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05 de Mar de 2021

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Nelva Reyes B.

Columnistas

La lucha contra la COVID-19 es un deber de todas y todos

Hace muchos años atrás, mi hermano Herasto me prestó un libro titulado “El diario del año de la peste”, del autor Daniel Defoe, en él se relata lo que aconteció a principios de 1664, cuando la peste había vuelto a invadir Holanda, pues ya había azotado violentamente aquel país sobre Amsterdan y Rotterdam en el año 1663.

Hace muchos años atrás, mi hermano Herasto me prestó un libro titulado “El diario del año de la peste”, del autor Daniel Defoe, en él se relata lo que aconteció a principios de 1664, cuando la peste había vuelto a invadir Holanda, pues ya había azotado violentamente aquel país sobre Amsterdan y Rotterdam en el año 1663.Cual lejos estaba mi pensamiento de aquella lectura que le di en aquel momento a ese libro respecto de la situación que hoy vivimos con el nuevo coronavirus.

La pandemia actual no tiene parangón con la peste de 1664, por la cobertura a nivel mundial de esta y porque es un virus que ha desplegado a la mayor cantidad de científicas/os del mundo en la búsqueda de conocer su proceder, cómo se contagia, se reproduce y se controla. La pandemia y el trabajo de la comunidad científica han demostrado la importancia de la ciencia y de la investigación científica para la humanidad. El mensaje que nos deja es claro: se requiere invertir tantos recursos como estos sean necesarios en la ciencia.

Panamá ha perdido más de tres mil personas a causa de la COVID-19. Estas no son solo un número para las estadísticas. Eran seres humanos de diversas edades, procedencias y profesiones que hemos perdido.

Lamentablemente, la pandemia emerge en una sociedad en la cual no hay credibilidad ni confianza hacia las autoridades, por los diferentes casos de corrupción y el mal manejo de la administración pública. Esto nos ubica en una situación de mayor riesgo, porque el escenario es una ciudadanía desprotegida que no cree y, por tanto, no sigue el mensaje, muchas veces contradictorio, de sus autoridades.

No obstante, la situación está descontrolada, por ello, aprovecho este espacio para hacer un llamado a la población, para que actuemos con conciencia de la responsabilidad que como ciudadanas y ciudadanos tenemos. El personal de salud que está en los hospitales está agotado. Ellas y ellos son también seres humanos con familias y se han sacrificado durante estos nueve meses para controlar el virus. Asumamos el rol que muchas autoridades no asumen. Contribuyamos con el esfuerzo de cada una/o. Los lugares que tienen la posibilidad de trabajar remotamente, háganlo. Si deben participar en reuniones háganlas virtuales. Organícense para que vaya una persona de la familia por las compras. Si no es urgente, no salga. Hay trabajadoras y trabajadores que no pueden evitar salir, pero si usted tiene la posibilidad, porque su trabajo lo permite, no salga. Que ese sea su aporte solidario a la comunidad, no se puede ser tan egoísta y pensar que a usted no le va a pasar nada. Hoy, nada es más importante que su vida y la vida de quienes le rodean.

Yo estuve 20 días con COVID-19, es una enfermedad muy difícil de superar. Por ello, luego de salir de esa crisis, lo digo con mucha propiedad.

Aprovecho este espacio, para agradecer a las y los médicos, así como al personal de salud, por el compromiso en cuidar a cada paciente, pese a los riesgos que representa para ustedes y pese a la sobrecarga de trabajo que tienen.

De mi experiencia personal, solicito públicamente al Gobierno nacional lo siguiente: la alimentación es fundamental para toda persona enferma. Se requiere tener una mejor alimentación, para ello hay que tener personal de nutrición que le garantice los alimentos sanos para las y los pacientes; es preciso contratar personal que le dé información a las y los familiares de pacientes, una forma sencilla es tener un “call center” que brinde mínimamente un reporte diario a las familias, ese es un derecho de las y los pacientes; se requiere más personal para la atención tanto médica como de las necesidades básicas que tienen las y los pacientes, el personal no se da abasto. Además, la enfermedad por la COVID-19 es una enfermedad solitaria, y un elemento importante es la salud mental, es importante contar con personal de salud mental que apoye la superación de esta.

Agradezco a todas las personas por su preocupación para conmigo, expresada a través de mi hija e hijo. Gracias por su solidaridad y deseos de nuestra pronta recuperación. ¡Muchas gracias! Mantengo el compromiso de continuar luchando por un país donde impere la transparencia, disminuya la desigualdad, cesen la corrupción y la impunidad, en pro de una sociedad más digna y humana.

Secretaria general de la Central General Autónoma de Trabajadores de Panamá, CGTP.