02 de Dic de 2021

Columnistas

Grupos de presión vs. interés público nacional

“Al observar el contexto en que se dan los planteamientos, pareciera un diálogo de multisordos; cuando debe prevalecer la ecuanimidad y medir consecuencias”

En la actualidad, estamos viviendo momentos de gran efervescencia sociopolítica, donde la vehemencia de los participantes nos puede llevar a polarizaciones, en vez de consensos.

Desde el Gobierno se arguye que son acciones políticas para desestabilizar, promovidas por rabiblancos, oligarcas, nueva cruzada civilista; y, desde la oposición, se habla de reivindicaciones sociales, mejorar la democracia, etc.

Sin tener presente consideraciones valorativas ni éticas, se perciben expresiones de insatisfacción y defensa frente a medidas adoptadas por el Gobierno para volver a la estabilidad. Se presentan a continuación algunos ejemplos:

Aceptación general por efectividad del proceso de vacunación.

Se reclama aumento de porcentaje de aforo en establecimientos de servicios, como restaurantes, bares, discotecas, gimnasios, estadios, etc.

Opiniones sobre ajustes presupuestarios que incluyan gastos no esenciales.

Discrepancias sobre medidas de protección agropecuaria e industrial, que, supuestamente, afectan las importaciones.

Críticas a los procedimientos de adquisición de medicamentos, que parece favorecer la formación de oligopolio.

Actuaciones de diputados que reflejan más acción de equipo político que de partido nacional.

Denuncias por reincorporación lenta de trabajadores con contratos suspendidos.

Lentitud en los procesos pendientes para reactivar proyectos de construcción inconclusos por abandono de los contratistas.

Y no dejan de faltar intervenciones relativas al diálogo sobre los programas de la Caja del Seguro Social, como el IVM y las modificaciones al Código Electoral.

Con miras a comprender este comportamiento y tratar de actuar responsablemente, ya que, más allá de las discrepancias grupales e individuales, pareciera que no nos van a llevar a ningún entendimiento; tengo a bien presentar unos conceptos emitidos por Jean Heynaud -Los grupos de presión- 1960, que podrían darnos luces para actuar en este multidiálogo de sordos. Veamos una síntesis de algunos de sus planteamientos.

Clasificación de los grupos de presión: reflejan la estructura socioeconómica y querellas ideológicas del país.

1-. Las organizaciones profesionales: sector patronal, agrícola, laboral.

2-. Agrupaciones de vocación ideológica: moralistas, religiosas, racistas, movimientos sociales.

Elementos de poder de los grupos de presión: son cuatro.

1-. Básicos: número de integrantes y capacidad financiera.

2-. Organización: calidad de los dirigentes, amplitud de la red de relaciones que logran constituir con el dinero (en el parlamento, ministerios, medios de información y la oligarquización).

3-. Estatus social: reputación del grupo ante el público.

4-. Acción individual y colectiva: grandes firmas y grandes negocios. Evitan actuar al descubierto y lo hacen a través de participar en agrupaciones sociales.

Métodos de presión de los grupos de presión: son múltiples y se usan en un momento u otro; son cinco.

1-. La persuasión: presentación de argumentos ante autoridad competente.

2-. Amenazas: campañas de no reelección, despidos, circunstancias de la vida privada.

3-. El dinero: financiamiento a partidos políticos; corrupción: entrega de suma global o mensualidad, nombramiento de familia, regalos.

4-. Sabotaje a la acción gubernamental: negativa a cooperar.

5-. Acción directa o prueba de fuerza: huelgas, barreras y bloqueos de vías, manifestaciones de masas.

Conclusión - aprendizaje

Consideramos que estos conocimientos son útiles para no exagerar ni subestimar el funcionamiento de los grupos de presión, pues están impregnados de subjetivismo y sectarismo, en cuanto a sus motivaciones y valores.

Finalmente, J. Meynaud (1960), presenta una evaluación general sobre los grupos de presión:

“Si bien es cierto que los grupos de presión presentan peligros, también prestan servicios”.

“Las cuestiones planteadas por ellos merecen la atención de la sociedad”.

“Su actividad tiene algo de insoportable para el ciudadano medio y para un observador profesional, si se deja llevar por su inclinación personal”.

“Buscan beneficios parciales o sectarios que a veces no perjudican al resto de la comunidad, pero a veces sí”.

“Hay densos actores de la sociedad que son incapaces de organizarse y se convierten en víctimas permanentes de los grupos de presión y pueden llevar a abusos”.

“Hasta en los casos en que es sincera la innovación al bien público se considera como una habilidad táctica o una mistificación”.

“La fuente más profunda de divergencia reside en la interpretación que se da al interés público”.

“La fórmula de ver el interés público como una resultante de la totalización de las preocupaciones particulares, es demagogia… si estas fórmulas se ponen en el papel, es difícil llevarlas a la práctica”.

“La actitud de la autoridad, siempre está encaminada a defender y enriquecer a la facción dominante”.

Al observar el contexto en que se dan los planteamientos, pareciera un diálogo de multisordos; cuando debe prevalecer la ecuanimidad y medir consecuencias.

(*) Magister en Administración de la Educación, Universidad de Nuevo México, Albuquerque, EUA; magister en Desarrollo de Sistemas Educativos con especialización en Administración de la Educación, Instituto Centroamericano de Administración y Supervisión de la Educación (Icase), Universidad de Panamá (UP); ex catedrático universitario en el área de Administración Educativa; ha ocupado cargos directivos de alta jerarquía en la UP: exdirector del Icase; y director de Currículo de la Vicerrectoría Académica.

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