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- 13/10/2010 02:00
Autorregulación
Varios medios de comunicación destacaron la información, hace unos días, de un niño a quien le dispararon en la vecindad donde vive. La noticia apareció destacada en las primeras planas; se daba cuenta de la condición de la víctima, su identidad y otras señas personales, fotografías en primer plano y de su estado crítico cuando recibía la atención de los médicos.
Para el público que siguió el hecho, quedó claramente establecido de quién se trataba el caso; un menor al que se supone la ley le confiere la potestad del anonimato en este tipo de incidentes, por las implicaciones que puede tener en el futuro. La privacidad de los infantes es uno de los capítulos de la Convención Internacional de los Derechos del Niño que Panamá ha adoptado e incluido en su normativa.
Hacer público o no un detalle como este en una información sobre menores, es un caso típico de autorregulación; temas de discusión de poca preferencia para los comunicadores, porque consideran que se trata de censurar o acallar aspectos, enfoques, modos con los que pueden suministrarse detalles de un acontecimiento o experiencia para llegar a la audiencia.
Para los comunicadores este asunto tiene implicaciones tan amplias, que oscilan entre los perfiles morales, pasan por los legales y generalmente pueden terminar en el campo económico o financiero. Es como un terreno de arenas movedizas.
El texto constitucional referente a la libertad de expresión establece en su primer párrafo, que es un derecho universal que se ejerce sin cortapisas. Sin embargo, el artículo también consigna que el ejercicio de esta garantía, supone responsabilidades por parte de quien la usufructúa.
Por lo general se ha escrito y reclamado mucho sobre la libertad de expresión como herramienta de la democracia; pero poco se menciona sobre la responsabilidad que ella implica.
Hace unos días se realizó un taller sobre autorregulación que organizó el Consejo de Rectores, los ministerios de Gobierno y Desarrollo Social y el Consejo Nacional de Periodismo. La poca asistencia de representantes de los medios de comunicación, es una expresión del poco interés que despierta entre esta comunidad.
Se discutió sobre las vinculaciones de la censura con la gestión informativa, con la estructura programática en los medios de comunicación y el papel que ocupa la autocensura.
Este concepto no está aún claro en Panamá. Sobre todo en el desempeño de los medios de comunicación habituados a promover una libertad extrema. Hay muy poca práctica sobre autocensura, a pesar de que las estaciones de televisión (en 1999) y la radio (en 2002) plantearon sus propios regímenes de autocensura, sin establecer cómo se iban a desarrollar.
Surge la interrogante, por ejemplo, ¿cómo se aplica la autocensura en la información de televisión, en los noticieros y la franja de telenovelas? ¿Existe algún grupo o ente dentro de las estaciones que se ocupe de esta tarea? ¿Qué criterios utilizan para definir el horario de ciertos programas, el lenguaje de los conductores de programas y las imágenes que se transmiten?
Algo semejante en la radio. Desde la instauración del código de autorregulación ¿cuántas estaciones han orientado cambios en la conducta de locutores, conductores de programas o técnicos de controles (conocidos como DJs)? ¿Con qué instrumentos cuenta la radio para evitar excesos y otros casos semejantes? ¿Cuántas sanciones se han aplicado desde la adopción de la autocensura?
Y en los diarios ¿cuántos expertos en Sexología orientan los espacios dedicados a estos temas? ¿Cuál es el criterio para las fotografías de damas semidesnudas en contraportada, en páginas del centro o en las deportivas? ¿Cuál es la orientación de ciertas tipificaciones en los titulares y palabras predilectas, como el verbo ‘joder’ y el sustantivo ‘vaina’?
Hace unas semanas, la noticia de una recién nacida que cayó en una letrina, fue desplegada en la primera plana de algunos diarios con la identidad de la víctima y la imagen de su cuerpo cubierto de excremento. ¿Adquiere algún valor noticioso esta imagen con menoscabo de la identidad de la menor?
La autorregulación tiene unos quince años de estar en tapete y, localmente se hace corredizo, pues muy pocos alcanzan a adoptarlo. ¿Cuántos medios de comunicación cuentan con un código de ética o manual de estilo donde se analice este tipo de casos?
Esta figura que pareciera un autocontrol, debe establecerse definitivamente en la gestión de comunicación, pues constituye un paso hacia la responsabilidad y el rescate de valores culturales, que parecen desaparecidos en una época en que tanta falta hacen y que pone a los medios como consistentes puntos de referencia para la sociedad.
*PERIODISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO.