Temas Especiales

06 de May de 2021

Robert K. Fernández

Columnistas

El aditamento

“[…] todos los adverbios o frases adverbiales son segmentos prescindibles de la oración, porque más que elementos sintácticos son semánticos”

Para entender bien el uso del gerundio español, hay que deslindar primero el concepto de aditamento, un término lingüístico acuñado por el gramático español Emilio Alarcos Llorach (1973: 57). Según Alarcos, es un complemento verbal no exigido (un adjunto), que corresponde a lo que la tradición gramatical ha denominado siempre complemento circunstancial. Es un elemento que sirve para completar el sentido de algo.

Sostiene que todos los adverbios o frases adverbiales son segmentos prescindibles de la oración, porque más que elementos sintácticos son semánticos. Esto quiere decir que se pueden eliminar de la oración sin que se afecte su estructura formal: el sujeto y el predicado. Pero hay que tener en cuenta que la oración sí pierde calidad semántica, no significa lo mismo.

Si a la oración “Ese hombre come con mucha lentitud”, se le elimina la frase adverbial con mucha lentitud, que es un complemento circunstancial, la oración mantiene el sujeto y el predicado: Ese hombre (sujeto) come (predicado). Se conserva la unidad sintáctica, pero la oración pierde calidad semántica, no se sabe cómo come. Por eso el gerundio también es un aditamento, porque se puede prescindir de él y la oración se mantiene como tal. “Llegaremos a la casa siguiendo ese sendero”. En esta oración, la frase siguiendo ese sendero funciona como aditamento, es decir, como adverbio o complemento circunstancial de modo. Dice cómo llegaremos a la casa. Si se quita la frase, la estructura sintáctica de la oración queda intacta: Llegaremos a la casa.

“Otro aspecto que se debe tomar en cuenta es el concepto de estructura profunda de la oración (el significado) […]”

Otro aspecto que se debe tomar en cuenta es el concepto de estructura profunda de la oración (el significado), ya que el gerundio representa semánticamente una oración subordinada, gracias a que junto a él subyace el verbo auxiliar estar, que no aparece en la estructura superficial (lo que vemos, escuchamos o leemos), y que le confiere esa modalidad de acción en progreso, de continuidad. El siguiente ejemplo ilustrará la afirmación:

- Juan irá a la escuela caminando.

Esta oración se puede descomponer así:

- Juan irá a la escuela.

- Juan (estará) caminando. (En la estructura profunda el verbo (estar) está en el mismo tiempo que el de la oración).

También es importante tener presente que el gerundio es un derivado verbal que termina en ando e iendo (amando, comiendo, ingiriendo), pero esto no le confiere función verbal, aunque en un análisis sintáctico secundario se puede establecer una relación entre el gerundio y una variante pronominal como si fuera un verbo: “Analizándolo bien, me convendría estudiar mejor el caso”. En esta oración la variante pronominal lo funciona como complemento acusativo (directo) del gerundio. Se podría cambiar por: “Si lo analizamos bien, me convendría estudiar mejor el caso”. “Marchándote bien lejos, podrás salvar tu vida”. En este caso, la variante pronominal te sería dativo (indirecto). “Si te marchas bien lejos, podrás salvar tu vida”.

“[…] es importante tener presente que el gerundio es un derivado verbal que termina en ando e iendo (amando, comiendo, ingiriendo) […]”

“Los asesinos se encontraban con la víctima, hablaron algo, se retiraron, pero regresaron con armas de fuego, disparándole a “Iguanita”, quien falleció instantáneamente”. Crítica, domingo 2020, portada). El gerundio es de acción posterior: “… regresaron con armas de fuego y le dispararon a “Iguanita…”.

“Veremos qué pasa, me he quejado mucho de las papeletas, son un desastre”, afirma el presidente, alimentando la acusación de fraude en un momento de alta tensión. (El País, jueves 24 de septiembre de 2020).

Desde el punto de vista sincrónico, se han explicado algunos usos como fuera de las posibilidades que ofrece el sistema de la lengua española, achacándose esto a la influencia del francés, del inglés o del árabe. (Arlanda Moreno, El gerundio no perifrástico, tesis doctoral, 43). Aquí convendría usar dos oraciones: Y se achaca esto a la influencia del inglés…

Los profesionales de la publicidad utilizan el lenguaje sin miramientos. En este ejemplo de un anuncio de “Listerine”, han empleado un gerundio de posterioridad como un nexo: “Combate los gérmenes que causan el mal aliento y las placas bacterianas, protegiendo las encías”. Mejor: Combate los gérmenes que causan el mal aliento, las placas, y protege las encías. Es una oración yuxtapuesta: combate los gérmenes del mal aliento, de las placas y protege las encías (dos acciones diferentes). En la expresión se emplearían dos verbos para indicar las acciones que se llevan a cabo: Combate los gérmenes y protege las encías.

El usuario de la lengua española debe emplear los verbos y experimentar nuevos giros para no caer en desafortunados usos que solo afean las comunicaciones oral y escrita. Tampoco debe emplearse el gerundio en función de adjetivo: “… Ya hay advertencias del Ministerio de Vivienda, Anati y la Alcaldía del área destacando que el área es servidumbre vial. (Crítica, viernes 4 de septiembre de 2020, p.9). En síntesis, deben evitarse construcciones como “Se aprobó una ley prohibiendo fumar en lugares públicos”, “La Corte dictó nuevas normas advirtiéndoles a los funcionarios sobre sus deberes”.

Periodista, profesor de Español y magíster en Educación.