27 de Sep de 2022

Columnistas

“Aborto y feminismo – comportamientos inapropiados (3)”

Todo ser humano ha sido creado con un plan, un destino y un propósito por un Diseñador Supremo. Para saber cuál es tu propósito en la vida, tienes que conocer a Dios y entenderlo.

Todo ser humano ha sido creado con un plan, un destino y un propósito por un Diseñador Supremo. Para saber cuál es tu propósito en la vida, tienes que conocer a Dios y entenderlo.

Aunque hombres y mujeres enfrentan los mismos problemas existenciales en la vida, intentan resolverlos de diferentes maneras, ya que reaccionan, piensan y se comportan de manera diferente por razones biológicas, físicas y psicológicas.

El cuerpo de la mujer está diseñado por nuestro Creador para cargar y dar a luz a los bebés, por lo tanto, tienen caderas más anchas y grasa adicional almacenada para el proceso de embarazo. El hombre fue creado más fuerte, más agresivo y más dispuesto a correr riesgos, lo que lo prepara mejor para proteger a la familia y proveerla de alimento y techo.

El metabolismo masculino, dicen los científicos, “quema calorías más rápido, mientras que el femenino tiende a convertir más alimentos en grasa. Las mujeres almacenan esa grasa extra en sus senos, caderas, glúteos y brazos, y como grasa subcutánea en la capa inferior de su piel, lo que le da una sensación más delicada y suave”.

Existe una brecha obvia en la estructura biológica y fuerza física entre géneros, que se traduce en que las mujeres no pueden trabajar tan duro, durante tanto tiempo como los hombres.

En fin, hombres y mujeres son dos caras de la misma moneda – seres humanos que deben complementarse entre sí.

Pero hoy día vivimos en una cultura sometida al capricho feminista y obsesionada con la mafia alfabética LGBTQ+, que hemos adoptado y empoderado.

Hemos llegado al punto donde tratar de definir biológicamente a las personas, es considerado cruel y homofóbico por grupos de izquierda, homosexuales y feministas, porque amenaza su autoengaño. Pero al contrario, ser cruel es normalizar el autoengaño al aceptar que las personas rechacen quienes realmente son y adopten una visión distorsionada de la realidad. Reforzar esos delirios o autoengaño sí es crueldad contra personas que lo que realmente necesitan es ayuda médica o psicológica.

Eso es lo que sucede cuando negamos el orden natural, moral y el plan de Dios. Cuando quitamos importancia y solemnidad al matrimonio y a la familia y promovemos la degeneración y la autodestrucción.

El desprecio feminista por Dios, la religión y la moral las ha llevado a restar importancia al papel de los valores en la estabilidad social y a ver a bebés no nacidos como un problema y la causa de la pobreza y pérdida de libertad de muchas mujeres. No parecen entender que el aborto es el resultado negativo y perverso de un sistema social fallido y de familias disfuncionales.

Parafraseando al autor Daniel Greenfield, "el movimiento feminista ve el aborto como algo separado de cualquier causa o consecuencia, y ha adoptado la posición de que el aborto es un sacramento sagrado feminista junto con su empoderamiento, lo que ahora se ha convertido en abierta hostilidad entre los sexos, como demuestra su movimiento '#Me Too', mujeres haciéndose pasar por hombres, familias rotas y monoparentales, la sexualización de niños, y el argumento sin sentido de que la sociedad debe proteger su futuro eliminando a los niños de la ecuación".

Desafortunadamente, todas las feministas pro aborto son afortunadas de que sus madres fueran provida.

El aborto para estas feministas se ha reducido a un debate entre el derecho a la vida y la autonomía de la madre, ignorando el efecto secundario de una ruptura social provocada, precisamente, por su lucha tenaz por un mundo libre de restricciones, prohibiciones, leyes morales y valores bíblicos.

Según Greenfield, "en lugar de resolver cualquiera de los problemas sociales, la ejecución masiva anual de bebés solo sirve como conducto de eliminación para sus víctimas y como una pesadilla moral para la sociedad".

No parece haber ninguna convicción moral, ética o espiritual en estas personas. Los matrimonios, los embarazos, los partos, las relaciones entre géneros, las familias nucleares, etc., están todos en un estado de decaimiento y debilitación, y eso se lo debemos al movimiento feminista.

El aborto, según el autor Jason Whitlock, "es un problema cuya raíz está en la irresponsabilidad individual, y cuya solución comienza con el hombre y la mujer en el espejo, quienes deben dejar de buscar una solución externa, y ser la solución. La creación de un niño está bajo el control del hombre y la mujer que están juntos en la cama. Evitar un embarazo no deseado no es tan difícil, solo requiere un poco de disciplina; las píldoras anticonceptivas funcionan, los condones funcionan, la vasectomía y ligadura de trompas funcionan y la abstinencia funciona”.

Pero el respeto, los valores, honor y dignidad no tienen cabida hoy día en la discusión del movimiento homosexual y feminista. Al parecer, no hay estándares al que estén sujetas por sus conductas y comportamientos.

Estamos presenciando el descenso de nuestras sociedades a la irracionalidad, la anarquía y la impiedad, empujada por esos grupos.

En los próximos 200 años, nuestra generación será vista como una raza violenta, cruel y bárbaro que sacrificaban a bebés inocentes por ser inconvenientes; de la misma manera como ahora vemos a los romanos cuando arrojaban a cristianos a los leones para entretenerse, que entonces era socialmente aceptable.

Los padres no pueden quedarse dormidos al volante en esta revolución sexual, sabiendo que los homosexuales, marxistas y feministas están utilizando sexo, sexualidad y aborto para vender su movimiento a nuestros hijos.

Planificador Jubilado