03 de Dic de 2021

Columnistas

De los sucesos de un 12 de octubre hace 529 años

“La historia de la humanidad se ha forjado principalmente por la guerra y los conflictos que habitualmente se producen entre pueblos […]”.

Desde la educación primaria se nos enseña o se nos dice que el español era malo y el indígena bueno y que los europeos vinieron a saquear “nuestros” recursos. Pero no se nos explica el contexto histórico, ya que únicamente dicho de esta forma en un niño de 6 años sirve para confundir su identidad como individuo. Esta errada enseñanza generalizada lo único que persigue es intentar crear un falso espíritu de nacionalismo, mediante una enseñanza de la historia sesgada de ideologías, mitos, verdades a medias y en muchos caos ocultando la verdad.

Es cierto que la plata y otros recursos fueron extraídos de América hacia Europa en años posteriores a la conquista. Pero durante el período inicial del encuentro entre europeos e indígenas se ha satanizado el intercambio de oro por espejos, y esto era en realidad un intercambio que suplía las necesidades de unos y otros, ya que el indígena le daba valor a un objeto que nunca había visto y el español le daba otro tipo de valor al oro a diferencia de su contraparte.

Ahora bien, veamos solo tres puntos de vista sobre la historia que no nos cuentan en la escuela.

Sobre la esclavitud

La historia de la humanidad se ha forjado principalmente por la guerra y los conflictos que habitualmente se producen entre pueblos, que aún perduran hasta nuestros días (ejemplo el conflicto Palestino-Israelí), esto incluye la historia de los pueblos indígenas de nuestro continente.

En lo que hoy conocemos como América, antes de la llegada de Cristóbal Colón, existían múltiples tribus e imperios en la región, muchos de ellos tan poderosos como los incas o aztecas. Debemos recordar que estas tribus e imperios mantenían su posición poder y se expandían, mediante la guerra con otras comunidades que resultaban en la esclavitud de los perdedores con la intención de obligarlos a construir pirámides o infraestructura o para servir a la aristocracia del pueblo indígena vencedor.

Como hemos explicado, las reglas del juego eran claras, el vencedor esclaviza al perdedor. Costumbre que siguieron los europeos al conquistar el continente. Por ejemplo, muchas de las victorias de los españoles contra pueblos o imperios indígenas fueron producto de la ayuda de otros pueblos indígenas rivales que deseaban derrocar del poder (mediante la muerte) al cacique gobernante. Por ejemplo, Vasco Núñez de Balboa y Francisco Pizarro forjaron alianzas con pueblos indígenas para alcanzar sus conquistas.

Ahora bien, ¿cómo llegaron los negros al continente? La respuesta podrá sorprender a algunos, ya que los jefes de las tribus africanas vendían como esclavos a sus vasallos, es decir, los africanos comerciaban con su propia gente. Lo que nos dice que los europeos compraban a los esclavos, ya que no existían a inicios del siglo XVI colonias en África en la magnitud en que se produjo siglos posteriores.

Por lo tanto, contextualicemos, la esclavitud hace medio milenio atrás era considerada normal a nivel mundial. Y la misma se producía por venta o por dominación bélica.

Hoy en día, esta práctica es impensable, pero sería un error que conllevaría a opinar con ignorancia, si juzgamos con la mentalidad del 2021 los sucesos de hace más de 500 años atrás.

Sobre la dominación de unos sobre otros

No fue a consecuencia de las armas o de las guerras entre europeos e indígenas que murió una gran cantidad de nativos. El intercambio de gérmenes, las bacterias y, por lo tanto, de enfermedades fue lo que diezmo a la población indígena del continente americano. ¿Por qué no fue al revés? La sociedad europea, al estar organizada en ciudades más pobladas, hacinadas e insalubres y por el mayor contacto con diferentes comunidades humanas y animales, desarrollaron organismos más resistentes que los que tenían los indígenas. Esto fue un factor determinante en la victoria de un grupo sobre los otros.

Por otro lado, los españoles traían caballos y perros entrenados, cuestión que sorprendió a los indígenas, ya que no existían tales animales en América (entre los alanos españoles se destacó Leoncico).

Las armas también fueron fundamentales, ya que el acero en espadas y armaduras, que era desconocido para los nativos, terminó por inclinar la balanza a favor de unos versus únicamente los arcos o las armas de piedra y hueso.

Por último, la escritura. La escritura en Europa ya se había desarrollado y extendido hace siglos atrás. Pero en América no existía (quizás solo el Imperio maya de forma muy rudimentaria había desarrollado una especie de comunicación escrita, pero este imperio ya había caído antes de la llegada de Colón). Este factor fue decisivo, ya que la comunicación escrita fue un catalizador de desarrollo para los pueblos que la implementaron. Con la escritura se permitía tener registros precisos de los acontecimientos, perpetuar el conocimiento, aumentar el alcance de las comunicaciones y, por ende, representaba una ventaja militar.

Sobre la nacionalidad y la identidad

No existía, en 1492, un sentimiento de unidad como lo conocemos hoy en día entre los cientos de comunidades indígenas del continente americano. Como ya hemos explicado, existían múltiples comunidades que se encontraban en constantes disputas de poder. Por lo cual mal podemos afirmar hoy la existencia de un espíritu “nacionalista” en aquella época. No existía tal concepción de “ser panameños”, por ejemplo.

Nuestra identidad como panameños realmente viene a formarse con la llegada de los españoles, y con el intercambio cultural que se produjo. Nuestras tradiciones dominantes (religión, pensamiento, vestimenta, educación, forma de organización política, económica y social, etc.) son europeas con influencia afro, indígena o asiática.

Por eso no debemos renegar del 12 de octubre de 1492, ya que sin ese suceso no existiría el “sentir panameño”. No podemos negar u odiar nuestra identidad. Debemos conocerla tal como fue sin mentiras u oscuridades convenientes.

Me llama mucho la atención también el doble discurso que existe en nuestro país, por un lado, nos enseñan a odiar a los europeos y a defender a los nativos, pero por otro lado no nos interesan los indígenas que se encuentran en la comarca, están olvidados y no interesa su cultura ni conocerla y, aún peor, lo vemos como un atractivo turístico pagando planes vacacionales para ver esa “cultura”.

Para finalizar, recordemos que unas de las formas de dominación política más exitosas en la historia son la religión y el nacionalismo. A los gobernantes les conviene crear condiciones de obediencia mediante estas dos formas, por ejemplo, los reyes debían sustentar su posición de poder diciendo que eran elegidos por Dios y por eso los demás debían obedecerlo. Con la creación de un espíritu nacionalista es muy fácil decirle al pueblo que vaya a morir por el país en las guerras, cuando en verdad morían a favor del gobernante.

Recordemos que el discurso político influye en nuestra educación y en los temas de estudio o en la forma en que se quiere que los niños aprendan.

Debemos hacer cumplir el artículo 93 de la Constitución Política de Panamá, que establece que es finalidad de la educación panameña fomentar en el estudiante una conciencia nacional basada en el conocimiento de la historia. Pero esa historia no debe ser selectiva, o memorizando fechas y personajes, la historia debe enseñarse desde una perspectiva multidimensional y, para entenderla, debemos contextualizar.

Abogado, docente, analista político.

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