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28 de Jun de 2022

Columnistas

La esclavitud y su legado a grupos negros

El periodista Douglas Blackmon argumenta que “la esclavitud no terminó en los Estados Unidos con la proclamación de la emancipación de 1865; continuó durante otros 80 años (...)

Hace casi 300 años en Gran Bretaña y Estados Unidos, los argumentos dominantes contra la abolición de la esclavitud no eran de preocupación por el sufrimiento ni deshumanización humana, sino por temor a una crisis económica, considerando todos los beneficios derivados de la esclavitud.

Se estimó entonces que 25% a 40% de las actividades económicas británicas estaban relacionadas con el trabajo y la energía de esclavos, por lo tanto, se consideró “antieconómico” abolir la esclavitud.

La rentabilidad de la esclavitud superó con creces la indignación moral que había engendrado y, como dijo el académico David Puttnam: “lo que estaban haciendo era pasar completamente por alto el sufrimiento humano en la búsqueda de ganancias”.

La esclavitud, según el historiador, Dr. Claud Anderson, “despojó a los negros de su riqueza; su trabajo, y esfuerzos eran su riqueza, y después de 300 años de trabajo forzado, no obtuvieron nada a cambio”.

“No se puede crear riqueza sin trabajo, y el trabajo de los negros, lo más valioso e incalculable que poseían, creó gran cantidad de riquezas para muchos países europeos y Estados Unidos, menos para ellos”.

Los argumentos abolicionistas continuaron durante décadas hasta que la esclavitud fue erradicada parcialmente cuando el trabajo y energía de esclavos, que impulsaba la economía británica, fue reemplazada por una nueva forma de energía - la energía mecánica, producto de la primera revolución industrial que empezó en Gran Bretaña, y que mecanizó y amplió las operaciones y producciones agrícolas e industriales, y trajo consigo una oleada de innovación y nuevas fuentes de energía en las industrias, que crecieron como nunca antes. Ese acontecimiento es realmente lo que condujo a la abolición de la institución de la esclavitud - el tratamiento de los esclavos como propiedad, en el Reino Unido.

En los Estados Unidos, por el año 1850, más del 80% de las exportaciones estadounidenses eran producto del trabajo forzado de esclavos, que en ese entonces era una industria que generaba más de tres billones de dólares.

La esclavitud en los Estados Unidos duró hasta su abolición en 1865, pero muchas de las funciones económicas y sociales de la esclavitud continuaron a través de la segregación, la discriminación y las leyes deshumanizantes de Jim Crowe.

El legado de más de 200 años de esclavitud afroamericana todavía están con nosotros, y según el Dr. Claud Anderson, “ha dejado profundos daños y cicatrices psicológicas, emocionales, educativas, sociales y políticas, en un círculo vicioso de pobreza, violencia, discriminación, falta de oportunidades, encarcelamientos injustos, abuso de drogas, crimen, dependencia de asistencia social y cupones para alimentos, etc., mientras que la mayoría de la gente finge que no ha pasado nada".

El periodista Douglas Blackmon argumenta que “la esclavitud no terminó en los Estados Unidos con la proclamación de la emancipación de 1865; continuó durante otros 80 años hasta el siglo XX, en lo que él llama una era de neoesclavitud".

Sobre ese punto, el presidente Abraham Lincoln había dicho que la proclamación de la emancipación tenía como objetivo principal preservar la unión más que liberar a las personas esclavizadas. Fue durante las batallas de la guerra civil que el enfoque cambió hacia su abolición.

Según los historiadores, si usamos el año 1619 como el comienzo de la esclavitud en los Estados Unidos y la enmienda 13 de 1865 como su final, creeríamos que la esclavitud duró 246 años, pero al “final” de la esclavitud, aún quedaban más de 5 millones de negros esclavizados en ese país.

Según el Dr. Anderson, “a finales del siglo XV, los marineros portugueses controlaban parte de la costa de África (la costa de oro). En aquella época, Europa era un continente empobrecido, asolado por el crimen, las enfermedades, la desorganización, etc., mientras que África era rica en recursos naturales inexplorados”.

“La mayoría de esas naciones europeas se dieron cuenta de que podían reconstruir y fortalecer Europa desplazando la riqueza, tanto material como humano de África”.

“Comenzaron entonces a succionar la riqueza material y humana de África, despoblando algunas áreas, al sacar más de 30 millones de negros de África durante casi 300 años”, y muchos líderes tribales africanos, ignorantes e inconscientes del daño que hacían a su propio país, vendieron su propio capital humano como esclavos para migajas”.

Al final de la esclavitud, como ilustra el Dr. Anderson, “los grupos blancos en Europa y Estados Unidos se convirtieron en gigantes económicos que poseían y controlaban absolutamente todo; poder, riqueza, recursos, negocios, ingresos, privilegios y todos los niveles de gobierno, mientras que los negros no tenían nada”.

“Luego, esos ex-esclavos, sin recursos y sin educación, se les dijo que estaban libres y podían ir a competir con los grupos blancos. El Dr. Anderson exclamó, ¿competir con qué?”.

El racismo, según el Dr. Anderson, comenzó en el siglo XVI cuando comenzaron a comercializar la esclavitud contra los negros. Los negros, argumenta, no pueden ser racistas. El racismo es una relación de poder entre grupos de personas en la que un grupo tiene el control de tanta riqueza, poder y recursos, que puede explotar, privar y dañar a otro grupo para beneficiarse a sí mismo. Los negros nunca han controlado tales recursos donde han podido explotar, privar o dañar a los grupos blancos.

Planificador jubilado