• 11/08/2026 00:00

Clientelismo institucionalizado

Hace pocos años comenzamos a utilizar este término para referirnos, sin duda alguna, a este mecanismo político-electoral y comercial, cuyos antecedentes se remontan a antes de que nuestro país fuera una República. Lo que antes se consideraba como prebendas, ya era una forma no escrita de negociación. Con ella se pactaron los tratados internacionales no con la figura del Derecho Internacional Público de la nación más favorecida, por el contrario, con la desventaja a la más débil y sometida. Los niveles o radios de acción fueron implementados en todas las esferas políticas como pólvora y cimentaron esta corrupta forma de dominio sociopolítico, hasta fortalecerla legalmente.

En la actualidad, quienes son denominados acaparadores de riquezas, principales protagonistas de esta forma esclavizante, son los emisores del clientelismo. ¿Quiénes son? Los empresarios corruptos, las transnacionales explotadoras de recursos y el narcotráfico, que a la postre se convierten en discretos y hasta vistosos donantes de campañas, muchas veces aportando de manera simultánea a sus candidatos, terminan relegando el mandato ciudadano de elegir libremente, ya que estos resultan electos bajo la condición de servir a dichos grupos y no de ejercer las funciones para las cuales fueron elegidos. Si no salen “electos”, se les ubica en alguna institución para que les facilite su gestión comercial “lícita” o ilícita. Nuestro análisis lo delineamos desde la base político-electoral, ya que los fondos que proveen a sus pupilos están debidamente legalizados en el financiamiento privado registrado en la Ley Electoral, que opera como basamento jurídico y figura permisible, aprobado por los magistrados del Tribunal Electoral y la Asamblea Nacional, instituciones debidamente captadas y cooptadas por este engranaje delincuencial.

Latinoamérica vive bajo los efectos de este histórico método de dominación de los órganos del Estado. En un Congreso de Ciencia Política mencionamos la intromisión del narcotráfico en los poderes constituidos y tuvimos la breve asimilación del tema por parte del exmagistrado Harley Mitchell. Los narcoestados son una realidad que impiden, neutralizan el desarrollo democrático de igual manera los Estados clientelares.

¿Cómo le evitamos? Desde los también dominados escenarios, como el Foro Pro Reformas Electorales, junto con otras dignas organizaciones, planteamos mediante sendos comunicados eliminar el financiamiento privado, que es la puerta de entrada de estos capitales a las campañas político-electorales, aprobado desde esta esfera. Obviamente, nuestra propuesta fue desechada. Si se elimina, sería un avance significativo para procurar tener elecciones verdaderamente democráticas, donde los candidatos sean elegidos por mérito y trayectoria ciudadana, y no por la plutocracia, como lo señaló el expresidente Guillermo Endara. La era militar quedó relegada y subió la era civilista, aumentando con creces los males que juraron cambiar, trayendo consigo la era Odebrecht y, luego, la mortal minería, que impuso hasta un vicepresidente y siguió donando.

Desde el Foro Constitucional Electoral, promovido por el Movimiento Independiente Nacionalista (M.I.NA.), se ha presentado esta propuesta, reformando literalmente el Título IV de la Constitución Política de la República de Panamá, para elevarlo a una Asamblea Constituyente Originaria y así enterrar, acabar definitivamente con este flagelo del clientelismo institucionalizado. ¡Acción!

* El autor es ciudadano independiente
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