07 de Dic de 2021

Columnistas

El extraño recorrido del Acta de Independencia de Panamá

Panamá, el Centro del Universo, como la calificó Simón Bolívar fue vista con codicia por monarcas y mandatarios de países poderosos, pues representaba el paso de medio mundo al otro medio

Entre el 10 y el 28 de noviembre de 1821 varios levantamientos regionales dieron fin a la sumisión colonial y Panamá se independizó de España, anexándose a Colombia, que nació unida a Venezuela y Quito. Su Constitución acababa de firmarse en Villa del Rosario de Cúcuta el 6 de octubre de 1821.

Panamá, el Centro del Universo, como la calificó Simón Bolívar fue vista con codicia por monarcas y mandatarios de países poderosos, pues representaba el paso de medio mundo al otro medio, evitando el Cabo de Hornos, para ir de San Francisco a Nueva York y de Caracas a Los Ángeles.

Colón, Hernán Cortez y Vasco Núñez de Balboa lo adivinaron y en 1529 el emperador Carlos V de Roma y I de España ordenó caminos terrestres y fluviales para unir los dos mares. Inglaterra, Francia, Alemania y Rusia la envidiaron.

Incluso en 1790 Francisco de Miranda, precursor de la Independencia americana, propuso a William Pitt, primer ministro británico, el tránsito de los buques ingleses por un futuro canal en Panamá, si apoyaba la liberación de América del sur.

Todos querían con Panamá.

A las 11 de la mañana del viernes 20 de julio de 1810, en la Plaza Mayor de Santafé de Bogotá, se trenzaron a puño limpio el chapetón José González Llorente y los criollos Francisco Morales y su hermano, por un Florero que se convirtió en pretexto parala revuelta que puso preso al Virrey de la Nueva Granada, don Antonio José Amar y Borbón y dio inició a la lucha por la independencia.

Mientras Colombia se sublevaba por la opresión, la discriminación y la pobreza, en Panamá la economía boyaba luego de la autorización del rey, en 1808, para el comercio con las islas del Caribe.

Florecía el contrabando y se enriquecían los comerciantes, que apoyaban con oro a España contra Napoleón y aportaban un “donativo patriótico” contra los libertadores del sur de América. Por eso el grito de independencia de Colombia no fue bien visto en el Istmo, hasta que en 1814 el rey prohibió el libre comercio con sus colonias y entonces los comerciantes se convirtieron en independentistas.

De la conquista a la colonia

La organización colonial fue una estructura de sumisión para mantener subyugados a los indios y menospreciados a los criollos, cuyo descontento se desbordó con las "reformas borbónicas", que aumentaron los impuestos.

Intentando evitar que España perdiera sus colonias, llegó a Panamá en agosto de 1821 el mariscal Juan de la Cruz Mourgeón y Achet, con una carta del rey que lo hacía virrey de los territorios que lograra recobrar. Reunió hombres, saqueó iglesias y salió con su ejército para el sur el 22 de octubre de 1821, dejando pocos soldados a cargo del militar José de Fábrega, simpatizante de la independencia.

Rufina Alfaro, empleada del cuartel, avisó la salida de la tropa a Segundo Villarreal quieninició la rebelión que culminó con el grito de independencia en Los Santos el 10 de noviembre de 1821 y enPanamáel 28, día en que se suscribió el Acta de Independencia de Panamá de España. Fábrega escribió a Bolívar:

Excelentísimo Señor: "La villa de los Santos fue el primer pueblo que pronunció con entusiasmo el sagrado nombre de la Libertad y enseguida casi todos los demás pueblos imitaron su glorioso ejemplo".

Bolívar, en enero de 1822, envió una nota con su edecán Daniel Florencio O´leary:

" Panamá, el centro del Universo, es libre por su propia virtud. El Acta de la Independencia de Panamá es el documento más glorioso que puede ofrecer a la historia ninguna provincia americana".

Aquel sagrado documento comenzó un extraño recorrido. En agosto de 2021 Rubén Ho Guerra publicó que el Acta de Independencia de Panamá se encuentra en Colombia y que de ella se sacó la copia fotostática que se entregó al profesor Ernesto J. Nicolau, quien la llevó a Panamá. También dice que Luis A. Alfaro fue a Colombia en 1890, “tomó una copia del Acta original y la regaló en 1891 al Concejo del distrito de Panamá” y, finalmente, que “los originales deben ser solicitados a Colombia como prueba de amistad en este bicentenario”.

Me impuse la tarea de buscar el Acta en los archivos históricos de Colombia, sin resultados positivos y acudí al presidente de la Academia de Historia de Ocaña, Luis Eduardo Páez García, quien contactó al ex director del Archivo General de la Nación Armando Martínez Garnica. Éste le respondió que: “el acta original estaba en el Libro de actas del Ayuntamiento constitucional de la ciudad de Panamá y que una copia sacada de ese libro se envió a Bogotá y se publicó en la Gaceta de Colombia. Dicha copia fue remitida para conocimiento del Gobierno de Colombia yno es el original, que debe reposar en Panamá.”

Martínez se comunicó con el historiador panameño Alfredo Castillero Calvo, quien acababa de publicar su maravilloso “1821 la independencia de Panamá de España y su época” donde informa que “localizó la copia del acta en el Archivo General de Indias, Panamá 302”. Y que “Tan pronto se declaró la independencia, José de Fabrega envió copia manuscrita del acta a Juan José Cabarcas, en Madrid.

Esto nos confirma que nada se sabe del original, solo que el acta se imprimió en la imprenta de José María Goytía, la única que existía en Panamá, pero no hemos visto evidencia al respecto.

Otro aspecto curioso es el marco de doble línea y arabescos del Acta, que trae un escudo de Colombia aprobado 65 años más tarde, en 1886 y otro a la izquierda que no he identificado. A la derecha está el escudo de Colombia de 1821.

El acta tiene firma de Luis A. Alfaro de 1890 quien presumiblemente es el autor del marco y los escudos.

Se menciona que del acta que reposa en Bogotá se envió una copia fotostática a Panamá, pero la primera fotostática la hizo en 1938 en Nueva York, Chester Floyd Carlson.

En conclusión, nadie sabe dónde está el acta original de la Independencia de Panamá de España, ni quien, ni de donde se extrajo la copia que actualmente circula y que todos conocemos. Es un reto para los investigadores e historiadores panameños. 

El autor es cónsul general de Colombia en Panamá

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