• 16/03/2022 00:00

Capacitaciones en el Ministerio de Educación

“Volvemos a las clases presenciales, que requieren de un proceso gradual para que volvamos a estar en las condiciones antes de la pandemia [...]”

En mi experiencia como directivo en universidades, tuve la oportunidad de conocer los programas de capacitación, los cuales, en mi concepto, deben ser una actividad permanente, ya que dificulto que en seis semanas el educador pueda actualizarse sobre las nuevas corrientes y modalidades del proceso de enseñanza-aprendizaje.

En esa experiencia, le comenté a la directora de estos programas que a un excelente profesor de Matemáticas lo designaron como director de un colegio, y lo primero que reconoció es que en este nuevo rol tenía sus limitaciones, de manera que se ocupó de buscar una formación complementaria, que luego le permitió convertirse en profesor universitario en la formación de gerentes educativos. El aludido profesor se formó en programas de Gerencia Educativa, a tal punto que ha escrito varias obras sobre ese tema.

Cuando uno de sus libros llegó a mis manos, “Gerencia de equipos directivos”, el tema me era afín, porque estoy formado como gerente y porque he estado vinculado a la educación, y me sorprendo cuando el autor del libro es un matemático. Cuando leo el libro, me pregunté qué podemos hacer para compartir esta experiencia con los directores de centros educativos.

Conversamos con la directora de Capacitación, se mostró receptiva a que los directores tengan como formación complementaria conceptos de gerencia, pero me advirtió que debía pasar por el filtro, de presentar una propuesta y que, si los evaluadores la consideraban, se podría incluir en los programas de capacitación. En efecto, presentamos el seminario “Gerencia de los Servicios Educativos”, dentro de los parámetros del programa y se le adjudicó a la Universidad Tecnológica Oteima. El programa tuvo una buena acogida, se conformaron varios grupos en las sedes de David y Santiago.

Luego se pensó en institucionalizar este programa, para que los directivos de las escuelas se formaran en “Gerencia de los Servicios Educativos”, habida cuenta de que existían problemas administrativos que trascendían a otros niveles, porque los directores, contando con los recursos, no lo resolvían y esto se debían a deficiencias gerenciales.

En efecto hubo la intención de capacitar a los directores en este tema, pero luego la idea se perdió en el laberinto de la burocracia y no se pudo llevar adelante el programa, pero percibimos, como docente, las falencias que tiene un educador para asumir un liderazgo en organización, para formar equipos de trabajo, para trabajar en un modelo de gobernanza, en los que se incluya a otros sectores vinculados a la educación, como son los padres de familia, los municipios y organizaciones sin fines de lucro, que tengan entre sus ejes básicos la educación.

Quizás los educadores no han comprendido que, cuando se les asignan funciones directivas, cambia la naturaleza de su trabajo, que ahora son responsables de que se cumplan los objetivos de una unidad académica, que la función más importante es el liderazgo, pero también deben ser voceros, buscar y compartir información, supervisar, delegar, evaluar resultados y desde luego, para tener esas aptitudes, es necesario tener una formación gerencial, que, sumado a sus capacidades como educador, podrá ser exitoso en la gerencia de sistemas educativos.

Volvemos a las clases presenciales, que requieren de un proceso gradual para que volvamos a estar en las condiciones antes de la pandemia, y la implementación de este programa demanda de capacidades gerenciales, porque tenemos que convertir los planes en realidades y esto es función de un gerente.

Docente universitario.
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