La administradora de la ATP, Gloria De León, explicó que cuando salen a posicionar a Panamá, lo hacen resaltando estás cualidades y otras como la biodiversidad...
- 24/08/2020 00:00
¿Corregimos o continuamos con la simulación?
Vuelvo a tocar el tema de las correcciones, reiniciar, “reboot”, en la jerga tecnológica… la refundación del Estado, para algunos, esa necesidad se hace evidente. Que los líderes del país: Gobierno, empresa privada, comunitarios, políticos, etc., pongan a disposición de ese esfuerzo todo el poder que tienen. No vamos a poder tener un mejor país, si no enfrentamos los males que nos aquejan y aunamos esfuerzos para superarlos.
Con todo lo que sabemos y nos imaginamos que ha ocurrido en las últimas dos décadas (solo por enmarcar un período cercano), desde España nos detallan las interioridades de un entramado de delitos y de corrupción que son vergonzosos. Y hay que tener siempre presente que ese es solo un evento, el de FCC. Están los de la empresa Odebrecht, los de “Blue Apple” y muchos otros similares y no tan similares que representan multimillonarias sumas de dinero pertenecientes al pueblo panameño.
Para verlo desde varias perspectivas folclóricas, por decir lo menos, mirémoslo así: alguien asume el control de una casa, pero el piso de la casa está infestado de polillas. El deterioro se ve a simple vista y los peligros que puede representar para los que allí pretenden vivir. En vez de detener todo lo que pensaba hacer en la casa y reparar el piso, continúa con sus planes como si ese problema -el de las polillas y las otras alimañas que andan por todas partes de la casa- no fuera suyo o no lo afectará. Se afana en llenar la casa de muebles, invitar amigos, tener fiestas y simular que todo está bien.
Otra perspectiva: compra un yate de mediano tamaño. El yate se ve prometedor para que él y los suyos, su familia y sus amigos se puedan lanzar al mar para ganar espacios y codearse entre los otros navíos que surcan las aguas. Gozar de las bondades del océano y por la noche, divertirse con las maravillas de un cielo inmenso y estrellado que promete un cúmulo de posibilidades hacia el infinito. Pero el yate tiene huecos y amenaza con hundirse y acabar con el bienestar de los que lo ocupan. En vez de hacer las reparaciones necesarias, los dueños invierten una fortuna en equipos electrónicos y satelitales de última generación para modernizar la navegación, simular progreso y aptitud para vivir en ese otro mundo de los que navegan con más seguridad.
El Gobierno pasado prefirió simular que todo estaba, sino bien, bajo control (RAE: Simular: representar algo, fingiendo o imitando lo que no es.). Prefirió continuar construyendo un mundo irreal en donde nos prometía que sus obras: puentes, una moderna terminal aeroportuaria, carreteras, etc., nos engrandecería, a pesar de las polillas y los huecos, la corrupción y el robo de miles de millones de dólares que, si no fuera por otras investigaciones externas, no nos enteráramos de la magnitud de lo burlado.
El Gobierno actual, actuó con similitud ante las evidencias de malversación y robo de los dineros del pueblo panameño que se había cometido en Gobierno anteriores. Ambos Gobiernos (o gobernantes), por alguna razón no aclarada, no vieron como necesario facilitar los recursos económicos y todo lo posible para garantizar que el Ministerio Público pudiera ampliar su equipo de trabajo y tener lo necesario para las investigaciones nacionales e internacionales. En otras palabras: reparar el piso del yate o las polillas en la casa. Prefirieron seguir por la línea de “eso no es conmigo”. El piso de la casa ha cedido ante los retos y dificultades de la pandemia por la COVID-19 y, en consecuencia, mucha gente ha muerto.
¿Será que el equivocado soy yo? ¿Que está bien que los Gobiernos nuevos miren hacia adelante obviando los capítulos pasados? ¿Que las correcciones no deben ser asunto de los Gobiernos que suceden?
Si para los Gobiernos las correcciones anticorrupción fueran el primer objetivo de sus planes de gobierno, los graves problemas que la COVID-19 ha causado en esta etapa, serían menos y no habría necesidad de simular prosperidad. No veo intenciones de asumir la responsabilidad, meterse en el tema de cabeza para investigar y exponer a individuos, bancos, empresas, etc. Continuaremos enterándonos de posibles delitos desde afuera, apurados por regresar a una normalidad en donde los que robaron tendrán la protección de la indiferencia y vivir en la realidad de la simulación.