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27 de May de 2022

Columnistas

Facultades de Comunicación Social, hora de innovar

El próximo mes de junio, la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de Panamá tendrá elecciones para escoger un nuevo decano. Este nuevo decano no debe ser una figurita más ni un improvisador de libretos académicos (...)

María Pérez culminó satisfactoriamente sus estudios de periodismo en una facultad de comunicación social de la localidad. Su sueño dorado siempre fue laborar en un medio de comunicación. Y el sueño se hizo realidad. Logró colocarse en una televisora muy exigente con sus empleados, pero no demoró mucho en el puesto. Al parecer carecía de ciertas competencias y le dieron de baja.

Esta baja a María le causó un tremendo trauma que aún no supera, y no es para menos.

Ella había afincado sus esperanzas en este, su primer trabajo, pero el destino le jugó una mala pasada. Creía que lo tenía todo para comenzar a triunfar, y en la gatera quedaron truncados sus sueños. Pero, ¿por qué?, se preguntaba María. Como todo universitario apostaba a su preparación académica. Nunca encontró la respuesta.

Pero si hay respuesta y también culpables. Las Facultades de Comunicación Social tienen que ver mucho con la suerte que corren sus egresados, también, por supuesto, el formado. El desarrollo de la globalización y el inicio de la revolución tecnológica trajeron consigo nuevos escenarios de la comunicación y la construcción de una nueva realidad gracias a las redes sociales, por lo tanto, estas unidades académicas están obligadas a cambiar el chip para hacerle frente a los nuevos desafíos profesionales de sus graduandos.

Urgen entonces reformas en todas las carreras que se imparten en estas facultades para que sean competitivas y no provoquen más frustraciones entre sus estudiantes. Pero estos cambios no deben ser cosméticos como lo han hecho algunas. Todas estas transiciones deben analizarse con cuidado y con personal capacitado e idóneo. No puede ser que un docente que jamás ha ejercido su profesión quede de la noche a la mañana laborando contenidos curriculares que distan mucho de las problemáticas actuales.

Una pregunta que se hacen los estudiantes de las carreras de comunicación social y periodismo cuando están por egresar es: y ahora ¿qué me espera? Aunque los estudiantes han pasado cinco años por una universidad, cuando realizan sus prácticas profesionales perciben que los conocimientos que recibieron en la universidad -aunque sí les sirve para el desarrollo de su profesión- distan mucho de lo que se les pide en la realidad.

Entonces llegó la hora de hacer cambios y pensar en grande porque nuestra realidad laboral no perdona, tampoco los empleadores que están al frente de los medios. La irrupción de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (de internet a las tabletas y los celulares inteligentes, de Tweeter a los portales de noticias) está cambiando a toda velocidad la forma en que se conciben los medios, su relación con el público y los procesos de construcción de las noticias.

Es obvio que nuestros egresados estarán mejor preparados si sus estudios son más específicos. ¿Qué significa esto? Que nuestras facultades deben dar un giro de 360 grados a su oferta académica. Las carreras ya no serían sólo de licenciaturas (tres niveles) también de postgrado (de especialización y dos años). Para poder obtener el título el estudiante debe completar obligatoriamente todo el ciclo. Por supuesto que habría opciones en las especializaciones. En otras palabras, un título genérico en comunicación, con diferentes especialidades.

Esta oferta conllevaría, además, la formación de estudiantes en gestión empresarial, auto trabajo, teletrabajo y adaptación a nuevas tecnologías. También hay que fomentar el conocimiento de idiomas y el aprendizaje de nuevas técnicas de búsqueda de información.

En el caso del periodista, para poner un ejemplo, podrá ser redactor, responsable de prensa, investigador, docente, consultor de comunicación y gestor y editor de portales.

Significa también que nuestras universidades no pueden hacer caso omiso al creciente número de egresados frustrados frente a las competencias que pide el mercado laboral.

También esta es su responsabilidad: lograr que sus estudiantes se desenvuelvan satisfactoriamente en el contexto laboral.

El próximo mes de junio, la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de Panamá tendrá elecciones para escoger un nuevo decano. Este nuevo decano no debe ser una figurita más ni un improvisador de libretos académicos. Tiene que ser alguien que sepa y comprenda que las sociedades necesitan comunicadores sociales que entiendan que no es suficiente con cambiar las formas de narrar y empaquetarlas en nuevos dispositivos tecnológicos y digitales, sino que debe cambiarse la forma de pensar, de conocer, de avanzar hacia una epistemología de la comunicación que dé cuenta de las identidades sociales, de las subjetividades y de los modos de incorporarse a los procesos de socialización, y a la definición misma de la vida cotidiana y sus permanentes transformaciones en los que aporta la comunicación.

Si ese decano no llena estos requisitos continuaremos teniendo profesionales frustrados como la egresada en comunicación social María Pérez, que por carecer de ciertas actitudes o capacidades no sólo perdió su trabajo sino parte de su identidad.

Periodista y docente universitario