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20 de Ene de 2022

Columnistas

Kliksberg: retos éticos pospandémicos

“La lectura de la obra es un regalo para todo el que quiera abrirse a pensar sobre la importancia de la ética en esta “nueva normalidad” que estamos construyendo entre todos: que es mucha”

El balance de la pandemia es difícil de cerrar. Así como para cuadrar la caja de un negocio dinámico se fija una hora de cierre, hasta allí se reciben ingresos y se contabilizan egresos, para poder hacer el balance, la pandemia aún no nos permite definir una hora de cierre.

Al no conocer cuándo será el final o si lo habrá, mucho menos se puede hacer un arqueo -y no me refiero a económico, exclusivamente- que permita conocer todas las afectaciones y cuáles son las acciones eficientes de recomposición.

Ahora bien, lo que definí en junio de 2020 como “efecto tsunami” de la pandemia, sí nos empieza a dejar claros algunos retos para enfrentar. La definición de esos retos viene por ruta de la reflexión profunda, nunca acertaremos si pretendemos entender lo acontecido desde un análisis superficial.

Alguien que nos muestra que se ha dedicado a reflexionar, haciendo buena parte del trabajo por la sociedad, es el gurú de la Responsabilidad Social Corporativa (RSE), Bernardo Kliksberg, al publicar su más reciente libro “Retos éticos de la postpandemia”.

Kliksberg, a quien más de 40 universidades de América, Europa y Asia han otorgado doctorados “honoris causa”, se revela como lo que es, un pensador global para fijar los puntos sobre las íes en una materia de la que ya se pueden hacer sumas y restas para saber que deja mucho pendiente, sobre todo en los países con las mayores desigualdades y allí Panamá, lamentablemente, tiene que levantar la mano.

La edición del libro es mérito de la conjunción de dos voluntades que han estado trabajando por visibilizar estos temas en Panamá, Dacil Acevedo y Raquel Robleda, fijando la necesidad de “pensar globalmente” para “actuar localmente”.

Estuve invitado a presentar unos comentarios durante el lanzamiento del libro del doctor Kliksberg, si ya el honor no era alto, se sumó el acompañar a Orit Btesh, quien, en esta materia de Responsabilidad Social Corporativa, tiene toda la autoridad para hablar desde el ejemplo.

La lectura de la obra es un regalo para todo el que quiera abrirse a pensar sobre la importancia de la ética en esta “nueva normalidad” que estamos construyendo entre todos: que es mucha.

Desde su capacidad para pensar, Kliksberg, obliga a pensar a una sociedad que finge no tener tiempo para pensar. Posiciona el tema, sin lugar a duda. Establece la RSE como definidora de retos y aglutinadora de soluciones.

Con lenguaje sencillo y lógica impecable, marca las tendencias más que para la pospandemia, para el próximo lustro, porque demuestra garbo al apuntar a los “retos” que, aunque se quieran pasar por alto, están allí, cual elefante en la sala, como le gusta decir a los norteamericanos.

Sus aportes van de lo preciso y evidente, como la urgencia del combate a la “reunionitis”, el respeto al tiempo familiar o la necesidad de un liderazgo ético a “temas pesados”, como la discriminación racial, el estrés hídrico severo, derechos humanos, cambio climático, sustentabilidad o voluntariado (en serio).

Casi coloquialmente, la obra hace un paseo por estos y más temas, todos cargados de ejemplos absolutamente concretos, que hacen al lector sentir que salta de un texto teórico y elevado a un manual práctico y sencillo, entre una página y la siguiente. Amén de mantener la magia a que todo libro aspira, que quien lo tiene en la mano no quiera cesar la lectura.

Para aquellos que, por la modestia de mi invitación a leer el libro, puedan interpretar que la lectura no aporta data de peso, quedarán gratamente sorprendidos, al constatar que a lo largo de todo él encontrarán cantidad de menciones y citas a informes, reportes o documentos que van desde el barómetro de Edelman hasta las últimas publicaciones de las más destacadas universidades a nivel mundial.

El autor que, además de pensador profundo, tiene el don de ser un buen maestro, logra involucrarnos en enfrentar estos grandes retos éticos que nos deja la pandemia, sembrando el sentido de la responsabilidad personal, al convencernos de que, ante lo grande de las tareas, podemos no estar obligados a completarlas, pero no podemos desatenderlas.

Abogado, presidente del Grupo Editorial El Siglo - La Estrella de Panamá, GESE.