17 de Sep de 2021

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Ernesto A. Holder

Columnistas

Amo a mi raza (II)

“[…], además de discutir con seriedad el tema de la corrupción y la justicia, la sociedad debe mirar de frente las amenazas, […], que nos presentan el racismo y la discriminación […]”

Llevo un par de semanas opinando sobre temas un poco alejados de los que mueven la opinión pública semanal: la pandemia, las vacunas, las declaraciones del ministro Héctor Alexander sobre el estado de las finanzas del país, las protestas de los diversos sectores nacionales (cebolleros, conductores de taxi, enfermeras, etc.), las mesas de trabajo sobre el futuro de la Caja de Seguro Social y la delación de Andre Rabello, publicadas toda la semana por La Estrella de Panamá, sobre los asuntos de Odebrecht en Panamá.

La razón en sencilla, y anteriormente lo he expresado: si este país quiere sentar las bases para un nuevo futuro, debe comenzar con discutir y resolver el asunto de la corrupción y la justicia. No comprendo el esfuerzo y el dinero que se gasta en mesas de discusiones de temas que no hay manera de resolver, si no vemos el asunto de la corrupción que los envuelve. Entonces, hoy sigo con otro asunto.

En el 2013 utilicé el mismo título de hoy para un artículo de la época, en homenaje al Mes de la Etnia Negra que celebramos en Panamá y en honor a Gerardo Maloney, quien, como dije en aquella entrega, su escrito del mismo nombre: “es uno de los poemas más puntuales y profundos (…) Ha significado un orgullo para los afroantillanos panameños desde su publicación. “Amo a mi raza porque ha sido odiada de siglo en siglo / bajo la rotación misma de todos los signos y sistemas”.

Antes de que continúe este mes en su camino hacia junio, con orgullo resalto la importancia de las celebraciones que se realizan durante estos 31 días en honor a la Etnia Negra. Desde la publicación del 2013, el tema de la negritud alrededor del mundo ha cobrado más relevancia ante las señales de racismo y discriminación de la cual todos hemos sido testigos.

A lo largo de los años, muchas han sido las críticas sobre el reconocimiento de este mes. Verbigracia: “A los negros le dieron un día y se tomaron el mes”, o “No hay un mes de la etnia blanca”, etc., descalificaciones sobre la importancia y los motivos que han llevado a varios países alrededor del mundo y en las Américas a marcar en sus calendarios reconocimientos similares. En Colombia, igualmente en mayo, se celebra el “Mes de la Herencia Africana o Afrocolombianidad”. En Costa Rica, el 31 de agosto de cada año, se celebra el Día del Negro y la Cultura Afrocostarricense. Para los hondureños se celebra cada 12 de abril.

Para los que critican y reniegan las celebraciones durante este mes, so pretexto de que “aquí no hay racismo ni discriminación”, en el mismo año, 2013, hice referencia al informe que preparó el Grupo de Trabajo de Expertos sobre los Afrodescendientes, como resultado de una visita oficial que se realizó a nuestro país ese año. El informe lo presentó la Oficina Regional del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y el Ministerio de Relaciones Exteriores. Carmen Rosa Villa, la entonces representante de este organismo en Panamá, indicó que el grupo de investigadores que visitó el país concluyó que “a fin de eliminar la discriminación racial y racismo, es importante dejar de negarlo y aceptar su existencia”.

Desde entonces, no hay suficiente espacio en esta columna para detallar las vicisitudes discriminatorias que han sufrido los afrodescendientes. Los embates en nuestra comunidad producto del coronavirus y la pandemia es evidencia puntual de que falta mucho por hacer para atender estos retos sociales.

Sentar las bases para un nuevo futuro, además de discutir con seriedad el tema de la corrupción y la justicia, la sociedad debe mirar de frente las amenazas, en pleno siglo XXI, que nos presentan el racismo y la discriminación, a fin de que podamos verdaderamente comenzar a construir un país digno y justo.

No tengo duda de que en este país multiétnico y multicultural existen voces de otras etnias que, con desprendimiento, aportan en todas las actividades de desarrollo para el mejoramiento de la condición humana y que reconocen el aporte de cada grupo por lograr eso. “Amo a mi raza porque ustedes aman a la suya… / y la portan a toda honra / como prueba de vergüenza y de grandeza / civilización e historia”.

Comunicador social.