• 06/01/2026 00:00

Nuestra ausencia de liderazgo

“Diógenes, qué buscas?. Estoy buscando un hombre”. Pasaje anecdótico de Diógenes de Siracusa; en antigua Grecia. Pareciera una utopía, abordar todo lo concerniente a liderazgo; pues es un tema, que, aunque trillado, no alcanza a explicar, por escrito, su profundo significado. Por lo anterior, y el perdón de su paciente atención, intentaremos zambullirnos, en ese tema, con el propósito de aprender para reclamar su verdadera presencia. Para orientar mejor lo concerniente a liderazgo, haremos un veamos y comparemos ambos significados, para resumir su significado, que, algunas veces, se confunde con caudillismo:

Liderazgo, derivado de líder (traducido al español del vocablo leader); que se distingue o caracteriza, en exclusivas personas, por la capacidad de influir e inspirar, a un colectivo, para la conquista de un objetivo común; aplicando empatía y una motivadora comunicación.

Caudillismo: figura carismática, que impone un poder autoritario y personalista sobre una organización grupal. Se caracteriza por su habilidad, por sus personalidad y discursos, para imponer su voluntad.

Ejemplos históricos de liderazgo: Abram Lincom, Mahatma Gandhi. Martín Luther King, José Mojica y Nelson Mandela.

Ejemplos de caudillismo: Emiliano Zapata, Jorge E. Gaitán y Juan D. Perón.

A nivel de nuestro país, algo mezclados, exponemos a Belisario Porras, Arnulfo Arias y Omar Torrijos H.

Si aplicamos, a nivel patrio, una retro evaluación con la exigente retroalimentación exigida, concluimos que estamos en un desierto de valores humanos, especialmente en el gobierno, donde no se asoma caudillismo, menos liderazgo. Entonces ¿qué hacer?: señalar públicamente esa ausencia de adecuados valores para gobernar y ser celosos en nuestra participativa elección; tales como:

1. Falta de visión de país, en nuestros gobernantes, que queremos construir

2. Premiar al que reparte favores, no al que sirve sin interés en lo económico-político.

3. Administrar más barra beneficio económico, que en lo social.

¡Que Dios nos encuentre confesados!

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