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- 23/06/2009 02:00
La sociedad civil y el Colegio Nacional de Abogados
En reiteradas ocasiones, he señalado que los tiempos, en cuanto al ejercicio de los derechos democráticos, han variado de manera trascendental, por lo que resulta un absurdo pensar que los mismos se agotan en el simple hechos de ejercer el sufragio.
Los gobernantes deben ser los primeros en entender que la democracia es una relación ciudadana horizontal, caracterizada por un sistema de mediaciones de diversas índoles, donde el ciudadano, las colectividades sociales, al decir de Antonio Gramsci, la sociedad civil, más allá de ese concepto demoliberal - individualista, de relación vertical o del mando de arriba hacia abajo, aspira con toda legitimidad a que los procesos del ejercicio de la gobernalidad surtan los trámite de la consulta y la participación.
No me cansaré de repetir que una cosa es gobernar con autoridad y otra recurrir al autoritarismo, que no se compadece con el Estado de derecho y con un sistema de pleno respeto por las garantías fundamentales y los derechos humanos. En este marco, el respeto al derecho, sobre todo el público, establece los límites de la actuación civilizada de la relación o interacción humana e institucional.
La perspectiva anterior es lo que me lleva a señalar que los abogados desempeñan una función importante en la sociedad, tanto desde el punto de vista, al decir del jurista argentino Carlos Cossio, de reparto o adjudicaciones derivadas de conductas elevadas al plano del conflicto jurídico; pero también de preservación de las reglas del juego democrático y de su institucionalidad. En ese sentido, el Colegio Nacional de Abogados constituye un referente importante para la preservación de los equilibrios en sociedad y de allí que tiene reservado para así un papel protagónico en la sociedad.
En este contexto, justo reconocerle a la Lic. Marta López de Martin, presidenta del gremio, quien le ha devuelto parte importante de ese brillo y beligerancia que César Quintero, Hernán Delgado, Emiterio Miller, César Guevara, Jorge Illueca y muchos abogados de alta catadura profesional y ética le dieron a la profesión, enalteciendo la dignidad del profesional del derecho. La Lic. López de seguro se merece dirigir nuevamente el gremio abogadil.
-El autor es abogado.ramiroguerra50@yahoo.es