• 12/03/2026 00:00

El agro y el patrimonio cultural inmaterial de la humanidad

¿Quisiera iniciar preguntando lo que significa la Unesco? Unas siglas o letras para muchos indescifrables o no representan alguna información valiosa o de importancia capital; y es la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. ¿Para qué sirve?, ¿cuál son sus competencias?

Su objetivo principal es “construir la paz mundial y la seguridad fomentando cooperación internacional en educación, ciencias, cultura y comunicación”. Tiene como misión buscar la armonía, el desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza y el dialogo intercultural.

Continúa sus funciones en áreas de trabajo, difundiendo la capacitación sin distingos para todos, alfabetización y formación docente. Protege el patrimonio cultural y natural mundial y nacional, estimulando y promoviendo la diversidad. Fomentar las ciencias naturales, sociales y humanas, incluyendo la moral y la ética. Además, propugna por la defensa, libertad de expresión, prensa y el acceso a toda fuente de información.

Pero, ¿qué conexión tiene esta organización con el sector agropecuario?, ¿cuál es el vínculo que une el campo, sector rural, costumbres, el folclor, “la tierrita” y que está íntimamente relacionada con las faenas de vivencia, producción de alimentos, costumbres y raíces vernaculares?.

Nos referimos a tres actividades estrechamente ligadas a la cultura popular campesina, de “allá onde uno” que cobra vigencia actual con el patrimonio cultural inmaterial de humanidad de la Unesco; y es la junta de embarre, la casa de quincha, aparte de la corta de arroz, su conocida tula de la chicha de mai. Eventos que luchan por sobrevivir y no se resignan a ser eliminados de la nacionalidad autóctona.

Básicamente, la casa de quincha es una vivienda tradicional panameña de nuestro hombre del campo, construida con un armazón de madera o caña (quincha) cubierto por una mezcla d barro, paja y agua. O sea, la estructura, de quincha está conformada de un entramado de caña, bambú o madera que forma las paredes, cubiertas y rellenadas por una mezcla artesanal de arcilla, tierra y paja que es el adobe.

De la misma manera, se busca la cooperación grupal o participación comunitaria para las labores de armar la edificación, aparte de “chapotear” el barro con los pies y el acostumbrado refresco etílico.

Sin entrar en detalles de propaganda turística, ni tampoco por aquella curiosidad del atolladero o lodacero, salpicado del barro mojado, aparte del chirrisco, esperamos que no sea convertido en una ocupación festiva pueblerina comercial, sino rescatarla y darle el verdadero valor histórico de un saber ancestral, pues estaba asumiendo otras connotaciones, desviándose de su real y verdadero propósito, que era mantener su autenticidad y tradición antiguas y que remonta desde la colonia española. En ese proceso de ir recuperando la memoria colectiva de los pueblos y la humanidad, en diciembre de 2025, la Unesco inscribió las técnicas de construcción de la casa de quincha y las juntas de embarre en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de Salvaguardia urgente.

Los mecanismos constructivos tradicionales de la casa de quincha y la junta de embarre, propuesto por la República de Panamá han sido inscritos, como mencionamos, en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en la categoría de Necesidad de Salvaguardia urgente de la Unesco, conforme a la Decisión 20. COM 7.a.4 adoptado por el Comité Intergubernamental.

Dicho reconocimiento fue anunciado durante la vigésima sesión del Comité Intergubernamental, de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial celebrada del 8 al 13 diciembre en Nueva Delhi, India.

La notificación formal y oficial fue remitida al Estado panameño el 28 de enero de 2026 por la Secretaria de la Convención, junto al certificado de inscripción correspondiente. Esto implica, por supuesto, compromisos y responsabilidades para la República de Panamá, tales como: capacitación, orientación, charlas, información, recopilación e investigación.

Cabe mencionar que ya hay tres patrimonios culturales inmateriales de Panamá: danzas y expresiones asociadas al Corpus Christi, cultura congo de Panamá y el sombrero pqqqqqinta’o. Son tres expresiones genuinas valiosas de nuestra sabiduría popular.

Si observamos, son labores que tienen una trascendencia profunda y están relacionadas a una gran mayoría de tareas agropecuarias que realiza nuestro hombre de la campiña interiorana y que son inherentes a su realidad socioeconómica. Allí en muchas de esas viviendas transcurrió la existencia, jornadas de tareas agropecuarias y la esencia de la vida humana.

Independientemente que el avance y confort aparecen a pasos agigantados y surjan nuevas formas de habitar, el cemento, bloque, la madera y otros materiales, vayan desplazando y sustituyendo casas de penca, barro, se requiere conciencia de patria, para que no se pierdan parte de esa herencia cultural y sea solo pieza de museo turístico.

Hay que destacar, aparte de la inscripción del listado de las salvaguardias, la preocupación por la pérdida de materia prima para su confección y el peligro de la desaparición final, ya que es el elemento fundamental en su edificación. Igualmente redefinir y rescatar las técnicas para la ejecución, que está desapareciendo paulatinamente los “maestros de obras” para dirigir o construir estas edificaciones. Le corresponde a la República de Panamá actuar, cumplir las normas y responsabilidades adquiridas.

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