• 12/03/2026 00:00

Educación y derechos humanos: bases para la igualdad

El Día Internacional de la Mujer nos ofrece una pausa para observar los avances hacia la creación de condiciones más justas para las mujeres y lo que queda por hacer para producir una sociedad verdaderamente igualitaria. Esta es una reflexión necesaria en nuestro país porque la igualdad y la no discriminación en el ámbito normativo han avanzado significativamente, pero persisten los obstáculos estructurales que impactan la vida de las mujeres.

En este marco, se reflexiona, identificando que una de las áreas donde persisten estas inequidades es en el trabajo remunerado. Las mujeres experimentan consistentemente niveles elevados de informalidad, desigualdad de género en el salario y barreras sistémicas para acceder al liderazgo.

Sus perspectivas profesionales a menudo se ven limitadas por la carga de cuidado que soportan habitualmente. La verdad es que la igualdad legal por sí sola, aunque a un nivel fundamental, no cambia nada sin grandes cambios en la cultura y la educación, afectando principalmente la experiencia cotidiana de las mujeres.

La educación con enfoque de derechos humanos se convierte en una herramienta clave para promover cambios duraderos. Educar en derechos humanos no significa únicamente enseñar normas o tratados internacionales; implica formar ciudadanía que sea capaz de reconocer la dignidad de todas las personas, cuestionar prácticas discriminatorias y contribuir activamente a la construcción de una sociedad más equitativa.

La educación superior pública desempeña un papel estratégico en este esfuerzo, siendo las universidades públicas fundamentales en la preparación de profesionales, generando conocimiento y pensamiento crítico y soluciones a los problemas sociales del país.

En Panamá, la Universidad Especializada de las Américas ha asumido esta responsabilidad académicamente al formar profesionales con sentido social. Proponiendo desarrollar, difundir e implementar conocimientos relacionados con el desarrollo social, cultural, económico y ambiental de las comunidades y lo que consideran un papel en el compromiso de la educación superior pública con la igualdad y los derechos humanos.

Ese proceso académico está diseñado para abordar los desafíos nacionales de la sociedad moderna, abordando los problemas del país y haciendo de él un lugar mejor para vivir para todos y todas.

Tal esfuerzo muestra que la universidad no debe ser un espacio aislado del hecho social, sino un facilitador del cambio y un actor activo en la transformación del entorno. Cuando la educación se orienta por principios de justicia, igualdad y dignidad humana, se convierte en una herramienta poderosa para reducir brechas y ampliar oportunidades.

De manera similar, educar para la igualdad debe incluir el reconocimiento y la apreciación de la participación histórica de las mujeres en todas las áreas de desarrollo de la nación. La participación de las mujeres en la academia, el derecho, la ciencia, la administración pública y la participación en la vida comunitaria ha sido la piedra angular del desarrollo de la nación. Hacer visibles tales contribuciones también es un mecanismo para asegurar que sean modelos a seguir para la próxima generación.

El desafío que enfrenta Panamá no es simplemente facilitar el acceso a la educación, sino también asumir un papel activo en el establecimiento de una cultura de derechos humanos. A medida que las universidades, las instituciones públicas y la sociedad en su conjunto se comprometen con esta causa y cumplen esta promesa, podemos avanzar hacia una igualdad más significativa y real. El Día Internacional de la Mujer nos recuerda que la igualdad no se logra solo con una proclamación. Se construye día a día, y la educación sigue siendo uno de sus pilares más sólidos.

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