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11 de May de 2021

Eric Antonio Ureta S.colaboradores@laestrella.com.pa

Columnistas

El general Tomás Herrera, el estadista

Esta semana Panamá conmemora los 150 años de la Batalla de Ayacucho, exaltando la memoria de ese héroe epónimo, el General Tomás Herrera

En el Istmo de Panamá en 1820, a instancias del Libertador Simón Bolívar, se conformó el Batallón Primero del Istmo, también conocido como los “Legionarios de la Libertad”, en donde 700 soldados panameños, fueron reclutados, entrenados y estuvieron bajo las órdenes del coronel irlandés Francisco Burdett O´Connor (1791-1871), en el Antiguo Convento de los Franciscanos (Hoy sede de la Cancillería de Panamá), que se convirtió en su cuartel general.

Entre los ilustres panameños enrolados en este Batallón, destacó el joven Teniente de Infantería Thomás Joseph Ramón del Carmen Herrera Pérez-Dávila (1804-1854), quien inició su bautizo de fuego, empuñando las armas en el Batallón Voltíjeros (antes Numancia), contra los soldados realistas, en la Batalla de Junín, el 6 de agosto de 1824, en la Pampa del mismo nombre, a 4,100 metros sobre el nivel del mar, y en la Pampa de Quinua, a 3,275 metros sobre el nivel del mar, en donde se escenifico la decisiva Batalla de Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824, que consolido la independencia del Perú y, la liberación de Sudamérica del imperio español.

El prestigioso militar panameño Tomás Herrera, más allá de sus hazañas en la épica Batalla de Ayacucho e intachable carrera como hombre de armas, también tuvo un excelente desempeño como hombre de Estado y defensor de las instituciones civiles, al ser un firme defensor de la tesis de la Independencia del Istmo de Panamá y visionario de nuestro futuro papel en el comercio internacional.

Así, el General Herrera en su calidad de Jefe Civil, al proclamar la tercera y más larga separación de Panamá de la Nueva Granada, con el establecimiento del Estado Libre del Istmo, el 18 de noviembre de 1840, promete: “Dar una Constitución Provisoria, ya que existe una idea favorable de nuestras tendencias políticas, porque el país esta llamado a ser punto de tránsito, de los viajeros que pasan de uno a otro océano, y a estar dentro de poco en contacto con las demás naciones mercantiles del mundo…”.

En el año en que estuvo al frente del Estado Libre del Istmo, el General Tomás Herrera, demostró sus habilidades de gran diplomático, debido a su espíritu equilibrado y conciliador, siendo uno de sus primeros actos de su gobierno, el establecer relaciones diplomáticas y comerciales, con la vecina República de Costa Rica. A los efectos, suscribió con el presidente costarricense, Braulio Carrillo, el Convenio de Amistad y Comercio entre ambos Estados, que en su cláusula primera señalaba: “que el Estado de Costa Rica reconocía la independencia del Istmo de la República de Nueva Granada, y como Estado soberano que se regía así mismo, entablaría y sostendría con él relación de amistad y comercio”. (Dr. Ricardo J. Alfaro/1908).

El Dr. Ricardo J. Alfaro, relata en la primera biografía del General Herrera, que su entonces Secretario de Relaciones Exteriores, Mariano Arosemena, nombro un Agente Confidencial ante los gobiernos de Estados Unidos, Francia e Inglaterra, con el objeto de reconocer la independencia del Istmo y garantizar la Neutralidad Permanente Internacional de nuestro territorio, a semejanza de la lograda por Suiza y Bélgica, luego de los Tratados de Versalles de 1815.

Entre otros actos importantes en la gestión como Jefe Civil del General Tomás Herrera, están el intento de establecimiento de Universidad del Istmo, mediante Decreto N°15 del 15 de julio de 1841, la cual fue inaugurada el 8 de agosto de ese mismo año. La oferta académica de este plantel universitario consistía en las facultades de teología, jurisprudencia, latinidad, filosofía y letras, e incluía cursos de español, francés, alemán, inglés, aritmética, contabilidad, geografía, geometría, agricultura, mecánica, minería, farmacia, y rudimentos de cirugía práctica, entre otros.

Durante la efímera existencia de este segundo intento de establecer una Universidad en Panamá en 1841 (el primer intento fue en 1749): “se hace sentir la influencia laica del pensamiento francés y alemán, ya que los embajadores y cónsules (de esos países acreditados) en Panamá dictan clases en la institución”. (Universidad de Panamá, Orígenes y Evolución/2010).

El Estado del Istmo de Panamá, deja de existir el 31 de diciembre de 1841, cuando a pesar de haber hecho lo mejor posible en favor del pueblo, el General Tomás Herrera tuvo que renunciar a su cargo de Jefe Civil y reincorporar el Istmo a la Nueva Granada y partir al destierro, aunque más tarde llega a ser Gobernador del Istmo (en 1845 y 1849), y Representante del Istmo ante el Congreso de Nueva Granada (1850), entre otros altos cargos, que incluyeron ser Jefe del Estado la Nueva Granada en 1854, año de su deceso en Bogotá, producto de una herida recibida en combate, contra el establecimiento de la dictadura del General José María Melo.

Esta semana celebramos, aquel 4 de mayo de 1974, cuando en conmemoración de los 150 años de la Batalla de Ayacucho, el gobierno nacional de Panamá decidido exaltar la memoria de ese héroe epónimo, el General Tomás Herrera, e inauguro en la antigua base militar norteamericana de Río Hato (revertida en 1970), el Instituto Militar General Tomas Herrera (I.M.G.T.H.), alma mater de los llamados “tomasitos”, quienes renuevan constantemente la fe y la admiración en una de las figuras más extraordinarias nacidas en nuestra historia patria!.

*El autor es diplomático