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25 de May de 2022

Columnistas

El siglo XXI, es nuestra oportunidad

“Sin prebendas o canonjías, queremos un Panamá unido, pero con dignidad”

Después de los eventos conmemorativos en ocasión del advenimiento del nuevo siglo XXI, nuestro país se abocó a nuevas versiones e iniciativas, con la finalidad de afrontar nuevos retos para el crecimiento y desarrollo económico. Actuamos desde las perspectivas gubernamentales en combinación con las del sector privado, se liderizaron esfuerzos dirigidos a garantizar el sostenimiento y dinamización de los tres sectores económicos.

Como país, conformamos un porcentaje de la economía global muy dinámica y significativa, somos conocidos con el seudónimo de “los canaleros”, por ser el pueblo que luchó y asumió con responsabilidad la administración y operación del canal interoceánico de Panamá, con crecimiento exponencial acorde al desarrollo marítimo y del comercio mundial; además, sobresalimos en el aprovechamiento de la ubicación geográfica, con un pujante Centro Financiero Internacional, cuya creación data de finales del siglo pasado. El mismo estableció condiciones y otorgó facilidades financieras para la economía local, contribuyendo al robustecimiento de la industria del turismo, que alcanzó una capacidad extraordinaria de servicios y alojamientos, que van desde el más austero hostal hasta los hoteles que ofrecen atención y atractivos con los mejores estándares en la región. En el proceso de crecimiento, logramos la conformación de un sistema multimodal de primer mundo, además de la ampliación de zonas francas alternadas con el centro de concentración regional de grandes multinacionales denominado Panamá-Pacífico y concretando con el oportuno HUB de las AMÉRICAS.

Nuestros nacionales denotan orgullo nacionalista, producto del resultado de gestas históricas, algunas incruentas, pero dignas, a manos de sobresalientes hidalgos panameños durante el siglo pasado como República soberana. Todo está escrito con notoriedad en los anales y registros de la historia.

Siempre aspirando a marcar hitos importantes es la tónica a mantener, sin embargo, después de logrados grandes avances obnubilados no nos escapamos de algunos “patinazos” que rayan en penosas e imperdonables y deficientes acciones, que, en principio, atañen a la unidad principal de la sociedad, la familia, derivando en padres de familia ausentes y con el agravante de desidia en el desempeño y garantías por parte de la esfera gubernamental, a pesar del mandato establecido en nuestra Carta Magna, se ha descuidado flagrantemente nuestro punto medular más importante, la EDUCACIÓN, nuestro pilar y punta de lanza para el desarrollo y superación de nuestros nacionales. Ahora bien, supuestamente, considerada como la ESTRELLA de las acciones políticas del presente Gobierno, lo que sí es cierto es que han desatendido y puesto a un lado la EDUCACIÓN. Es reprochable que nuestros estudiantes en las escuelas oficiales reciban una simiente pobre como enseñanzas de manos de profesionales de la educación, que incluyen a rectores, decanos, directores, administrativos, profesores y maestros, en un elevado porcentaje, muy bien pagados y también muy mal preparados y/o actualizados. Parte de la sociedad somos testigos tristes de la mediocre calidad e involución ante la avanzada EDUCACIÓN globalizada, generando una caída estrepitosa que recae sobre nuestros hombros, como un rotundo FRACASO.

Ahora bien, proponemos que, con suficiente sentido común, es oportuno desinflar ese globo de B/.3500MM de la planilla estatal y la exagerada suma de B/.4000MM en subsidios que requieren ser reevaluados y reubicados para el desarrollo nacional y elevación de calidad y mejoramiento de  infraestructuras educativas, la competencia con rendimientos y desempeño de nuestros estudiantes así lo exige.

Ahora bien, los resultados de la última prueba PISA, donde obtuvimos un triste y pírrico 71avo lugar de 79 países participantes, es el reto que debería afrontar un Gobierno y no exteriorizar dramatismos políticos; señor presidente, “cansados” estamos los panameños de esperar por un líder con solvencia emocional y decisiones de Estadista.

No más restriegue de los ineptos del pasado y sí, más bien, ponga en el lugar que corresponde a tanta ralea corrupta enquistada en su Gobierno. Ya basta de conformación de comisiones que es una acción  que desdice de un mandatario sólido en el poder, que no parezca la parodia de “ese muerto no lo cargo yo, que lo cargue el que viene después”.

El otro “basta y hasta aquí”, le proponemos el secado del “caldo de cultivo” en el que tienen inmersos los seudopolíticos a muchos adolescentes y jóvenes como materia prima de vulnerables y desposeídos de oportunidades sin espacios que les permitan superar etapas marginales y, por el contrario, con el único valor “electorero” y conveniente a sus intereses aviesos.

Sin prebendas o canonjías, queremos un Panamá unido, pero con dignidad.

Ingeniero, político.