05 de Dic de 2021

Columnistas

Mujer, violencia simbólica y canciones

“[…] quienes han estudiado sobre el tema de la violencia contra las mujeres en la música, indican […] que la educación, tanto a nivel familiar como educativo, es la clave contra la violencia simbólica, […]”

La Ley 82 de 2013 establece varios tipos de violencia contra las mujeres, sin embargo, no todas las categorías previstas constituyen una violencia visible, como sucede, por ejemplo, con la violencia física que deja huellas: moretones o quemaduras en el cuerpo de la mujer; a diferencia de la violencia psicológica que los golpes son invisibles (ej. “gaslighting”), o en la violencia simbólica que pasa desapercibida, y se normalizan y reproducen esas prácticas culturales patriarcales.

Hablar de violencia simbólica es referirse a aquella que se manifiesta a través de “los mensajes, íconos, o signos que transmiten o reproducen estereotipos sexistas de dominación o agresión contra las mujeres en cualquier ámbito, público o privado, incluyendo los medios de comunicación social”.

Se trata de una violencia sutil, dulce, perversa que se proyecta mediante el lenguaje en ocasiones con expresiones directas hacia la mujer que son degradantes, pero socialmente toleradas, conocidas como micromachismos, que dicen así: “pareces vieja”, “calladita te ves más bonita”, “se lo buscó por andar vestida así”, “tú no aprendes”, “los hijos son de mamá”.

Pero también, la violencia simbólica la apreciamos a través del género musical de canciones de ayer y de hoy, que generan un discurso que favorece la discriminación y la sumisión de la mujer, y en las que el reggaetón y las canciones mexicanas han sido catalogadas como las más machistas.

Iniciamos así, con las canciones de José Alfredo Jiménez, con “La media vuelta”, que, con romanticismo, y un amor posesivo, controlador, expresa “yo soy tu dueño”, la del “Rey”, tan cantada, que dice “pero sigo siendo…, o en otras, la compara a un animal en “Te solté la rienda”.

En “Mátalas”, de Alejandro Fernández, dice “amigo voy a darte un consejo, si quieres disfrutar de los placeres, consigue una pistola, si es que quieres, o cómprate una daga, si prefieres y vuélvete asesino de mujeres”, o “prefería verte muerta que con otro hombre”, en “Run for your life” (The Beatles).

“Y seguiremos escuchando las canciones machistas, pero luego de lo explicado, de ahora en adelante con una visión crítica, sabiendo que la censura no es la solución […]”

Y, también tenemos la de Kevin Roldan & Cali & El Dande, “La muda”, que dice “Quiero una mujer bien bonita, callada, que no me diga náaa, que cuando me vaya a la noche y vuelva en la mañana no diga náaa”. En la misma línea, la de Carlos Vives, “La celosa”, que dice que le gusta la parranda… “y si acaso no regreso por la tarde, volveré al siguiente día en la mañanita…, todo eso son amores pasajeros y a mi casa vuelvo siempre completito”, y con “Cuatro babys” (Maluma) que dice “me dan lo que quiero… cuando yo les digo, nunca me ponen pero”.

Con “Picky” (Joey Montana), el acoso es una broma, mientras que con Alejandro Sanz y Jessy & Joy, en “No soy una de esas”, se fomenta la cultura de la violación, en ella la mujer no quiere nada más, y el chico insiste y dice que ya es muy tarde para echarse atrás.

Ni que hablar del Príncipe de la Canción, José José, en “Cuando vayas conmigo”: “no mires a nadie, tú sabes que yo no consiento un desaire”, y en “Almohada”, “que se queda callada toditas las noches sin ningún reproche. Por eso te quiero”.

Y, en el género musical infantil, tenemos “Arroz con leche”: “me quiero casar… con una señorita que sepa planchar, coser, multiplicar”, dándole el valor a las tareas del hogar de la mujer y no a lo que es, o el machismo salvaje, en “don Federico mató a su mujer /la hizo picadillo/y la puso en la sartén”.

Y seguiremos escuchando las canciones machistas, pero luego de lo explicado, de ahora en adelante con una visión crítica, sabiendo que la censura no es la solución, ya que no puede responsabilizarse de manera exclusiva a la música, cuando existen la publicidad, TV, el cine, la pornografía, que contribuyen a fomentar y a reproducir el machismo y todo tipo de violencia contra la mujer.

En definitiva, quienes han estudiado sobre el tema de la violencia contra las mujeres en la música, indican (Viñuela Suárez, Gómez Escapada) que la educación, tanto a nivel familiar como educativo, es la clave contra la violencia simbólica, hay que concientizar a los jóvenes y mujeres para que estén en capacidad de identificar el machismo en las letras, así como en todas sus formas, a fin de que no asimilen, o queden atrapados en esos valores, porque con ello solo se normalizan comportamientos abusivos y machistas contra las mujeres.

Catedrática de Derecho Penal, UP.

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