28 de Nov de 2021

Columnistas

Oda al Mes de la Patria: hace falta un historiador

“[...] la Ley que regula la profesión de la Historia, [...], crea el cargo de historiador para puestos públicos”

Para la última semana de octubre, en una conversación con estudiantes, saltó de improviso una pregunta: “¿Profesor, por qué es necesaria una ley para la profesión de Historia?”. Mi respuesta fue inmediata, pero incomprendida a la vez. Porque hacen falta historiadores.

Los jóvenes no capturaron al vuelo lo que quise decir y sus miradas atónitas mostraban confusión.

Pues sí, así como lo he dicho y, aunque parezca difícil de creer, hace falta un historiador. Si bien en Panamá han existido historiadores desde tiempos remotos, los mismos han estado en una condición marginal y excluida durante todo el Periodo Republicano, pues nunca han existido en el manual de cargos del Estado, es más, mientras existen infinidad de profesiones y oficios en ese manual, pero los historiadores no existen, o sea, no hay cargos estatales que los reconozcan como profesionales de la Historia.

En este sentido la Ley que regula la profesión de la Historia, por primera vez en la historia, valga la redundancia, crea el cargo de historiador para puestos públicos. Pues bien, el Estado panameño ha dejado a un lado la labor del historiador en múltiples tareas sumamente enriquecedoras para nuestra identidad nacional. Los historiadores, por una eternidad, hemos entrado a los museos solo para acompañar a nuestros grupos del colegio o la universidad, sin entender que nuestros museos son verdaderos hervideros de producción investigativa digna de historiadores panameños, quienes deben ser llamados para escribir la historia en estos recintos que trasmiten a las futuras generaciones su identidad y pertenencia a esta nación.

A ver ¿cuántos historiadores conocen que escriben investigaciones para guiones museísticos? O, ¿cuántos conocen que desarrollan libros-catálogos de las piezas de esos museos? Yo conozco a muchos que pueden hacerlo, siempre y cuando una ley les dé la oportunidad; pues, como están las cosas, los historiadores seguirán siendo meros visitantes de los museos e invisibles para su participación. La ley abre el espacio negado por años al historiador de escribir su historia en sus museos, ni mencionar las exhibiciones que podían brindar los historiadores en los museos del interior. Historias propias, con pertenencia a sus pueblos, a su gente en particular, a sus costumbres y sus tradiciones.

¿Existe en Panamá el cargo de historiador de archivo?, pues, no, y con esta ausencia se pierde la oportunidad de todas las instituciones públicas de tener archivos referenciales y archivos históricos que enriquezcan el poder institucional y oferten fuentes fidedignas y bien catalogadas para el fortalecimiento de la transparencia y la democracia. En materia de archivos históricos hace falta un historiador, o ¿creen que aún no?

En Panamá no se ha considerado siquiera la posibilidad de cargos para historiador en centros documentales, que logren compilar científicamente toda la información sobre megaproyectos de infraestructuras, que serían apreciados por las futuras generaciones, tal como será apreciada esta labor hecha únicamente durante la ampliación del Canal.

Sí... hace falta un historiador en centros de investigación públicos, donde salgan las investigaciones que el Estado necesita para renovar ejes temáticos educativos, museísticos y de conmemoraciones pertinentes a la nacionalidad o a la historia regional de cada provincia. Ese historiador público tampoco existe en este país. De hecho, nunca ha existido ni en cargo ni en función.

De pronto hace falta un historiador en los proyectos culturales de cada municipio, o del municipio que bien quiera impulsar su historia como oferta de turismo bien sentada.

A lo anterior, la extrañeza de los jóvenes no se hizo esperar. “Profesor, nunca había visto así ese panorama, pero entonces, ¿por qué tanto problema con esa ley, por querer dar idoneidad exclusiva para el nacional? “Es lo que no entiendo”, respondo, “la ley no prohíbe la contratación de historiadores extranjeros en todo lo referente a la enseñanza universitaria, tampoco limita la participación de estos en centros de investigación de tipo asociación de interés público, pues sus integrantes no son considerados funcionarios”. De hecho, la ley no impide el desarrollo de investigaciones, publicaciones y divulgación de historia a ningún nacional o extranjero. Sin lugar a duda, esta Ley, sería el mejor legado que podríamos heredar a las futuras generaciones de panameños y panameñas, sobre todo a los jóvenes estudiantes de historia a nivel universitario, en el contexto de la celebración del bicentenario de la independencia de Panamá de España.

Profesor de Historia, UP.

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