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22 de May de 2022

Columnistas

Cabalgata de las valquirias sobre Rusia

"[...] tanto China como Rusia han perdido cruentas guerras contra Japón. Las dos veces fueron derrotados aparatosamente por la técnica militar, disciplina e inteligencia japonesa"

La quincena pasada, gracias a la apertura que han permitido los controladores de la pandemia, acepté una invitación para cenar en un lujoso restaurante nipón de Penonomé, en donde curiosamente pende un pequeño letrero en la entrada con dos párrafos, uno en japonés y el otro en español. El español dice: “Una mano lava la otra y las dos lavan la cara”. Me imagino que el escrito japonés significará lo mismo. Me dije: “Bueno, aquí voy a descansar de tantas noticias bélicas de Rusia, Ucrania, la OTAN y EE. UU.”.

Hice señas y pedí recomendación a una de las diligentes muchachas, que me ofreció, con sobrada diligencia y advertencia que podría sufrir pesadillas en la noche, la deliciosa y carísima sopa japonesa llamada Shoyu Ramen. ¡Qué ricura! Pero me invadió el sueño, especialmente a mí, que me acusan de dormir profundamente roncando como un obeso pescador borracho. -La sopa me dio pesadillas siempre, la sopa sí que me afectó y ¡muchísimo!- Entonces, pues los invito para que “legan y se instruigan”, como decía una de mis abuelitas lindas y queridas y se enteren de las armas futuristas niponas, que son un poquito más pequeñas que las que utilizaron en el filme de ficción MIB (Hombres de Negro), en donde los protagonistas fueron Will Smith (hoy actor abofeteador) y Tommy Lee Jones, mientras que el recién abofeteado, el “chombito cómico” Chris Rock, como no tenía chistes tan sangrantes en ese tiempo, no fue contratado ni como suplente de doble.

Resulta que tanto China como Rusia han perdido cruentas guerras contra Japón. Las dos veces fueron derrotados aparatosamente por la técnica militar, disciplina e inteligencia japonesa. La conflagración sino-japonesa fue del primero de agosto de 1894 al 13 de abril de 1895. El desmadre ruso-japonés fue del 8 de febrero de 1904 al 5 de setiembre de 1905, constituida en una de las humillaciones más grandes que haya tenido Rusia después de Cristo.

No tengo ningún dato, pero periodistas que viven investigando dicen que los japoneses solitos, a pesar de que están cómodamente debajo de las garras del águila norteamericano, han trabajado y perfeccionado técnicas para el futuro, como para paralizar los misiles nucleares de cualquier tamaño, velocidad y poder. Estos armamentos son transportables con mucha facilidad, casi portátiles y no hay necesidad de construir mamotretos para guardarlos. Estas escopetas modernas tienen inscrito el nombre del almirante TOGO, quien acabó con los fortachones rusos aquella vez. De manera que los dispositivos de chinos y rusos fueron paralizados en un abrir y cerrar de ojos, sin necesidad de maltratarlos ni derramar los caudalosos ríos de sangre de 1894 y 1904. Los gringos no participaron, sorprendidos, al igual que todo el poderío occidental, pues la técnica está 19 años por delante de ellos, solo Alemania aportó al final feliz, la dramática pieza clásica de R. Wagner que sobrevoló todo el inmenso territorio ruso capado del poder de sus tenebrosas armas nucleares.

De manera que ustedes, mis venerables ancianos, aún sin deleitarse en cualquiera de estas noches con la famosa sopa nipona Shoyu ramen, escuchen en sus casas el armonioso estruendo musical del sonar de los trombones, perseguidos por la furia de flautas y violines, platillos, bombos y trompetas de esta genial obra músical: CABALGATA DE LAS VALKIRIAS, pieza que escuché por primera vez hace años, minutos antes de los cantos de los gallos, agradeciendo entonces a la Deutsche Radio philharmoie y ahora a la sopa nipona Shoyu Ramen.

Economista, escritor costumbrista.