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09 de Mar de 2021

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Rafael Carles

Columnistas

Es necesaria una Autoridad Nacional de Nutrición

Ha llegado el momento para que un Gobierno explore los méritos de crear de una vez por todas la Autoridad Nacional de Nutrición, adscrita al Ministerio de Salud.

Ha llegado el momento para que un Gobierno explore los méritos de crear de una vez por todas la Autoridad Nacional de Nutrición, adscrita al Ministerio de Salud. El impacto económico del manejo de enfermedades crónicas relacionadas con una mala alimentación se estima en más de $800 millones por año y sigue creciendo. Ninguno de los dieciséis ministerios ni de las sesenta entidades, institutos y autoridades del país están enfocados en la nutrición. El Departamento de Protección de Alimentos (DEPA) y la Autoridad de Protección de Alimentos (Aupsa) se limitan en gran medida al etiquetado y la seguridad de los alimentos, y el Ministerio de Desarrollo Agropecuario se dedica principalmente a la agricultura y la fabricación de alimentos, pero ninguno está orientado hacia la nutrición.

El monto asignado a la nutrición en todas las instituciones del país no llega ni a dos millones de dólares anuales, mientras que el consumo en galletas, dulces, pastillas y bebidas azucaradas supera los $130 millones. Y precisamente debido a este escuálido presupuesto disponible para la nutrición, es que la salud de los panameños está en condiciones grave.

La misión de una Autoridad Nacional de Nutrición sería recoger el conocimiento fundamental sobre los alimentos y aplicarlo para mejorar la salud, alargar la vida y reducir las enfermedades, la discapacidad y los costos asociados. El establecimiento de una institución dedicada exclusivamente a la nutrición canalizaría los hallazgos de nuevas evidencias sólidas e independientes acerca de los efectos de los alimentos en la salud, para la confección y divulgación de guías dietéticas cónsonas y saludables para la población panameña.

Mejorar la salud pública a través de una mejor nutrición pagaría enormes dividendos, incluso el funcionamiento de la misma Autoridad se sufragaría a largo plazo a través de avances científicos, innovaciones en alimentos y ahorros de costos para el sistema de salud. Tal como ocurre actualmente, los costos directos e indirectos de controlar las enfermedades crónicas relacionadas por una mala alimentación son impagables y siguen aumentando. Dos tercios de la población tienen sobrepeso u obesidad, y la obesidad es la principal causa médica de la epidemia mundial de diabetes tipo 2.

Nuestro sistema alimentario también es una de las principales causas del impacto ambiental, el deterioro de las fuentes de agua, la insostenibilidad de la tierra, la deforestación, la contaminación de los océanos y el calentamiento climático. La mala alimentación además contribuye a las disparidades, especialmente en los niños: un círculo vicioso de mala salud, pérdida de productividad, aumento de los costos de salud y pobreza. De hecho, dado el creciente papel de la alimentación en las enfermedades humanas, y el hecho de que dos de cada tres dólares del presupuesto de salud se gastan en atención médica correctiva, no podemos permitirnos el no tener una Autoridad de Nutrición al servicio de la salud de los panameños.

Necesitamos guías nutricionales que sirvan de piedra angular para la creación de políticas que asignen recursos a los programas gubernamentales de alimentación y educación. Ahora mismo estos esfuerzos se pierden y traspapelan en oficinas, departamentos y ministerios que tiene otras prioridades. Una guía alimentaria debe ser un documento que defina con claridad qué alimentos recomendar, qué rubros sembrar, qué comida donar, qué productos comprar en kioscos escolares y qué programas de subsidio nutricional mantener.

La creación de una Autoridad de Nutrición resolvería muchos de estos desafíos y permitiría a las futuras generaciones de panameños vivir libres de la carga de los costos excesivos de atención médica. El vínculo directo entre la alimentación y las enfermedades crónicas es evidente y no hay presupuesto general del Estado que sostenga este malgasto esta situación. Simplemente, no podemos darnos el lujo de seguir sin un enfoque preciso de nutrición en los proyectos comunitarios a nivel gubernamental ni en los programas de responsabilidad social empresarial.

La forma en que se atiende a la salud debe corregirse. La alimentación saludable y el ejercicio regular son claves para la prevención, y las causas de la obesidad y las enfermedades crónicas relacionadas con la dieta son variadas y complejas. Los factores socioeconómicos y ambientales que se experimentan de manera desigual en toda la población deben abordarse de manera correcta. Una institución enfocada en la nutrición podría proporcionar apoyo, acuerdos de cooperación, contratos relacionados con la investigación nutricional y esfuerzos en una serie de áreas diferentes que ahora mismo nadie atiende. Aspectos como el microbioma intestinal, diabetes tipo 2, prediabetes, pérdida de peso, obesidad, cáncer, etiquetado nutricional, ingredientes bioactivos y fenólicos, y disparidades de salud y salud mental.

Consideramos que no hablar del tema refleja desconocimiento, pero posponerlo por las razones que sean es una total negligencia, que a la larga se paga caro por la cantidad de muertes que genera.

Empresario, consultor en nutrición y asesor de salud pública.