzar identidades de “raza”. Los estadounidenses realizaron sus actividades festivas en espacios separados de los otros grupos. The Journal Panama (1906) anunciaba que la celebración de las fiestas del 4 de Julio en Cristóbal era solo para estadounidenses, y que se habían hecho arreglos para que los empleados de color se divirtieran en Gatún. La orden de que los negros realizaran sus celebraciones y fiestas en determinados sitios, es decir, en espacios segmentados, formó parte del imaginario cultural occidental implementado en América desde la llegada de los españoles. Las ordenanzas municipales de Cartagena de Indias disponían: “Que ningún negro, ni negros, se junten los domingos, ni fiestas a cantar o bailar por las calles con tambores, si no fuere en las partes que el cabildo les señalare y allí se les dé licencia que puedan bailar, tañer y hacer sus regocijos, según sus costumbres”. La cita evidencia de qué manera, a través de la organización de fiestas cívicas, se ponían de manifiesto ideas transnacionales de “raza”, entre otras.

Profesora de la Universidad de Panamá.