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15 de May de 2021

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Ricardo Arturo Ríos Torres

Columnistas

Dialéctica cervantina

“Recomiendo […], el ensayo de Rafael Ruiloba Claves para la interpretación del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, La magia del Quijote de Ricardo Arturo Ríos Torres e Isolda de León y El misterio de Cervantes de Pedro Delgado Cavilla […]”

La literatura es una suma de sortilegios y enigmas, conduce al lector a ser protagonista al involucrarse en el texto, a leer entre líneas y buscar lo subyacente. Cervantes lo califica como el discreto entendimiento. El doble sentido es la norma.

El manchado es el maestro de las apariencias contrarias. El Quijote nace en tiempos de la Inquisición, censuran libros, matan en la hoguera e imponen cómo pensar, es el dogmatismo trágico.

El soldado que inmortaliza la batalla de Lepanto es perseguido por los inquisidores y él sufre de su infamia.

Don Quijote es el libro de las metáforas, el humor es la máscara. La sátira, la parodia y la ironía son los recursos para confrontar los prejuicios de la sociedad amoral.

El diseño dialéctico provoca un juego de múltiples interpretaciones. El Maese Pedro es la figura con la cual asedia la corrupción de los políticos. Lo hermético es un blindaje para romper paradigmas, es una novela cifrada, los equívocos son intencionados.

El humanista centra su atención en valores universales: libertad, justicia, dignidad, honor, virtud, amor. El fundamento ontológico es la verdad.

Don Diablo, en el apuñalamiento de los odres de vino, es la protesta de los productores contra el corrupto Duque de Lerma por el aumento injustificado de los impuestos. Cervantes es contestatario.

“El incidente de los borregos es el asedio de Cervantes contra las guerras. La aventura de los rebaños es simbólica, los carneros son los ejércitos imperiales que sacrifican a miles de seres humanos […]”

Los molinos de viento confrontan la peste que siembra miles de muertos en España. Los molinos son focos de infección, gigantes infernales para Alonso Quijano. Cervantes es historiador.

La libertad de los galeotes denuncia la esclavitud de los gitanos y desempleados ante un régimen tiránico. La Reina Descalza, novela de Ildefonso Falcones, narra la persecución contra los gitanos. El Quijote al retar el orden establecido, la inquisición lo lleva enjaulado a su terruño. Cervantes es el maestro del pensamiento crítico.

El incidente de los borregos es el asedio de Cervantes contra las guerras. La aventura de los rebaños es simbólica, los carneros son los ejércitos imperiales que sacrifican a miles de seres humanos por el monopolio del poder. Rafael Ruiloba cita que en la batalla de Flandes mueren 20 000 soldados españoles degollados como borregos. Cervantes en el discurso de las armas y las letras es el filósofo antibelicista.

La Cueva de Montesinos es lo más alucinante, un laberinto, el mayor juego de deliberados equívocos. El manco utiliza los tiempos simultáneos, el desdoblamiento, es la conjunción de lo ridículo, lo cómico y lo patético. Cide Hamete Benengili lo califica como una gran fábrica de disparates. Cervantes aquí se burla de sí mismo, es el señor de las metáforas.

Los hechos fabulados hablan de un Merlín francés, Cervantes sabe que el rey de los hechizos es inglés, la alusión es a Felipe IV, el Hermoso, enemigo de la Temple. Felipe con Bertrand Got, el papa Clemente V de Avignon hace el gran expolio contra los Templarios, le arrebata sus bienes y aniquila. Cervantes es mordaz contra la Iglesia, sumisa a un rey homicida.

La galería de personajes incluye protagonistas como Durandarte de la corte de Carlomagno; Jacque de Molay, asesinado por Felipe IV; y, Montesinos, un religioso de relieve. Cervantes es el sutil titiritero.

El cobrador de impuestos ubica la Cueva en un lugar real en las lagunas de Ruidera en la localidad de Ossa de Montiel, hace alusión en el fantástico relato a la Caverna de Platón. Cervantes, como geógrafo, detalla la localización, las coordenadas son puntuales.

El yelmo de Mambrino, el bálsamo de Fierabrás, los consejos de Don Quijote a Sancho para gobernar la ínsula Barataria quedan en suspenso para otra reflexión quijotesca. Algo así hace Cervantes con la aventura del escudero vizcaíno, en la literatura nada es casual. Cervantes es el pionero de los cineastas, la literatura del instante.

La locura quijotesca se inspira en Erasmo de Rotterdam y el Elogio de la locura.

Recomiendo para ampliar información, el ensayo de Rafael Ruiloba Claves para la interpretación del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, La magia del Quijote de Ricardo Arturo Ríos Torres e Isolda de León y El misterio de Cervantes de Pedro Delgado Cavilla, el cual aborda el significado de La Cueva de Montesinos.

Cervantes logra en el Quijote, la primera novela con un manejo dialéctico, todo allí es un contrapunto, nada surge del azar. La obra refleja el dominio filosófico del pensamiento lógico, el ying y el yang oriental y los aportes de Heráclito sustentan una acción cinética sin precedentes. Se adelanta a Marx y Engel en la praxis del materialismo dialéctico. El Quijote es la obra contestataria por excelencia y de plena actualidad.

La lectura de La bitácora de la fantasía de Sir Richard Brooks con “El tiempo mágico de Cervantes”, nos descubre cómo se inspira el escritor de Argamasilla para crear su máximo texto desde Panamá. Éxtasis, también de Sir Richard Brooks, incluye “El sueño de un manchado” sobre los orígenes de Cervantes. Richard Brooks es el heterónimo de Ricardo Arturo Ríos Torres. Fernando Pessoa es el creador de esa figura literaria. La calle del espanto es la primera locura narrativa de Sir Richard Brooks.

Dedicado a Augusto Fábrega, el mayor coleccionista quijotesco de Panamá.

Historiador, docente, escritor.