• 19/10/2026 00:00

El dólar, situación y perspectiva

Una inquietud recurrente entre quienes analizan la situación económica internacional se refiere a la situación del dólar como moneda hegemónica y su futuro. Se trata de un tema importante para Panamá.

Un primer acercamiento sobre esta problemática se logra haciendo referencia a las funciones del dinero internacional para observar en qué medida el dólar las cumple. Luego se podría poner el énfasis en las tendencias que afectan la importancia del mismo.

Dos funciones del dinero, íntimamente ligadas, son las de servir de medida de valor y medio de circulación. En este caso se puede señalar que hacia el 2005 el 54.0% de las exportaciones globales se facturaron en dólares. Es de interés señalar que una serie de materias primas, incluyendo al petróleo, siguen, principalmente, denominadas en dólares.

En términos del dinero como vehículo de transacciones de divisas, las cifras disponibles muestran, que en el 2025 el 80.0% de estas se vincularon al dólar, mostrando una estabilidad de 20 años.

Más allá de estas funciones, donde el dólar parece mantener una fuerte posición, la situación resulta ser diferente frente a otra que es fundamental. Se trata de la función de reserva de valor. Mientras que en el 2005 los bancos centrales mantenían el 72.0% de sus reservas en dólares, este porcentaje se redujo a 58.0% en el 2025.

Esto no solo muestra un proceso, al menos parcial, de desdolarización. También se relaciona con el mecanismo de reciclaje de dólares hacia Estados Unidos, que, entre otras cosas, permite el financiamiento de los déficits comerciales y fiscales de ese país. En efecto, mientras que en 2014 los agentes extranjeros poseían el 50.0% de los bonos de la tesorería norteamericana, este porcentaje se redujo a 32.0% en 2025.

En referencia a la función del dinero como medio de pago, vinculada a la esfera del crédito, se puede observar que hacia el 2025 el 55.0% de la deuda internacional con los bancos estaba denominada en dólares, mostrando una estabilidad desde el 2000. Por su parte hacia el 2025 se observó que el 60.0% de los créditos empresariales a nivel global estaban denominados en dólares.

Si bien los datos anteriores muestran una notable fortaleza del dólar a nivel internacional, también existen tendencias que estarían jugando en contra del nivel de hegemonía del dólar.

En primer lugar, en una tendencia que resulta estructural, se encuentra la disminución relativa de la economía de Estados Unidos a nivel global. En 1940 el PIB norteamericano representó el 40.0% del PIB mundial, dando a la moneda de ese país una enorme importancia. En el 2024 este porcentaje fue de apenas 26.0%. Se trata de una tendencia estructural, la cual reduce el poder de gravitación del dólar.

En segundo lugar, se observa la emergencia de otras potencias, como son el caso de la República Popular China y la Federación Rusa, así como organizaciones de países, como es el caso de lo BRICS, que buscan ganar mayor autonomía y peso en las relaciones comerciales y financieras globales. Es de interés recordar, por ejemplo, que la economía china ya es la segunda más grande en términos del PIB nominal y la primera en términos del poder paritario de compra.

Es en la búsqueda de estos países que surgen algunas tendencias, incluyendo el comercio entre países con sus propias monedas, así como la denominación de sus materias primas en monedas distintas al dólar, tal como es el caso del petróleo. A esto se debe agregar como en el caso, de la iniciativa de la ruta de la seda, se observa un movimiento para denominar los créditos internacionales en una moneda distinta del dólar, por ejemplo el yuan.

Un elemento que tiene gran relevancia es la tendencia de muchos países a diversificar la composición de sus reservas internacionales de divisas, lo que se visibiliza en las estadísticas aportadas anteriormente. Sin embargo, no se trata solo de esto, sino de la aparición de mecanismos de pagos internacionales diferentes del SWIFT, que es un sistema dominado por los Estados Unidos y su dólar.

Estos dos últimos elementos están relacionados con la política norteamericana destinada a mantener la hegemonía de los Estados Unidos en general, así como específicamente al dólar como moneda dominante internacionalmente. Existe bastante consenso en el hecho de que las sanciones económicas punitivas norteamericanas que restringen el uso del dólar a determinados países, ha tenido como consecuencia la diversificación de las reservas y los mecanismos alternos de pagos internacionales.

A esto se puede añadir el impacto de las políticas arancelarias de Trump, que también implican el desvío hacia relaciones comerciales no vinculadas al dólar. Por su parte la reciente aventura militar de Trump obviamente debilita la hegemonía norteamericana.

En conclusión, el dólar sigue siendo relativamente hegemónico, pero con una tendencia a debilitarse. Panamá debe tomar nota de esto.

*El autor es economista
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