Temas Especiales

06 de Mar de 2021

Víctor Cruz

Columnistas

Vacunas, educación y recuperación económica

Rumbo al décimo mes de iniciada nuestra batalla contra la COVID-19, el virus sigue haciendo estragos en Panamá como en el resto de las economías.

Rumbo al décimo mes de iniciada nuestra batalla contra la COVID-19, el virus sigue haciendo estragos en Panamá como en el resto de las economías.

La cuarentena como mecanismo de distanciamiento entre quienes no están contagiados y quienes sí lo están, es el procedimiento médico aplicado en estos casos. No es algo arbitrario de los Gobiernos o de personas en particular.

Este mecanismo, extendido por las circunstancias a la población en general, ha puesto en vilo las relaciones familiares y amicales. Nos ha permitido, por otro lado, evaluar nuestra condición humana, además de conocernos un poco mejor ante la adversidad y la forma de enfrentarla.

La desatención de las ordenanzas de salubridad, por otro lado, también ha sido protagonista en esta novela, mostrando a muchas personas inescrupulosas que, por razones muy particulares, si es que las hay, han hecho caso omiso a las mismas, favoreciendo la propagación del virus, como se está viendo en las últimas cifras de contagios.

Este comportamiento, asociado a una marcada falta de educación y de valores, como el RESPETO, confronta a la mayor parte de la sociedad que cumple con dichas medidas de salud pública, y al resto de esta con una marcada dosis de irresponsabilidad y poco importa, asumiendo estas que esto no es nada como para no cuidarse.

Aquí, la corriente del liberalismo en todas sus formas, muchas veces confundida con el individualismo a ultranza, no puede estar por encima de los derechos de la mayoría de la población.

Por otro lado, la falta de creencia de que una vacuna puede resolver en grado sumo una situación como la que enfrenta el globo, es algo que sorprende, sobre todo, cuando esta conlleva un procedimiento científico riguroso (FASE I, II, III y IV) antes de salir al mercado y ser aplicada a la población.

Por ello, es bueno saber cuándo, dónde y cómo surge este procedimiento médico y así no desvirtuar la eficacia que ha demostrado desde sus inicios, incluso, sin la gran cantidad de conocimiento médico que hoy existe.

Si bien Louis Pasteur en 1885 aplica la primera vacuna contra la Rabia y de paso acuña el término VACUNA, proveniente del latín “VACCA” y que Alexander Fleming en 1928 descubre la “Penicilina G”, la primera vacuna se remonta al año 1796, cuando el Dr. Edward Jenner, médico británico, inocula a un niño con el virus de la Viruela Bobina y luego de 48 días de monitorear su salud, lo inyecta nuevamente con Viruela Humana y así se crea lo que parece ha sido la “primera vacuna” para enfrentar un virus cuya mortalidad en Europa habría causado a razón de 400 000 muertes por año.

Lo importante a destacar en esta reflexión es que la solución para enfrentar a dicho virus está próxima a salir a la luz, ya que, al menos, dos o tres de los esfuerzos científicos cuyos ensayos clínicos están en Fase 3, como lo son AstraZeneca/Oxford, Pfizer/BionTech y Moderna, entre otros tantos que vienen detrás, muestran signos alentadores para enfrentar y derrotar a este nuevo virus.

Por lo tanto, es importante reconocer el avance que una vacuna ha significado a la fecha, pero más importante que eso es superar la ignorancia y creencias de que eso llamado VACUNA no es algo bueno o es contrario incluso a prácticas religiosas, tal cual ocurrió cuando fue increpado el Dr. Jenner al inocular al niño con el virus de la Viruela y salvarle la vida.

La Varicela, Difteria, Tosferina, Hepatitis A y B, HIB, Sarampión, Tétano, Poliomielitis, Influenza, Rubeola, Paperas son algunas de las enfermedades que luego de nacer, en períodos específicos, la gran mayoría de la población mundial es inoculada con estas vacunas para prevenir sus secuelas y minimizar el riesgo de muerte.

Actualmente las autoridades de salud del orbe estiman que las vacunas salvan entre 2 y 3 millones de vidas por año. Por otro lado, 1.5 millones de niños mueren anualmente a causa de enfermedades como la Difteria, el Sarampión, Tétanos, la Tos Ferina, entre otras secuelas, la diarrea o la neumonía, prevenibles con una simple vacuna.

Desde la década de los 90 hemos pasado del 20 % al 84 % de niños vacunados, pero en años recientes los servicios de vacunación no están llegando a los niños más vulnerables.

Esta es una prueba fehaciente de la efectividad de una VACUNA.

A pesar de todos los esfuerzos impulsados a nivel mundial, como consecuencia de la propagación del virus, la depresión económica ha dado al traste con el crecimiento económico y social logrado por los países y su recuperación durará varios años.

Solo los países que a la fecha hayan realizado avances significativos en los activos que poseen, como el personal profesional de toda índole, infraestructuras básicas, en especial las de salud y los recursos económicos para sostenerlas y que, por ende, sustentan sus economías, saldrán mejor librados en cuanto a su desaceleración y futura recuperación.

Economista